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Todos unidos triunfaremos: San Martín, convicción, actitud y jerarquía para una victoria inobjetable

análisis

El Santo fue más de principio a fin y se trajo los tres puntos en su debut ante Temperley. Superior en todas la líneas, pero sobre todo con el ímpetu de un equipo que cree en sí mismo, redondeó una actuación más que auspiciosa.




“Acá  estoy yo, acá está el Santo. El candidato, papá”, así decía San Martín cuando salió a la cancha. Bah más que decía, gritaba, con convicción, con el pecho inflado y la cabeza erguida. Avasallante, haciéndose cargo de lo que es San Martín: un candidato que en la cancha de Temperley en una primera fecha tiene que ganar. Porque si querés ascender, tenés que ganar en todos lados. Falta un montón, recién comienza, pero los puntos de la primera fecha valen igual que los de la última.

Más que los puntos, lo que importa esta vez es la forma, el convencimiento, la actitud: presión alta, siempre tres de rojo y blanco que rodean al pobre de celeste que intenta tenerla un ratito, que intenta y no puede, ni siquiera un ratito. San Martín recupera rápido, lejos del arco propio, cerca del arco ajeno, con Herrera que es un pulpo de mil piernas y que está en todos lados. Presencia pura, anticipo permanente y pelotas bien jugadas, cortitas y al pie, casi siempre al de Larralde, jugador fino y clarito que levanta la cabeza y mira para los dos lados y la juega bien, elige más veces a la derecha. 

En la derecha está Jourdan que alterna con Sansotre, los dos se buscan. Uno se abre, el otro se cierra. Los dos llegan al fondo cuando quieren y como quieren. A Sansotre le cuesta terminarla bien, Jourdan en cambio, tira varios buenos centros que preocupan, que lastiman, que molestan. 

Con la ocho está un changuito nuevo, con apellido que suena a croata, nadie lo vio jugar todavía, pero desde que es chiquito que se dice que es muy bueno. Prokop se llama el que tiene la 8, la de Tino Costa, que se quedó afuera a último momento, tiene la 8 de Tino y lo homenajea con un pelotazo perfecto, de veterano, de experto, de crack.

La pelota le cae servida a Lucas Cano, el 9 de hoy, el 9 tan cuestionado “¿Qué no hay 9?”, se pregunta Cano y se contesta solo con una bomba a lo Batistuta. La dejó picar y le metió de lleno con el empeine para clavarla en el otro palo aunque el arquero vuele para evitarlo. 

Ni dos arqueros la atajaban, ni a la de Cano, ni a la media vuelta que Lópes va a meter 10 minutos más tarde, después de buscar una pelota que había quedado boyando, anotando un gol que recuerda mucho al segundo de Cristian Canío contra Independiente en el 2009, los memoriosos se van a acordar, y sino a buscarlo en YouTube, es igualito. Lópes, hace el primer gol de un marcador central en toda la era De Muner, algo que había faltado también el año pasado: defensores que lleguen al gol. 

25 minutos de juego y 2 a 0 de visitante papá, y podrían ser tres, cuatro, los que quierás. No hay partido, hay un entrenamiento. Hay un equipo que vuela, que corre, que mete, que presiona, que ataca y otro que mira nomás. 

El descanso sirve para que los hinchas se intercambien mensajes, para caminar tranquilo por los pasillos, para prenderse un pucho, para abrirse una lata. Sirve para esperar que vuelva el show, que pasaron más de dos meses y que lindo es que ver la roja y blanca en una cancha y que lindo verla jugar así.

Arranca el segundo tiempo, Jourdan la pica y se la sacan de línea, parece más de lo mismo. Pero ellos también juegan, un rato tienen que jugar y juegan. Atacan, con más ganas que otra cosa, pero ese tal Allioni que acaba de entrar sabe con la pelota, y prueba a Sand que responde bien, que descuelga todo lo que le tiran, que se muestra osado y seguro. “Bien el arquerito”, comentan en los grupos de WhatsApp y tienen razón. 

De Muner no quiere arriesgar, saca a Prokop y entra Abregú para marcar como un león, se asocia con Herrera para recuperar la pelota y el control del partido. Lo peor ya pasó. San Martín domina de nuevo, como todo el partido. 

No lo liquida, ni Celiz, ni Jourdan, ni nadie, no lo liquidan aunque el partido ya está liquidado. Hay mucha diferencia de velocidad, de jerarquía y de entrega entre un equipo y el otro. Por lo menos hoy, hay mucha diferencia. 

Los centrales salen jugando tranquilos, los laterales pasan en todos los tiros, los volantes siempre se la dan a un compañero y los delanteros no paran de correr. Esta no parece una primera fecha, parece un equipo armado de toda la vida.

De Muner sigue haciendo cambios que buscan cerrar un partido que ya está cerrado y tal vez por eso se termina complicando. Cinco defensores y la caprichosa le cae en los pies a uno de ellos que define bien y descuenta. 

“Si no se sufre, no es San Martín”, dicen los hinchas que hasta acá no había sufrido casi nada, pero algo había que sufrir. Quedan cinco y hay que aguantar. Pellerano, Orellana y Lópes anticipan todas. Temperley intenta, pero no puede, choca con una pared que tiene los cimientos bien firmes que se viene construyendo desde el año pasado. 

Pitazo final y brazos en alto. Gritalo Ciruja: los primeros tres puntos, adentro. Ganó el Santo papá y aunque no haya Ranchillos, en Ciudadela todo el año es carnaval. Pasó el primer partido y ya solo quedan 35. Falta mucho, ya sabemos, pero ilusiónate que hay con qué. Después vamos viendo.