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Lo que no arreglaron y lo que no tiene arreglo: por qué San Martín fue eliminado

ANÁLISIS

Lo que no se arregla a tiempo, tarde o temprano se rompe. Desde los cinco minutos de la final en Rosario que se sabe. Lo que no tiene arreglo es como una relación terminada: solo hay que dejarla ir. Esta noche triste y sin vuelta atrás para Ciudadela tiene claros culpables. ¿Qué pasó? | Por Alfredo Aráoz

El final más triste. Foto: CASM Oficial.





Lo que no se arregla a tiempo, tarde o temprano se rompe. Desde los cinco minutos del primer tiempo de la final en Rosario que se sabe. Lo que no tiene arreglo es como una relación terminada: solo hay que dejarla ir. Esta noche triste y sin vuelta atrás para San Martín tiene como claros culpables a los jugadores. No a todos, pero sí a la mayoría. Sobre todo a los referentes. No a todos, pero casi todos. Que Vera, el mismo pibe incendiado en Rosario porque Flores no puso a Matías García, fuera el único que haya ido al frente hoy, ya dice mucho. ¿Pero qué pasó con el resto?

¿Qué significa ir al frente? Eso. Tener la pelota en tus pies y llevarla al arco rival. Si no tenés las pelotas bien puestas ni en los pies, al menos te desvivís para recuperar esa pelota y llegar, como sea, al otro arco. En medio de rumores gravísimos que rompen el pacto social entre hinchas y jugadores, San Martín se ha quedado eliminado con el único resultado que podía dejarlo eliminado esta noche: perdiendo. ¿Qué cosas pueden aparecer en tu vida para que no vayas al frente? ¿Qué te tiene que pasar en la vida para entregar tu destino sin luchar por él?

¿Qué no arregló Flores en el vestuario? ¿Qué vio la dirigencia que no pudo torcer? ¿Qué les pasó a los jugadores que dejaron de ser los que fueron? Porque los protagonistas son los mismos, ¿eh? Acá algo grave ha pasado para que San Martín, el mismo que hace un mes se llevaba puesto a todo por delante, haya dado vergüenza en Rosario y en los dos partidos de esta semifinal.

¿Qué pasó en el entretiempo para que Gonzalo Rodríguez saliera reemplazado por Fedele? ¿Cómo se explican las actuaciones de figuras durante el campeonato se convirtieran en sombras? ¿Los centrales? ¿El último Diarte? ¿Abregú? ¿Caco García? ¿Cuevas? ¿Arias? ¿En qué se han convertido? Tenían todo para llenar la Plaza Independencia y tiraron por la borda un sueño sostenido en los números, con lo que le gustan los números a este cuerpo técnico.

San Martín ha acumulado el sexto año de frustraciones. No ha ganado nada en todo este tiempo. Ya ni el gol de Tino Costa se disfruta como antes, justo en un día como hoy. Otro domingo a la noche como la vergüenza contra Desamparados de San Juan vuelve al recuerdo. Pensar que aquí se juega solamente por la gloria, aunque nos duela, es un golpe al niño que alguna vez fuimos. Por eso los ídolos de verdad siguen siendo esos viejos que van a la platea ahora y que alguna vez dieron la vuelta en Chaco y en Almirante Brown.

Solo el tiempo dirá qué fue lo que ha pasado con este plantel que se va de Ciudadela entre los disparos de la Policía y los caballos en las calles. Solo el tiempo dirá qué le pasó a Flores, quien seguirá su carrera en algún club de Primera. Nunca, ni cuando San Martín era un equipo, tradujo lo que el hincha quería. Ni siquiera la escena del final ha sido digna de un plantel que no estuvo a la altura. Flores les dijo que levantaran la mirada, que saludaran a los hinchas y a cambio recibieron la silbatina más ensordecedora de los últimos tiempos.

Ya había quedado eliminado con ventaja deportiva contra Ferro, contra Defensores de Belgrano, contra Riestra y ahora contra Gimnasia de Mendoza. Los nombres de los rivales lo dicen todo. ¿Quiénes son los culpables de esta noche? ¿Por quiénes lloran los hinchas esta noche en Tucumán? ¿Quién les pedirá disculpas públicas (al menos) a los que dejan absolutamente todo por ellos? Esto hace rato que ya no es una relación incondicional: ya es hora de que alguien les devuelva algo de lo que los hinchas dejan.

No les pidieron perdón ni a los 25 mil que fueron a Rosario, ni a los que volvieron a creer, ilusos, en que hoy cambiaría la vergüenza del lunes pasado en Mendoza. ¿Hasta cuándo se puede tentar a la tragedia?, decíamos después de la ida. ¿Hasta cuándo? Hasta esta noche. Ya está. Ya lo hicieron. Ya dejaron a San Martín otro año más en la B. ¿Quién se hace cargo de esta frustración? ¿Quién paga los platos rotos? ¿Quién arregla esto?