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"Sin él, casi todo es previsible": el artículo del diario El País de España sobre el Pulga Rodríguez

EL PULGA DE LA GENTE

Uno de los medios más importantes de habla hispana analizó lo que habría sido la actual Copa América si la selección Argentina contara entre sus filas con el simoqueño, al que definió como “el gran estrambote del fútbol latinoamericano”.

Foto Instagram/Luis Miguel Rodríguez.-





Luis Miguel El Pulga Rodríguez traspasó los últimos meses no solo las fronteras argentinas, sino también las del continente hasta llegar a la lejana europa, llena de estrella del fútbol mundial.

Fue tal el fenómeno de los tucumano en los últimos meses, potenciado tras consagrarse campeón con Colón de Santa Fe, que el diario El País de España le dedicó un artículo en que define al simoqueño como la figura que podría haber salvado el discreto nivel que hoy muestra la Copa América que se disputa en Brasil.

Enric González puso la firma a sus palabras que describen al delantero como “el gran estrambote del fútbol latinoamericano”.  “El Pulga habría resultado estrambótico entre tanta hermosura. Lástima. Sin él, casi todo es previsible”, es una de las líneas dedicadas a la hoy gran figura del fútbol argentino que en las próximas horas definirá su futuro futbolístico.

A continuación lee todo el artículo de El País:

El estrambote

Platón decía que la belleza requiere utilidad. Aristóteles, en cambio, opinaba que lo bello no tenía por qué ser útil. Ambos coincidían en que los grandes criterios estéticos habían de ser la moderación y la proporción. Aristóteles era bastante puñetero en según qué cosas. Para él, un hombre bajito nunca podía ser hermoso.

A veces se habla de la estética en el fútbol y no se llega a ninguna conclusión. Hay quien sólo percibe belleza en el juego armonioso. Otros preferimos, quizá porque nos hacemos un lío con la estética y la ética, ciertos rasgos de sufrimiento e inventiva. Se habla mucho menos de la estética de los futbolistas. Pero es un factor relevante. Por apelar a un ejemplo, Paco Gento fue mejor extremo que George Best. El mito mundial, sin embargo, es Best. Porque no se puede comparar a un tipo de ojos claros, cabello largo, seductor e ingenioso con un señor cetrino de Guarnizo. Y Paul Pogba siempre parecerá aún mejor de lo que es porque tiene el aspecto que tiene.

La Copa América no ha causado de momento ninguna víctima del síndrome de Stendhal. Nadie ha sufrido alucinaciones por una sobredosis de belleza. Está Brasil, claro, y esa es la única emoción: la de seguir mirando partidos por si ocurriera un prodigio y los brasileños no ganaran. Con un nivel discreto o discretísimo (pocos grupos humanos inspiran tanta compasión, en el mejor de los sentidos, como la selección venezolana), se trata de un torneo propicio para el estrambote. Por desgracia, no lo hay.

El estrambote es ese remate del soneto que rompe con el discurso y la métrica y da su auténtico sentido al poema. El estrambote es la extravagancia brillante, el triunfo de lo imposible. El estrambote es el desafío frontal a Platón y Aristóteles, a los criterios estéticos y, en fútbol, a las pautas de juego y al más básico sentido común.

El gran estrambote del fútbol latinoamericano es hoy Luis Miguel Rodríguez, El Pulga. No necesariamente por su biografía (niño pobrísimo y sin zapatos, tanteado a los 13 años por Inter de Milán y Real Madrid, abandonado en Rumanía por su representante, reciclado en albañil y luego eterna estrella de equipos secundarios) ni por su aspecto (bajito, feo y cabezón), sino más bien porque ambas cosas, la biografía y el aspecto, resultan engañosos. Uno esperaría de un tipo como El Pulga, tucumano y rural, puro producto del potrero, un juego lleno de pasión, bullicio y picardía. Ofrece todo lo contrario: un cerebro frío, largos ratos de aparente apatía, una inmensa capacidad de cálculo y una genialidad casi sarcástica.

El Pulga es ya muy mayor. Tiene 36 años. Pero acaba de hacer campeón de Argentina a su equipo, el modestísimo Colón de Santa Fe.

Entiendo que Lionel Scaloni no convocara al Pulga, a quien sólo Maradona se atrevió a alinear, por una vez, en la selección nacional. Cuenta para la posición del Pulga, entre el área y la mediapunta, con nombres como Messi, Lautaro, Lo Celso o Agüero, todos ellos estrellas en clubes glamurosos. El Pulga habría resultado estrambótico entre tanta hermosura. Lástima. Sin él, casi todo es previsible. Moderado y proporcionado. Evidentemente, Platón y Aristóteles no tenían ni idea de fútbol.