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"Llegó el final": el ex jugador de San Martín que se recibió de ingeniero

HISTORIAS

Emiliano Albín es un ejemplo de perseverancia y dedicación. El ex jugador del club tucumano San Martín logró obtener su título de ingeniero agrónomo después de 16 años de estudio, sin dejar de lado su pasión por el fútbol. En una entrevista con TN, Albín reveló los desafíos y las satisfacciones de su doble carrera.

"Llegó el final": el ex jugador de San Martín que se recibió de ingeniero, Emiliano Albín





¿Qué es el fútbol? Para muchos, una simple diversión, un entretenimiento, un juego. Para otros, una pasión que los mueve, los emociona y los conmueve, que los hace vibrar y llorar, que los une y los separa. Para algunos, una forma de vida, una identidad, una filosofía. Y para Emiliano Albín, el fútbol es un arte, un arte tan sublime que le ha regalado momentos inolvidables y le ha dejado huellas imborrables.


Albín es un futbolista uruguayo que brilla por su polivalencia, su entrega y su calidad técnica. Ha recorrido el mundo con el balón en los pies, desde su querido Peñarol, pasando por el gigante Boca Juniors y el histórico San Martín de Tucumán, hasta llegar al modesto Club Atlético Juanico. Pero Albín no solo es un artista del fútbol, sino también un profesional de la agronomía, una carrera que inició en 2007 y que culminó con éxito en 2023, en estos días.

Su historia es la de un hombre que supo perseguir sus sueños, sin renunciar a ninguno. Nació en Florida, Uruguay, en 1989, en el seno de una familia de agrónomos. Desde pequeño, sintió el llamado del fútbol, y empezó a jugar en el Artigas de Sauce y luego en el Liverpool de Canelones, donde se destacaba como delantero. En 2008, tomó una decisión que cambiaría su vida: se mudó a Montevideo para estudiar agronomía en la Universidad de la República, siguiendo los pasos de su padre. En la capital, se probó en la Cuarta división de Peñarol, el club de sus amores, y salió campeón en su primer año.

Su debut en Primera División fue en la primera fecha del Campeonato uruguayo 2009-10 frente al Montevideo Wanderers, ingresando como volante por izquierda con Julio Ribas como entrenador. Luego, fue reubicado en la defensa, en el puesto de lateral, por el técnico Víctor Púa y posteriormente por Diego Aguirre, alternando entre la banda derecha y la izquierda. En su primera temporada en la máxima categoría, consiguió el título de Campeón Uruguayo con el aurinegro.

Su talento no pasó desapercibido, y pronto llegó la oportunidad de cruzar el charco y jugar en el fútbol argentino. En agosto de 2012, fue transferido a Boca Juniors, donde debutó el 22 de agosto frente a Independiente, en el empate 3:3 por la Copa Sudamericana. En el equipo argentino, compartió vestuario con figuras como Juan Román Riquelme, Carlos Tevez y Martín Palermo, y ganó la Copa Argentina en 2015. Luego de un año en el club xeneize, volvió a Peñarol.

Pero su aventura no terminó ahí. A fines de junio de 2015, se le venció su contrato con Peñarol, quedando libre. El 26 de enero de 2016, lo contrató el Club Juventud, pero a las pocas horas fue adquirido por el Auroca de Portugal, donde jugó hasta mediados de ese año. Luego de un breve pasaje por el fútbol europeo, Albín regresó a Juventud de Las Piedras para disputar el Campeonato Uruguayo 2017.

En 2018, firmó con San Martín de Tucumán para disputar el campeonato de Primera B nacional, logrando el ascenso a la Super Liga Argentina. Con el equipo tucumano, jugó 12 partidos y marcó una asistencia. El 4 de febrero de 2019, se anunció su contratación por parte del Club Deportivo Santaní, de la ciudad de San Estanislao, en el Departamento de San Pedro, que juega en la Primera División de Paraguay.

A lo largo de su carrera, Albín ha demostrado ser un futbolista de nivel internacional, capaz de adaptarse a diferentes posiciones, estilos y contextos. Pero también ha demostrado ser un hombre de ciencia, que con mucho sacrificio y dedicación, logró recibirse de ingeniero agrónomo a los 34 años, convirtiéndose en un orgullo para su familia, sus amigos y sus compañeros.

En una entrevista exclusiva con TN, el exsanto contó cómo fue su trayectoria como estudiante y como futbolista, y cómo logró combinar ambas pasiones. “Arranqué en el 2007 y me recibí hace unos días. En 2011 jugábamos la Copa Libertadores y prácticamente vivíamos concentrados, así que se hacía un poco más difícil y tuve que cortar. Después me fui a la Argentina y retomé la carrera en 2015, cuando volví: hacía de a dos o tres materias, pero tuve que cambiarme de la universidad pública a la privada por un tema de horarios”, relató.

Albín reveló que estudiar era lo que más le gustaba porque le liberaba un poco de pensar en el fútbol todo el tiempo, y que necesitaba salir del ambiente y disfrutarlo. También explicó por qué eligió esa área: “Mi padre es agrónomo y tenía cerca la profesión, me fue llevando. Yo me crie en el campo y la vida acá me gusta, quiero estar conectado con la naturaleza, el aire libre… Igual tomé otro rumbo, porque hoy quiero llevarlo a la creación, al mantenimiento de campos deportivos, porque une las dos pasiones, no por el lado de la producción agropecuaria”.

El futbolista reconoció que el fútbol cambió, definitivamente. No solo en el campo de juego, sino en la proyección y los valores que se pregonan. “Hoy hay más apuestas de jugadores y los clubes muy de a poco van entendiendo que necesitan formar personas porque muchos no van a llegar a ser profesionales, entonces deben prepararse para el resto de la vida”, opinó.

Emi, como lo llaman en sus pagos, profundizó: “La vida del futbolista es corta y la mayoría de las veces no te salva. Son muy pocos los que pueden vivir el resto de su vida sin trabajar o disfrutar de lo que cosecharon del fútbol, entonces hay que prepararse para la larga vida que hay después”.