Luche y vuelve: San Martín ganó un partido chivo y recupera la confianza
Una cancha fea, un rival incómodo y dos derrotas, eran los principales escollos para ponerle color a un lunes gris y de resaca tras un primero de mayo que el Pueblo Ciruja festejó un día después.
Lunes otra vez y juega el Santo. “Hay que ganar como sea”, piensan los laburantes desde que se despiertan con la resaca del 1 de Mayo sobre las espaldas. Es lunes empieza la semana y juega el santo ante un rival ignoto, de nombre chistoso, "Sacachispas", se llama este club que solo puede compartir cancha con Ciudadela porque aprovechó las bondades que la gestión Chiqui Tapia tuvo para con los porteños, superpoblando la segunda categoría de equipos que son de la D o a lo sumo de la C.
Pero en la cancha son 11 contra 11 y hay que ganarles para recuperar la mística y la confianza que parece haberse esfumado demasiado rápido, en apenas dos derrotas, en dos actuaciones, flojas, pero que al fin y al cabo solo fueron dos partidos.
San Martín parece entender lo que se juega y sale a la cancha con todo, no iba ni un minuto, cuando Miritello casi la manda a guardar con una media vuelta hermosa. Alguno que otro lo grita y después se putea a sí mismo: ¿Cómo lo voy a gritar antes, la puta madre?”, se reclaman y no sé perdonan.
Perdonar es divino y errar humano, Mirtello no erra y perdona a los que lo secaron hace un ratito. Todo nace a los 8 minutos, cuando el 8, el gran Tino Costa, mete una bocha de otro partido, de otro continente, como si jugará en Bernabeu y no en Villa Soldati. Sosa la quiere empalmar y mandar al arco, pero le sale un centro y el 9 está donde tiene que estar para llevársela puesta con la frente.
Lo festeja el Pueblo Ciruja que tiene el grito atragantado desde la exhibición con Ferro, donde parecía haberse olvidado los goles y el fútbol. Después vinieron 6 festejos ajenos y ninguno propio. Hoy se cortó la sequía que por suerte no llegó ni a mala racha.
La cancha no ayuda, pero San Martín intenta, como siempre, pases cortos, salidas de abajo, mucho toqueteo entre defensores y el arquero, poco del medio, con Bellone hay más marca y menos fútbol. Los centrales, que hoy son Orellana y González, se la bancan bastante bien y aguantan las embestidas de los delanteros. Ellos empujan y San Martín defiende.
Miritello aguanta todo lo que le tiran, pelea contra todos los de violeta y siempre les saca algo: un lateral, un una faltita, un córner, todo suma a esta altura donde por primera vez en el torneo, San Martín parece entender que hay que ganar como sea, que a veces a más vale el oficio que la calidad.
Si de calidad hablamos, solo Tino la tiene, solo él es capaz de tenerla un rato, de ponerla bajo la suela para cuidarla. A veces se excede de confianza, como en el penal, en el que la sobró, él mismo admitió que nunca había hecho: la picó y la picó mal, despacio y sin engaño, el arquero reaccionó a tiempo y se la atajó. Pudo haber salido caro, pero terminó siendo anecdótico.
A ellos no se les cae una idea y Sand está más seguro que nunca. Quedan 10 y Tino acomoda un tiro libre desde tres cuartos de cancha: “Tiralo bien Tino, es lo único que te pido”.
Tino cumple y le manda un teledirigido a González, Imbert confirma que dos cabezazos en el área son gol. Ellos reclaman offside, pero no hay, el 2, David Ledesma se mete en el área chica e Imbert parte desde afuera, habilitado por poco, pero habilitado al fin. Jugada difícil, muy finita, pero bien resuelta por el línea.
A llorar a la iglesia, San Martín gana 2 a 0 y ahora sí hay aires de partido liquidado. Tino sigue siendo la figura, con penal errado y todo.
Se termina la siesta, y aunque Charly haya escrito hace 50 años que “siempre será igual, el lunes es el día triste y gris de soledad”, en estas calles si hay color porque ganó el Santo que recupera la confianza, que se acerca al puntero y que vuelve a dejar bien en claro que esta campeonato lo va a seguir peleando.








