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Golpe a la ilusión: San Martín y una derrota tan contundente como dolorosa

ANÁLISIS CIRUJA

Sin ideas, con poco entusiasmo y sin atenuantes, el Santo cayó ante un Rafaela sólido, fuerte y muy metido en el partido. Los de Ciudadela perdieron, sin pena ni gloria, tres puntos claves para ascender.





Duele alma del Pueblo Ciruja que chocó con otra una pared de frente. El triunfazo del domingo pasado había ilusionado a todos con un posible ascenso a Primera. Es por eso que durante toda la semana se habló de que se venía un partido clave el que se jugaban más de tres puntos.

Todos los hinchas de San Martín comprendieron la importancia de este compromiso. Sin embargo, adentro de la cancha el semblante del equipo no era el de una final, más bien se parecía al de un amistoso.

Rápido, Rafaela logró posicionarse en el otro campo, sin terminar de ser superior en unos primero minutos trabados, tensos y, en general, mal jugados por ambos.

La cosa pintaba pareja, es cierto, pero también es real que el Santo no parecía un local necesitado de ganar, y de hecho no logró inquietar el arco de Guillermo Sara en todo el primer tiempo.

No es que los rafaelinos llegaban por todos lados, ni mucho menos, pero si tenían más ganas, más orden y una contundencia que asusta (marcaron 9 goles en tres partidos). Así que no extrañó a nadie a los 28 minutos, Copetti, delantero picante si los hay, le rompiera el arco con una volea perfecta.

No habían pasado 10 minutos, cunado Blondel marcó el segundo con una bomba desde 40 metros que agarró a Arce mal parado, adelanto sin necesidad y no supo retroceder a tipo para evitar ese golpe casi lapidario.

Arce, figura la semana pasada, es tal vez quien mejor representa este momento de San Martín: Es capaz de ponerle el pecho y la cara a las bombas, defendiendo un triunfo con al y mi vida en el Bajo Belgrano y tan solo siente días después en casi todas las jugadas da tres o cuatro pasos para adelante no se entiende bien para qué, dejando libre el arco a merced del rival.  

Así llegó el tercero también, ya en el completo, demás 30 metros, Funes probó y encontró la red ante un Arce otra vez sorprendido y adelantado.

Del resto del equipo hay poco, tal vez nada, para rescatar. Empezando por la defensa, los laterales siguen ofreciendo más problemas que soluciones a la salida del equipo. Los centrales, que a pesar de todos no estaban cumpliendo una mala tarea, terminan expulsados y ahora se perderán algunas fechas.

En el medio campo, en términos generales se puede decir que no creación ni el talento no abunda. Mosca no despega, Melivilo ni siquiera amaga con levantar e Imbert  intenta, corre y trata de encarar, pero hoy no gravitó en ningún momento.

Fissore, por su parte, está jugando un poco mejor que antes de la pandemia y, al menos, corre por todos lados. Lo que no termina de quedar claro es la función de Purita, que por momento se abre a la derecha, por otros se cierra y ayuda a Fissore. Hoy no fue ni chicha ni limonada.

Arriba, el siempre solitario Ramiro Costa que estuvo un poco más movedizo que otras veces, pero  queda en evidencia que le cuesta mucho jugar tan aislado del resto que llegan poco y poco lo ayudan.

De los que ingresaron no mucho para resaltar, aunque el ingreso del juvenil Gonzalo Gutiérrez fue interesante, al menos mostró algunos destellos de habilidad y ganas de cambiar el resultado.
En definitiva, San Martín superado y goleado por un equipo al que no le sobran luces, pero con marca, sacrificio, un tres zapallos le bastó para llevarse un triunfo merecido y clave en busca del ascenso.

Por el lado de San Martín, es preocupante que se vio un equipo que, por momentos, parecía de otra categoría, con jugadores incapaces de girar con la marca encima o de desequilibrar en el mano a mano.

La dupla técnica también tendrá que sacar sus conclusiones y hacer su autocrítica: plantea un dibujo táctico que parece incomodar a la mayoría de los futbolistas. Juega con un solo delantero que no tiene demasiado sacrificio ni movilidad. Proponen jugadores bien abiertos por las bandas que nunca logran desbordar ni desequilibrar.  Utilizan desde hace meses a un enganche impreciso e inconexo.

Tal vez sea el momento de cambiar el esquema hasta que vuelva Gonzalo Rodríguez. Quizás recurrir al viejo y siempre bien ponderado 4-4-2 sea una solución a algunos inconvenientes básicos.
En fin, la derrota es dolorosa y golpeó fuertemente contra la ilusión del ascenso. De todos modos las chances siguen existiendo, aunque los problemas de San Martín no son tan graves en lo numérico,  sino en lo futbolístico.

Se viene una semana difícil y los técnicos tendrán el desafío de levantar el equipo, algo que hasta ahora nunca habían tenido que hace.  Un triunfo contra  Sarmiento será la última posibilidad que le queda al Santo para seguir soñando con el primer ascenso.