Buena ruta, Decano: la Marea Celeste y Blanca, la dupla ganadora y los puntos para soñar
10.000 Decanos invadieron el Madre de Ciudades y los santiagueños ni la Policía pueden detener la alegría Decana. Orsi-Gómez trajeron paz y puntos, y se enciende la ilusión que te condena en 25 de Mayo y Chile.
Marea Decana en Santiago. (Foto: Facebook Atlético Tucumán)
"Buena ruta", se deseaban los Decanos antes de emprender la travesía rumbo a Santiago del Estero, la tierra prometida del Pueblo Decano que volvió a sentir la emoción de viajar, de copar de visitante, de pintar el Norte de Celeste y Blanco y volver con una sonrisa de oreja a oreja. La felicidad es doble en tiempos de La Dupla que trajo paz, puntos y esperanza a 25 de Mayo y Chile. Bomba de Kociubinski, toque y toque y festejo del Polaco y a bailar.
El Pueblo Decano vivió una semana distinta, a puro nervio y ansiedad. Las últimas semanas fueron diferentes, desde que se despidió Lucas Pusineri inaugurando la hermosa racha de victorias que siguieron Favio Orsi-Sergio Gómez, que le dieron forma a esta máquina de sumar que hace delirar a todo Atlético: 16 de 18 puntos, seis partidos con el arco en cero, ahí de las copas, allá lejos del descenso.
Las entradas se sacaron el miércoles, el jueves ya tenías el viaje listo, el viernes ya no dabas más: el bolsito listo, el manto sagrado puesto y a la ruta. Una lata, dos latas y más, arriba de los bondis que parten desde todo Tucumán, de los autos que se pintan de Celeste y Blanco, que se amontonan en los controles y se ve venir que con la cana allá estará todo mal. Que quede claro que el problema no son ni van a ser los hinchas, y que al fútbol hay que jugar con las dos hinchadas y bancarse la cargada.
Fumando porro y tomando vino.
El que no alienta al Decano.
¿Para qué carajo vino?
No tengo un mango y voy igual.
De visitante y de local...
Una marea Celeste y Blanca invade el Madre de Ciudades y vos estás ahí, sos uno entre 10.000 y muchos más. La tribuna no aguanta, El Pueblo Decano ruge en Santiago después de rugir en Uruguay, Colombia y hasta Brasil. Algo saben los Decanos de buenas rutas, por tierra y por aire, por toda América. Y ahí va la ilusión Decana otra vez, subida al tren de la dupla ganadora que te tiene loco mirando la tabla de las Copas, otra vez.
El partido apenas arrancaba cuando se armó el quilombo. La marea Celeste y Blanca fue mucho para la cana, que es igual de mala en todas partes, y para los santiagueños que pretenden ser el clásico del Deca: a la fila. Tras el bardo, llega la calma bajo la suela de Joaquín Pereyra, que calma todo. Quedesé zurdo, nadie lo va a querer más que el Pueblo Decano.
Se desactiva el bardo y vamos a jugar, pero pasan más rápido los 25' que el juego estuvo parado que el partido en sí: un centro de Orihuela, un remate de Pereyra y otro de Sánchez son apenas avisos; Tesuri llega a fondo y Estigarribia se pierde el primero porque hoy no Tamos Chelos.
El segundo tiempo era ordinario y pasaba muy poco; el punto era un buen negocio incluso. Pero la dupla ganadora tenía otros planes: a la cancha Kociubinski para agarrar la pelota y jugar un poco más, pero también para agarrarla de aire, de zurda, de volea, con alma, corazón y vida... para sacarse la bronca, para gritarlo con el alma, para abrazarse con cualquiera de Santiago a Tucumán, para que la Fiesta Decana sea completa.
Golazo de Kociubinski, y encima hay más. Joaquín Pereyra dibuja una pared con Orihuela, que se convierte en Jordihuela y abre bien grande los ojos para asistir al Polaco. "Tomá y hacelo". Y lo hizo. Gritalo, Polaco. Qué feliz hace la sonrisa de Menéndez al Pueblo Decano, el que siempre dejó todo por la Celeste y Blanca, el que volvió, al que le costó pero jamás se rindió y no se va a rendir. Gol del Pola y a cobrar.
2-0 y a la casa. Los jugadores le tiran la camiseta a los hinchas que se matan por agarrar la camiseta de hasta el último suplente. La hinchada del Deca copó Santiago y tuvo su premio; la Dupla agarró un fierro caliente y el premio es para todo Atlético. Puntos, puntos, puntos... si el torneo no se hubiera terminado, El Decano está para pelearle a cualquiera, al que se le plante en frente.
Tras las malas, tras el bardo en el Madre de Ciudades, hoy hay puntos y hay paz. Buena ruta para los Decanos que ya están volviendo a Tucumán y se preparan para una noche de sábado a puro ritmo Decano; buena ruta para Atlético Tucumán bajo la conducción de la dupla ganadora. Tomemo somo Atlético, a seguir por este camino y seguir peleando bien arriba. Lo que se viene es la Copa de la Liga y hay razones para soñar en grande.
Y con tantos triunfos, ya se enciende la ilusión que te condena. Y ya te lo estás imaginando. Quién te dice, capaz la buena ruta del Decano lo lleva nuevamente a encender la ilusión de esa vuelta tan gloriosa que todo 25 de Mayo y Chile sueña hace años, y la chance latente y concreta de volver a vivir esas noches de Copas que tanto te gustan, esas que son inolvidables, esas en las que el pituco de barrio Norte se pone más pituco que nunca. Que vuelvan. Volverán. Buena ruta.








