"Vale más que cualquier contrato": Galeano recuerda su milagro en San Martín
CIUDADELA
Hace dos años la Ciudadela vivía una de sus noches más épicas: en un partido inolvidable, el santo eliminó a Villa Dálmine en el último minuto y terminó dando un paso fundamental para conseguir el ascenso a Primera. Juan Galeano, protagonista absoluto, relata en primera persona aquel histórico momento.
Juan Galeano hizo el tercer gol para una remontada histórica que terminaría propiciando el ascenso.
Hace dos años, el 6 de mayo del 2018, la Ciudadela vivía una de sus noches más épicas. En un partido inverosímil, que visto hoy, con un poquito de distancia, parece guionado por algún dramaturgo de esos a los que les gusta darle siempre una vuelta más a las complicaciones del nudo y postergar el desenlace lo máximo posible, guardándose el final feliz para el último instante.
A ese atardecer de un día agitado no le faltó nada de nada: hubo lluvia, frío, barro, tribunas llenas, goles tempraneros, goles agónicos, peleas al final, un resultado adverso que se revierte y de golpe un error vuelve a ponerlo en contra, mil rebotes en el área, una pelota que no quiere entrar, pero termina entrando igual.
San Martín venía de perder el campeonato frente a Almirante Brown de Adrogué y llegaba golpeado al cruce contra Villa Dálmine por los cuartos de final del reducido por el segundo ascenso.
Dos goles tempraneros de los visitantes sorpredían al equipo de Forestello que no reaccionaba: “Esa semana fue muy difícil, porque se nos había escapado el ascenso en Adrogué. Estábamos muy caídos porque veníamos remontando desde atrás y estuvimos muy cerca de conseguir el objetivo”, recordó Juan Galeano, protagonista estelar de aquella película.
“Cuando llegó Forestello nosotros corríamos de atrás, teníamos un gran plantel, pero no se nos daban los resultados. El Yagui nos empezó a motivar todos los días, nos hablaba de que estábamos en un club grande, que empecemos a jugar cada partido como una final y que a medida que nos acerquemos, los demás se iban a ir asustando porque éramos San Martín”, relató.
“Después de ganar un montón de partidos, llegamos a la última fecha con chances concretas de salir campeones. Yo no la jugué porque me habían sacado la quinta amarilla con Brown de Maryn en un partido que también hice un gol. Me quería morir”.
Diego Cagna había dejado el cargo, principalmente, porque le costó mucho conformar a los hinchas de local, su campaña no era del todo mala, pero el equipo rendía mejor fuera de casa, mientras que en Ciudadela ganaba poco y nada. Con la llegada de Forestello eso cambió radicalmente y en las últimas fechas San Martín ofrecía garantías jugando en Bolivar y Pellegrini, por lo que definir a un solo partido, con ventaja deportiva ante Villa Dálmine, a priori, no debía suponer mayores problemas, pero fútbol es fútbol.
“Arrancamos perdiendo 2 a 0 rápido, pero no era justo. Ese día sentimos una soltura como equipo que pocas veces se da. Arriesgábamos en todas las jugadas y nos salía todo. Perdíamos pero todos sabíamos que lo íbamos a dar vuelta”, relató Galeano.
Y así fue nomás, primero un golazo de Paqui Costa y después un cabezazo preciso de Bieler ponía el 2 a 2 a poco del final. La historia parecía juzgada. Sin embargo, tras una mala salida de Arce, el equipo de Campana se ponía arriba otra vez a falta de 2 minutos. Un hincha en la tribuna decía: “Esto parece una gastada”, agarrándose la cabeza.
San Martín no claudicó y se volvió a lanzar contra el arco de Martín Perafán: “Nos jugamos todo, había que ir al frete hasta el final”, dijo Galeano que ya había probado 3 veces con disparos desde afuera del área.
Tanto va el cántaro al fuente… que una tenía que salir: guapeada de Maxi Martínez, Paqui Costa prueba con un puntín que no llega a destino, García de espaldas al arco se toma un instante más y de media vuelta se la pone en la cabeza a Altuna, que de pique al suelo cabecea al gol. Ahí debería haber terminado la historia, pero el guionista puso uno de Dálmine que la saque de la línea, después de unos rebotes la pelota queda flotando en el aire hasta que Perafán la descuelga del ángulo.
Gonzalo Rodríguez la busca sobre el fondo de la cancha, levanta la cabeza y tiene la frialdad que muchas veces se le reclama para tirar un centro atrás hermoso, preciso, que deja a contrapierna a toda la defensa rival. La pelota llega a Galeano que está en el punto del penal, pero que tiene 8 arqueros que se le interponen.
“Nunca me caractericé por pegarle fuerte a la pelota. Justo vi el hueco arriba de todas las cabezas de los jugadores de ellos. Apunté ahí y le di con cara interna: me salió perfecta. Pocas veces la pelota va exactamente a donde uno quiere como esa vez”, relató Juan Galeano.
“Yo llegué al club pocos meses después del gol de Agudiak y todo el mundo lo recordaba. Siempre soñaba y lo comentaba con mi familia, lo lindo que debía ser vivir una situación así. A mí me terminó pasando y eso es algo inigualable, vale más que cualquier contrato que firmé en mi vida”, sentenció.
“Esa noche todos supimos que ya no se nos iba a escapar, después pasamos por arriba a dos equipazos como Agropecuario y Sarmiento. Ya no había forma que nos ganen después de dar vuelta ese partido”, concluyó.
Actualmente, Galeano está en Central Córdoba de Santiago del Estero que ante la resolución de AFA aseguró dos años más en primera división y dejó clara su posición en cuanto a los ascensos: “Yo quiero mucho a San Martín y también Atlanta, club del que surgí y jugué muchos años. Yo creo que siempre lo ideal es jugar, pero en condiciones normales y respetando los reglamento, sino hay que tener en cuenta el mérito deportivo. San Martín y Atlanta fueron los mejores hasta ahora”.
“Me encantaría volver a San Martín algún día, es el club en el que pude relanzar mi carrera. Es un lugar que quiero volver si o si”, aseguró Juan Galeano, quien hace dos años fue protagonista absoluto de un momento épico en el arco de los milagros.








