La camiseta del Santo se tiene que transpirar
Goleada vergonzosa. Actuación lamentable. La crisis de la crisis. Sin hambre de gloria, sin corazón, sin alma. Esto no es San Martín.
Vergonzoso.
Vergüenza total. Desde el primer hasta el último minuto. De punta a punta del partido, de la cancha, del país. Para jugar así, no se hubieran ni presentado: el resultado por default hubiera sido el mismo, y al menos le hubieran ahorrado el viaje al Club, el desgaste económico de cruzar medio territorio nacional para jugar un partido que nunca jugaron. No presentarse hubiera sido menos papelón.
Desde un cambio de frente ridículo que termina en un lateral de la nada en el que ellos fabrican un gol con la defensa Santa plantada cual conitos inertes que miran pasar a un delantero que la manda a guardar cuando los hinchas recién están sacando las latas del freezer y al mismo tiempo, guardando la ilusión de un triunfo tan temprano que con este San Martín la esperanza es lo primero que se pierde.
En realidad, lo primero que se pierde, o se perdió ya, es la dignidad, la perdió este plantel contra Chicago el fin de semana de Carnaval, esa tarde la entregó para siempre y nunca la recuperó, ni la intentó recuperar, de ahí en más, ni la supuesta cama a Delfino (que no para de ganar con Estudiantes de Río Cuarto), ni los cinco que se fueron, ni los cuatro que llegaron, ni Ferrero, ni Frontini, ni los dirigentes, ni nadie, recuperó la dignidad. Nadie de nadie.
Por eso, más allá de esa primavera de tres triunfos consecutivos y las falsas expectativas que se generaron en torno a ellos, San Martín nunca fue San Martín este año. La camiseta es 10 talles más grande que todo el plantel junto. Es más, si no fuera por la camiseta, por el empuje de la gente que a veces evita derrotas de local y gana más de un partido, este mismo plantel, con la amarilla de Flandria o la negra de Riestra, estaría descendiendo sin lucharla.
Hablar de la derrota de hoy, ahondar en una actuación que es mejor olvidar para no tener pesadillas, sería quedarse en lo anecdótico. Se puede comentar lo mala que fueron a las entregas de Bucca, que Sand no ataja una hace 10 fechas, que Meritello perdió toda la tarde con un 9 que de golpe parecía Haland, que Dening cada día juega peor, que Abregú volvió desconocido y que no se entiende porque sigue jugando Enzo Martínez. También podemos hablar de la brújula que le anda faltando a Frontini, y de que su crédito se agota, si es que no está agotado ya.
Se puede decir de todo sobre hoy, pero este San Martín no nació hoy, nació en la tercera fecha, y salvo un milagro, que siempre estamos dispuestos a esperar, el final de la película no será feliz. Con suerte, con mucha suerte, quizás este equipo clasifique al reducido, para ahí ser eliminado por el primer equipo serio que se encuentre, o peor aún, con el primer equipo con ganas que se encuentre.
Porque a este San Martín le falta de todo, pero lo que más le falta es ganas, cualquier equipo lo supera en actitud, hasta uno, como el de hoy, que no le gana a absolutamente nadie, y que a este San Martín ya le ganó dos veces, esta tarde con goleada baile y a media máquina. Todos los equipos lo superan en actitud y para eso no hay excusa que valga.
De vez en cuando reacciona, como contra Agropecuario en el que casi gana, o contra Racing en el que casi empata, pero del casi pocas veces pasa ¿Y entonces? Tarea de los dirigentes, tomar el timón, hacerse cago del barco para enderezarlo y llevarlo a buen puerto, este año hay poco margen ya, pero pelearla hasta el final es un obligación irrenunciable, y mientras tanto sentar bases firmes de cara al año que viene. Conformar un equipo con alma, pero sin fantasmas, con corazón, sin desangrados, con gente que entienda San Martín, que es muy sencillo, pero no por eso fácil.
La historia se escribe día a día y las páginas oscuras que se vienen escribiendo deben darse vuelta con urgencia. Hay mucho por mejorar y mil cuestiones que revertir. Hay tanto por cambiar que puede parecer inabarcable, entonces empecemos por la más importante, por la primera, por la más elemental de las verdades Cirujas: La camiseta del Santo se tiene que transpirar.








