Top

"Yo se lo que cuesta": el gesto solidario de un joven tucumano no vidente y deportista

solidaridad deportiva

A los 21 años, Francisco “Panchito” Prats, de Concepción, donó su bicicleta adaptada a una mujer con discapacidad visual para que pueda viajar en diciembre a Catamarca y visitar a la Virgen del Valle. Relata su inspiradora historia, su vida en el deporte y cómo afrontó la pérdida de la visión.





Francisco Prats tiene 21 años, es de Concepción y nació con retinopatía del prematuro. Hoy es un destacado nadador de aguas abiertas y un apasionado del deporte, pero también un ejemplo de solidaridad. Hace pocas semanas donó su bicicleta doble, adaptada para personas no videntes, a “Remontando Sueños”, un grupo que acompaña a personas con discapacidad motriz y visual.

“Me llega por medio de un amigo mío, me comenta sobre otra amiga suya que es María Eugenia Sánchez, que es una kinesióloga que tiene un grupo que se llama Remontando Sueños, en los que los chicos tienen discapacidad motriz. Cuestión que en ese grupo entra una chica que se llama Liliana, con discapacidad visual, de 60 años, y su ceguera fue adquirida. Y bueno, yo en un momento hice mucho ciclismo y tenía la bici doble, que es con la que yo arranqué ya hace muchos años y después, con el tiempo, pude adquirir una un poquito mejor. Entonces la primera bici doble no la estaba usando. Así que después apareció la oportunidad de dársela a Maru, y me puse en contacto con ella y quedé fascinado con la idea, porque yo sé lo que cuesta conseguir una bici doble, es un quilombo" cuenta entre risas en dialogo con eltucumano.com 


La bicicleta fue recibida con mucha felicidad: “Maru quedó chocha, le están haciendo ya los últimos ajustes para arrancar a usarla bien, pero me comentaban que vino fantástica la bici y ahora se van a Catamarca en diciembre”.

Francisco creció vinculado al deporte gracias a sus padres. Hice deporte toda la vida, porque mis viejos me inculcaron siempre el tema de hacer alguna actividad. En natación arranqué a competir desde los 12 años, competí muchos años y ahora estoy en el equipo de H2O de Matías Menchini, que es mi entrenador actualmente, y cuando entro a ese grupo, empiezo a competir en aguas abiertas”.

Sobre lo que le dejó el deporte, asegura: “Yo siento que como persona con discapacidad uno aprende mucho: cómo moverse, cómo relacionarse. A muchas personas, sea cual sea la discapacidad, les cuesta bastante. Yo creo que mucho de lo que soy en parte es por la práctica de los deportes”.

Su historia comenzó con un diagnóstico difícil: “Yo nazco con una patología que se llama retinopatía del prematuro. Yo nazco a los 7 meses, soy mellizo. Estando un mes en NEO, el diagnóstico fue que yo del ojo derecho no vi nunca, nunca me funcionó. Y el ojo izquierdo lo pudieron sacar adelante hasta los 8 años. A esa edad me agarra un desprendimiento de retina, me operan de urgencia y logran rescatarlo, y me dicen que paulatinamente iba a ir perdiendo la visión y que no había más que hacer. Así que así fui perdiendo la visión. A los 13 tuve la mala suerte que se sale catarata en el ojo y eso como que termina con el resto de visión que era bastante bajo. Me operaron pero no había mucho más que hacer”.

Actualmente, Panchito, como le dicen sus amigos, se prepara para el Mundial de Aguas Abiertas, que se disputará en Dubái en diciembre de 2025.