(Atlético) Tucumán no lo entenderías: un final increíble y el futuro es Celeste y Blanco
Agónico empate de Maestro Puch que pudo ser victoria, pero justo Ramiro Carrera erró el penal. Noche de locos en el Monumental, pero todavía faltan escribir muchas páginas en la historia de San Pusineri, y lo mejor está por venir.
La familia Decana. (Foto tomada de Twitter @NahirSaravia1)
Las lágrimas de Ignacio Maestro Puch. La cachetada de Ramiro Carrera a Gaspar Servio. La bronca de todos los jugadores Decanos sobre el final. El aplauso y la ovación de todo el Pueblo Decano, que no se cansa de reconocer a San Pusineri y sus guerreros. Estas son algunas de las postales que dejó una noche de locos en el José Fierro, quizás digna del popular Tucumán no lo entenderías, en el empate 1-1 entre Atlético Tucumán - Rosario Central, que estuvo a nada de ser un triunfo inolvidable.
Se retira orgulloso el Pueblo Decano del Monumental. Pasa la bronca, baja la espuma, la birra helada ayuda mucho, claro. Porque fueron muy pocos minutos en los que pasaste de la desesperación por conseguir el empate, al cabezazo heroico de la joya de la casa, Maestro Puch, la mano de Candia y el penal de Carrera, la volada de Servio, el dolor y la desazón. Pecho erguido y frente en alto, Decano. Memoria y gratitud, siempre.
El Pueblo Decano reventó una vez el templo de la pasión Celeste y Blanca para dar un golpe más, una estocada final en la pelea por el campeonato. Para molestar y ver qué pasa. 'Ganar y ponerse ahí', es la consigna. Un recibimiento inimitable, la fiesta más grande del Norte argentino y a jugar ante Carlitos Tévez y los suyos.
San Pusineri apuesta por el doble 9 y Lampe tira la primera a la mierda, para evitar nuevos sobresaltos. La gente lo banca y lo aplaude, de Bolivia a Chile y Laprida a 25 de Mayo. El trámite es parejo y el partido se rompe cuando Atlético arriesga en la salida, El Bebe sabio la pierde y Facundo Buonanotte demuestra porque es la gran joya Canalla. Golazo de ellos, y a buscar un empate cuesta arriba.
El Deca llegó cansado a la recta final del campeonato, y hoy el tridente Acosta - Pereyra - Carrera no logra imponer condiciones en el juego. Atlético no puede dominar y el rival de siente cómodo en ventaja y esperando. Una dosis de su propia medicina para El Método Pusineri. Los hinchas empujan y empujan pero el equipo no encuentra los caminos al empate.
Por arriba tenía que ser. El reloj marcaba 47' y monedas cuando tras un córner, la volvieron a meter al área, Carrera controló sólo por derecha y la metió con claridad al medio para que Augusto Lotti la empuje y desate el grito sagrado. Y ahí te abrazaste con cualquiera y tiraste el vaso a la mierda, si era el empate y el gran sueño Celeste y Blanco de dar batalla hasta el final.
Pero el VAR dijo que Capasso la peinó y que Carrera estaba en offside y que no vale el gol que tanto gritaste y que tanto te ilusionaba. Pero la Fe Decana mueve montañas y vos sabías que iba a caer ese gol que hacía falta tanto como una segunda o tercera birra. Y algo sentiste cuando entraron El Picante Coronel, El Maestro Puch y el correcaminos Tesuri también.
Porque cuando Central se queda con 10 y El Deca empieza a pechar, la gente se levanta y algo está por pasar. Se siente en el aire del José Fierro, porque es una noche Decana, de esas que hay que vivir, de esas que conocen los que se juegan cosas importantes, empujados por un sueño, por una ilusión. Porque cuando parece que no pasa nada El Pueblo Decano se levanta y canta y el equipo va. Por inercia, con vergüenza, pero va.
Y la pelota cae al área, Isnaldo la mete medio y aparece con la cabeza y el corazón Celeste y Blanco Ignacio Maestro Puch, la joya de la casa, el pibe de Selección, el 9 del futuro que ya llegó. Puchogol y a buscar la pelota para seguir atacando porque para ser campeón hoy hay que ganar y el Decano quiere y se anima a dar pelea hasta las últimas consecuencias.
Y El Monumental se cae a pedazos cuando Candia mete la mano y el VAR la revisa ahora dice que sí, que es para acá, que es penal para El Deca y que la gloria ahora parece cercana, palpable.
Pero no, hermano. Esta noche no va a ser nuestra. Nunca es justa la felicidad dicen por ahí. Ramiro Carrera le pegó con el borde interno al palo izquierdo de Servio, que voló y se hizo enorme. El arquero del Diego en México enterró las ilusiones del Decano, que ahora apela a la calculadora para ver si dan las cuentas. Habrá que esperar. Y tener Fe Decana.
No hubo remontada épica, no hubo grito desencajado sobre la hora. No hubo terremoto Decano que sacuda a la provincia y al país. El tiro del final no salió. Justo Ramiro Carrera, el goleador de la Revolución Pusineri, el box-to-box a la inglesa que juega y corre y mete y empuja y le pega de todos lados y qué loco que está y cómo te hizo soñar. Qué torneo que jugó y sigue jugando Carrera. Justo Ramiro. Erran los que patean, y qué huevos tiene el 23 Decano.
Frente bien alto, Decano. Tomemo somo Atlético. Y hoy más que nunca. Porque pase lo que pase este viaje ha sido inolvidable. Atlético está de pie y mierda que mete miedo. Todavía falta escribir varias páginas de la historia de San Pusineri, el primer Santo Celeste y Blanco. El que te devolvió la Fe, la esperanza, el que volvió a unir al Pueblo Decano. No pierde la Fe, que flameen bien alto las banderas. Porque esa aparición de Maestro Puch es la prueba que el futuro es Celeste y Blanco, y lo mejor está por venir.








