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Las dos caras del Decano, que suma pero no enamora

ANÁLISIS DECANO

Atlético empató con Banfield, jugó un buen segundo tiempo y mereció más. Pero el equipo de La Dupla no alcanza la zona de Copas y en el infierno tucumano se pide a gritos más fútbol y goles para soñar en grande.

Ramiro Carrera luchando. (Foto: prensa Banfield)





No hay feriados ni finde XXL que alcancen para tapar tanta bronca. Tucumán es un infierno, pero no por los casi 40º ni el sol que pela. El Pueblo Decano mastica bronca de sentir otra vez que se le escapan dos puntos, que le faltan cinco pal peso, por sentir que este empate tiene gusto a poco, aunque nobleza obliga el equipo mejoró respecto a Vélez y fue a buscar tras un mal primer tiempo. Atlético Tucumán hizo méritos para ganar, pero la alevosa falta de gol hace que los de Orsi-Gómez vuelvan al infierno tucumano mirando de lejos las Copas tan preciadas.

Hoy tenía que ser un lunes Celeste y Blanco, la frutilla de un fin de semana de joda o descanso, según mande la ocasión y permita el bolsillo. Hubiera sido glorioso coronarlo en 25 de Mayo y Chile, la esquina de tu vida, y con un triunfazo que ponga al Deca en situación de Copas y emborrachar tu corazón. Pero toca verlo por la tele, allá lejos. Y encima, el resultado es un empate con gusto a poco, y un equipo que seduce, pero no enamora.

La Dupla apostó por los ingresos de Flores y Tesuri, pero no así por volver a la línea de 5. Pero hoy Giani y Carrera flotan, oscilan entre volantes y delanteros, incómodos, y Mateo Coronel está muy solo arriba. El primer tiempo Decano es calamitoso, Cambeses es un espectador privilegiado de este encuentro que sigue siendo empate solo por las manos de Tomás Marchiori, que sigue siendo el más regular y muchos de los puntos cosechados llevan su firma.

En el segundo tiempo fue otra la historia. Un equipo que tiene un arquero seguro y aplomado, una zaga central muy sólida con Bianchi-Romero y que junta de mitad de cancha hacia arriba a jugadores de buen pie como Bebe Acosta, Joaquín Pereyra, Justo Giani, sumado a las locuras y la potencia de Ramiro Carrera y la picante gambeta de Mateo Coronel… no puede jugar tan mal. 

Al Deca le alcanzó con pararse más arriba y mostrar otra determinación para casi llevarse puesto al Banfield de Falcioni, el mismo equipo al que no le hizo ni cosquillas en los primeros 45'. Atlético se acordó de jugar y atacar y atacó mucho, y aunque estuvo lejos de brillar y ser apabullante, le sobró para merecer un triunfo que le hubiera permitido alcanzar puestos de Sudamericana y de clasificación en la Copa de la Liga.

Repasemos las más claras: Mateo Coronel se hamacó y remató dos veces de zurda, Joaquín Pereyra se conectó con Carrera, hubo pared 10-23-10 y su zurdazo reventó el travesaño de Cambeses, que volaba pero no llegaba; otra vez Coronel, esta vez de derecha, luego de una contra que comandó Carrera y que terminó en la red, pero del lado de afuera; Nico Romero se animó de tiro libre (dejenló patear más seguido) e hizo revolcar al 1 de Banfield; un misil del 37 tras un lateral que le reventó el pecho al arquero local, que terminó siendo el héroe de la tarde al salvar el cero en su arco. 

Le faltaron otra vez cinco pal peso al Deca. Qué hay que hacer para que entre alguna de las genialidades de Coronel, alguna bomba de Carrera, un zurdazo de Pereyra, una patriada de Gonzalo Paz, algo, lo que sea. Cuando El Deca juega, cuando El Deca ataca, da la sensación de que están a punto de pasar cosas. Cuando se juntan los buenos, los que saben, hay fútbol, pero falta gol. El problema no era Estigarribia ni Maestro Puch, es colectivo y le corresponde a Orsi-Gómez resolverlo de forma urgente.

Punto y seguimos. El Deca mereció más, pero el punto se abraza. No alcanza para meterse en zona de Copas, pero Tomemo somo Atlético porque falta poco para volver al José Fierro (miércoles 25, 18:30 contra Talleres) y ahí sí, sin excusas, habrá que pisar fuerte, hacerse respetar y volver a la victoria para que El Pueblo Decano festeje de alegría y se permita volver a creer, a soñar en grande. 

No hubo regalo Decano para mamá ni triunfazo que corone el finde largo, pero El Deca sigue sumando, mostró síntomas claros de mejoría y seduce con lo que insinúa, aunque todavía no enamora, no concreta. Ya van a empezar a entrar y ahí sí, en el infierno tucumano todo 25 será un carnaval y hasta la Sudamericana no vamo a parar... cuando empiecen a entrar.