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"Nunca lo digo pero lo siento": la fiesta en el vestuario de San Martín

CIUDADELA

Volvió la alegría al Pueblo Ciruja y el alma al cuerpo del plantel del Santo que hoy se desahogó en el Bajo Belgrano y compó de música y ritmo los vestidores visitantes.





Nadie lo sufrió más que ellos que se rompieron el alma durante todo un campeonato para que de un plumazo le tiren todo el esfuerzo por la basura. Ellos, los jugadores. Ellos, los del cuerpo técnico. Ellos, todos los que trabajan día a día para conseguir un objetivo que alegre la vida de otros miles de ellos que alientan desde afuera. 

A ese grupo que se veía fuerte, unido y sólido tanto dentro como fuera de la cancha, le arrebataron el sueño de ser campeón solo porque otros, ventajeros, aprovecharon la pandemia para barajar y dar de nuevo.

Sin embargo, hoy, como si nada hubiera pasado, o como si todo, los que se quedaron, sumados los que llegaron, vistieron de fiesta el vestuario visitante de la estadio Juan Pascuale de Defensores de Belgrano y se rindieron un emotivo y merecido homenaje con el himno cuartetero que los identifica. 

Sucede que el triunfazo fue también un desahogo para este plantel que al ritmo de "Uno x Uno" de Walter Salinas demostró que está más vivo que nunca y que a de poquito, sin levantar la voz, empieza sentirse candidato otra vez y que con la miradas se lo dicen "bajito que me hace falta".