San Martín y el debate de los hinchas: quiénes deben volver a Ciudadela
El Pueblo Ciruja ya palpita el regreso al templo sagrado que podría darse en pocas semanas. La discusión se encendió entre fanáticos que plantea distintas alternativas para un accesos justo al estadio más caliente del país.
El Pueblo Ciruja ya palpita la vuelta a la Ciudadela a partir de que el ministro de Turismo y Deportes de la Nación, Matías Lammens anunció que el regreso del público a los estadios se habilitaría a mediados del próximo mes.
Si bien todavía no se oficializaron ni fechas ni protocolos, Rubén Moisello, presidente de San Martín, ya anticipó que los socios con butacas, palcos y más antigüedad tendrán prioridad por sobre los demás asociados y por supuesto, el resto de los hinchas.
Cada club podrá vender entradas solo para el 30% de la capacidad del estadio donde haga de local y en la Ciudadela serán alrededor de 8.000.
Sabido es que ningún hincha querrá quedarse afuera luego de más de un año medio imposibilitado de despuntar el vicio hermoso de colmar una tribuna, embanderado de rojo y blanco, saltando y gritando durante 90 minutos. El tema es que, en principio no habrá lugar para todos, y entonces los mismos Cirujas debaten cuál sería la forma correcta de jerarquizar a la gente a la hora de seleccionarla.
Las propuestas son variadas y casi todas apuntan a priorizar a los socios por encima de los no socios con diferentes matices.
Para Mario la jerarquización es muy clara y no solo se debería priorizar a los que más antigüedad tengan sino que hasta los precios deberían basarse en este criterio: “La verdadera forma de premiar el aguante del Socio y Socia es que el valor de la entrada sea proporcional a la antigüedad que tiene cada uno”, afirma y agrega que el club debería “categorizar en grupos que vayan desde uno a cinco años, de cinco a 10, de 10 a 20 y los vitalicios”, siempre dando preferencia a los que más años tenga.
Para Roberto, no es una cuestión de antigüedad, sino de aporte porque “no es lo mismo ser socio plenario que socio fútbol. El primero paga y aporta más al club que el segundo. En este sentido, los grupos familiares son los que más ingresos le general al club y por ende son los que más derechos debería tener”.
Pablo plantea otra visión: “todos los socios somos iguales, no hay porqué priorizar a nadie. Tal vez solo a los vitalicios. Los demás somos socios por igual y todos tenemos los mismos derechos y podría ser discriminatorio que prefieran a algunos en lugar de otros”.
Luis lleva 40 años de presencias en la Ciudadela, solo la pandemia lo alejó de su butaca preferida y desde su criterio los únicos que no deberían quedarse afuera son “los 824 que pagar en julio del 2020, cuando todo estaba parado, fuimos y pagamos $5000 para reservar nuestro lugar. Ahora deberíamos ser los primeros en asegurar nuestros lugares”. Este es justamente el criterio que anunció Moisello.
Juan José imagina una alternativa diferente a la de los demás: “San Martín está ante una oportunidad histórica de ampliar su masa societaria, para eso la prioridad la deben tener los potenciales nuevos socios y no los antiguos. Hacer como las empresas de cable o telefonía que sacan promociones mejores para conseguir nuevos clientes, con mejores prestaciones que para sus clientes antiguos. Es la única forma en la que todos el mundo se haga socio de una vez por todas”.
“Tenemos que pensar en lo mejor para San Martín y eso es que más gente pague la cuota y si la estrategia es que los que ya venimos pagando nos quedemos afuera, bienvenido sea. A mí me importa más que tengamos 20.000 socios a que yo entre a la cancha”, sentenció.
Benjamín también tiene una propuesta disidente a la de las mayorías: “Para mí haya sacar a la 20 las 8 mil entradas para cualquiera, que las compré el que llegue primero a la fila. El Santo es de la gente, y no de algunos pocos socios. Los mismos Sagra y Moisello admitieron que los ingresos más importantes son por la venta de entradas. A San Martín siempre lo mantuvieron de pie sus hinchas, no sus socios. Tenemos pocos socios y muchos hinchas, sería una injusticia que solo entre esos pocos. Cuánta gente hace un esfuerzo muy grande para pagarse una popu y ahora la van a discriminar”, opinó.
En fin, todas las visiones son válidas y el club parece haber optado por una, aunque todavía no se haya oficializado las condiciones en la que los hinchas podrá asistir a los estadios. Lo más importante es que el público volverá, y la Ciudadela, a poquito, irá recuperando su color de siempre que tanto se extraña.








