"En un segundo cambié el tiro": Hernán y el penal que torció el destino de Bella Vista
La definición del Torneo de Transición de la Primera A liguista tuvo todos los condimentos de una final. Un partido tenso, trabado, un empate y una definición por penales. Tras el partido, manchado por los incidentes en las tribunas, Hernán El Taka Rivero le cuenta a eltucumano cómo vivió el penal errado que le dio el título a Unión del Norte.
El arquero Iñigo contiene el remate del Taka y consegra a Unión del Norte como el nuevo campeón de la Liga Tucumana.
Hernán el Taka Rivero ya tiene decidido a dónde patear. A pesar de sus 20 años, el pibe flaco y morocho no dudo en responderle sí al director técnico cuando le preguntó si se animaba a patear el penal.
Pero este no es un penal cualquiera. Es el tiro que define al campeón del Torneo de Transición de la Primera A liguista de Tucumán, que enfrentó a Bella Vista con Unión del Norte en cancha de Central Norte. Los casi ocho mil hinchas que coparon las tribunas se mordían los labios, estaban rabiosos.
El pibe Rivero mira al arquero de Unión del Norte y sabe lo que tiene que hacer. Desde el mes de octubre venía pateando penales en los entrenamientos. Para asegurar el éxito, practicó un solo tiro: el bien ponderado “fuerte y al medio”. Pero en el trayecto hacia la pelota algo le hizo clik y decidió cambiar. El Taka cambia el perfil, repiquetea y dispara un zurdazo esquinado. Por esas cosas del destino –y del fútbol- el arquero Rodrigo Iñigo, que ya lo conocía, le adivinó el tiro y se quedó con la pelota.
Fue un instante en que el Taka sintió que todo se derrumbaba, mientras Unión del Norte festejaba el campeonato. Tres horas después de la final perdida, desde su casa, Rivero atiende el llamado de eltucumano y cuenta sus sensaciones del partido, marcado por los incidentes en las tribunas que obligaron al árbitro a parar el juego en más de una oportunidad.
“Estoy en mi casa, con mi familia, mi novia y mis sobrinas. Un poco trsite procesando lo que pasó. Mi familia está siempre conmigo, ellos siempre me hacen el aguante”, confiesa.
El Taka todavía no sabe explicar qué fue lo que le pasó por la cabeza antes de patear el penal, ni siquiera él sabe por qué cambió el tiro. “Veníamos practicando penales desde octubre. Yo siempre pateaba fuerte al medio. Pero ahora decidí patear a un palo y bueno, pasó lo que pasó”.
Sin embargo, Rivera asegura que estaba seguro a la hora de definir: “el técnico me preguntó si quería patear y yo le dije que sí. En el trayecto a la pelota me pasaron un montón de imágenes por la cabeza, a último momento decidí cambiar el tiro”.
El joven de 20 años no evitó referirse a los serios incidentes que se produjeron en las tribunas y en el campo de juego, y que luego se trasladaron hacia las inmediaciones del estadio. “En el primer tiempo vi que en la tribuna de la calle Thames se empezaron a pelear entre los mismos hinchas de Bella Vista. Yo me preocupé porque ahí estaba mi familia, que fueron a verme”, recuerda. Al mismo tiempo, opina que el partido no debió continuar tras las primeras agresiones. “A nuestro técnico le pegaron con un hielo, tiraron piedras, entraron a la cancha. Encima el árbitro adicionó siete minutos y lo tuvo que terminar antes por los incidentes. Para mí, el partido no se debió jugar”, sentencia.
El Taka termina la nota con una reflexión sobre el momento del penal errado, que le costó el campeonato a su equipo. “Ahora estoy muy triste, espero que esta sea la última vez que me pase. Pero la verdad es que tengo 20 años, soy joven y sé que voy a tener que pasar por otros momentos duros en mi carrera”.
El penal fallido del Taka Rivera:








