La trama oculta sobre la histórica pelea entre San Martín y AFA
CIUDADELA
Desde Ciudadela se está librando una batalla contra Chiqui Tapia y compañía. Sin embargo, esta disputa tiene un trasfondo histórico. Hacemos un viaje en el tiempo hacia las épicas luchas del Santo contra la casa madre: Mirkin contra Grondona, San Martín contra AFA, el interior contra Buenos Aires.
Julio Humberto Grondona fue presidente de la AFA durante 35 años.
“No le tenemos miedo al poder de AFA”, dijo Roberto Sagra en lo que sonó a declaración de guerra contra Chiqui Tapia y compañía, tras la bochornosa resolución que perjudica directamente a San Martín. Además, agregó “Iremos hasta las últimas consecuencias”.
Con este enfrentamiento en puertas, parece arrancar un nuevo round de la ya vieja pelea de San Martín con AFA. Sucede que entre los de Ciudadela y los de calle Viamonte siempre hubo chispazos que, a veces se apaciguan, pero que tarde o temprano terminan explotando.
Es probable que la casa madre no tenga nada “personal” contra el Santo, y que el desprecio y las injusticias sean para el fútbol del interior en general y no contra los tucumanos en particular. Sin embargo, no es menos cierto que, históricamente, San Martín reaccionó ante AFA como ese caudillo provinciano y rebelde que siempre se opuso al centralismo porteño, a veces poniéndose a todo el interior al hombro.
No en vano, allá por los 70s, en las tribunas de Bolivar y Pellegrini sonaba desde los 4 costados el orgulloso cantico que decía: “Boronbonbon boronbobon es el equipo del interior”.
Esa actitud aguerrida, se encarnó, principalmente, en la figura de Natalio Mirkin, quien enfrentó como ningún otro al poder concentrado en Buenos Aires. Con él, San Martín alzó la voz ante cada injustica y se puso al frente de la batalla, versión futbolera, entre Unitarios y Federales.
Tal vez, el momento más parejo de estás desiguales pelea fue entre 1977 y 1978, cuando San Martín, hombro con hombro junto a Talleres, crearon la Liga del Interior. Una entidad que cuestionaba que el fútbol de Buenos Aires se autoproclame “fútbol nacional” y que lo que no era más que una liga local (los torneos metropolitanos) se auto-consideren como campeonatos de primera división argentina y se otorguen a sí mismo las plazas para representar al país en las copas internacionales.
La idea era ir sumando adeptos en las diferentes provincias, darle la espalda a “los grandes” y organizar campeonatos oficiales completamente federales e independientes de AFA. El proyecto contemplaba, a mediano plazo, el reconocimiento de Conmebol y FIFA. La institución se fundó en San Salvador de Jujuy con la firma de Talleres, Instituto, Independiente Rivadavia, Godoy Cruz, Gimansaia de Jujuy, Desamparados de San Juan, Gimnasia de Mendoza y, por supuesto, San Martín.
Se llegó a organizar un torneo llamado “Copa de la Hermandad” ganada por Talleres y de apoco se fueron sumando adeptos. Nunca lo terminaron de admitir, pero se dice que hasta los rosarinos estuvieron interesados en participar, de lo que pintaba para ser la verdadera revolución del fútbol argentino. Y haciendo historia contra fáctica, o soñando, que es lo mismo, tal vez desde el fútbol se podría haber impulsado un país más federal en otros aspectos.
Sin embargo, cuando todo iba sobre los rieles esperados, Julio Grondona, que recién asumía su larga presidencia realizó su primera jugada maestra para desarticular ese movimiento insurgente: elaboró la resolución 1309 que decía que los clubes del interior que cumplieran determinados requisitos podrían participar del campeonato Matropolitano ¡Oh casualidad! Solo Talleres cumplía con las condiciones y jugaría el torneo de AFA. Sea había legislado para atrás, como una especie de soborno a los cordobeces. “No es la solución que buscamos para el fútbol argentino, pero al menos ayuda”, se justificó Amadeo Nuccetelli, presidente de Talleres que, de esta forma, terminaba arriando las banderas de luchas contra el centralismo porteño para unirse a ellos.
Por su parte, Natalio Mirkin sostuvo la postura pero había perdido su aliado más fuerte, la Liga siguió existiendo durante algunos años más pero sin peso, ni competencias y no alcanzó sus pretensiones. Grondona había triunfado sobre los rebeldes.

Otro conflicto grande entre el Santo y la casa madre se llevó a cabo en 1983, cuando tras un partido por el Torneo Nacional contra Argentinos Juniors, Juan Carlos Losteau fue interceptado camino al aeropuerto y agredido brutalmente. Hay cientos de mitos sobre lo sucedido al costado de la ruta, sin embargo, lo cierto es que el referí realizó la denuncia y Don Julio decidió sancionar al club San Martín, clausurándoles el estadio y sacándolo de la provincia, obligándolo a hacer de local en la cancha de Central Córdoba de Santiago del Estero.
Ante esta situación, la Comisión Directiva apeló la medida, argumentando, con toda razón y lógica, que no cabía una sanción de ningún tipo porque las agresiones habían sido realizadas por un grupo de particulares ajenos a la institución, horas después del partido y a varios kilómetros del estadio. El caso llegó hasta la justicia, y Grondona tuvo que tomarse un avión hasta Tucumán para dar explicaciones frente a juez, por primera y única vez en su vida.
Más allá de la apelación, el Santo no volvió a jugar en Ciudadela ese campeonato enfrentando en Santiago a Chaco For Ever, Independiente y Boca, mientras que en cancha de Atlético recibió a Talleres y Central.
Dos años después, en 1985 se jugaría el último torneo Nacional, para dar paso a la reestructuración de AFA que, supuestamente, iba a federalizar el fútbol. El proyecto inicial había surgido desde la subsecretaría de Deportes de la Nación, durante el gobierno de Alfonsín.
La idea era incluir a los clubes del interior a un torneo estable de AFA que inlcuyera a 10 del metropolitano y a 14 de las provincias. 24 en total. Don Julio se opuso e impulsó con 20 del Metro y 6 del interior.
Cuando se discutían quienes y como llegarían, Grondona sembró discordia entre las ligas locales y los clubes grandes de cada provincia y en medio de las disputas, inventó el Nacional B, que no era otra cosa que mantener en primera a los 20 del Metropolitano y obligar a los del interior a mezclarse con los chicos de Buenos Aires disputando un certamen largo que solo daría dos ascensos. Los clubes agarraron viaje, tal vez, suponiendo que no tardarían en llegar a primera y 26 instituciones del interior firmaron la acordada con optimismo, hoy solo dos están en primera.
Ya en 1989, San Martín estaba en la máxima categoría penando por no descender, jugaba ante Boca en una Ciudadela colmada. Un dudoso gol de Comas, sumado a algunas decisiones polémicas del referí Calabria hacían de las tribunas una olla a presión.
En un momento Navarro Montoya simula un golpe para hacer tiempo luego de un peloteo en su arco. La Rondeau se viene abajo y caen proyectiles, uno impacta en la cabeza de Marangoni. El partido se suspende y Grondona encuentra la oportunidad de cobrárselas a Mirkin: quita de puntos en un momento crucial del torneo. San Martín casi condenado sacó pecho y con un sprint final de 4 triunfos y un empate termina al borde de la salvación: solo hubiera necesitaba medio punto de los 3 que le sacaron. La decisión de AFA mandó al descenso al equipo.
Cuando Mirkin ya no estaba, en 1992, San Martín debutaba en primera vs Huracán como visitante. Jorge López, que había sido expulsado en la final del Nacional B, estaba en la cancha. El resultado fue 2 a 0 en contra y además quita de puntos por mala inclusión. Según se excusaron en Ciudadela, un dirigente había llamado a AFA para consultar y le dijeron que lo “hagan cumplir la fecha en la Liga local y que juegue tranquilo en primera”.
Un alto directivo de esa época cuenta haberse dirigido a resolver el tema de manera personal con Grondona: “Me recibió en su despacho con mucha amabilidad. Me dijo que me quedé tranquilo y que vaya a hablar con el presidente del tribunal de disciplina que ya estaba ‘avisado por el mismo’. Yo fui y al entrar lo primero que me dijo este señor fue ‘¿Qué le hicieron a Julito?, ¿Cómo lo van a llevar a declarar?’, ahí entendí que se trataba de una venganza. Nos quitaron los puntos nomas que despues fueron fundamentales en el promedio”.
Esta vez, con la nueva resolución, AFA vuelve a golpear a San Martín, Roberto Sagra anunció que peleará hasta el final. Desde Ciudadela no se concibe otra postura ante la injusticia, porque la dignidad no se negocia. Y tal vez, pronto llegue la hora de desempolvar los libros de la Liga del Interior.









