El tucumano Álvaro Montoro visitó la escuela de futbol Pedro Bulacio mientras se recupera de una lesión
El mediocampista tucumano, que se encuentra en Concepción recuperándose de una fractura de clavícula, visitó la escuela donde comenzó su formación y motivó a los chicos que sueñan con seguir sus pasos.
Foto Bajo La Lupa
El jugador de Botafogo y miembro del seleccionado Sub-20, Álvaro Montoro, aprovechó su estadía en Concepción —donde se recupera de una fractura de clavícula— para volver a la Escuela de Fútbol Pedro Bulacio, el semillero que lo formó, y compartir una jornada con los niños del club. En el encuentro se entregaron pelotas y elementos de entrenamiento, donados por él y su familia, un gesto que emocionó a entrenadores y chicos.
La visita se suma al aporte solidario anunciado días atrás: los hermanos Montoro realizaron una donación importante a la misma escuela que incluyó 185 juegos completos de indumentaria (camisetas, pantalones y medias), pelotas Adidas y otros elementos necesarios para la práctica en las distintas categorías. El padre de los jugadores, Juan Carlos Montoro, estuvo a cargo de la entrega y transmitió el mensaje de los futbolistas: “No dejen de soñar”.
El gesto fue celebrado por Pedro Bulacio, su primer entrenador, quien recordó anécdotas de los comienzos de los hermanos en la liga local y resaltó la importancia de recibir material que fortalezca el trabajo formativo del club. La donación apunta a aliviar los costos de entrenamiento y renovar la vestimenta de las divisiones inferiores.
En paralelo, el fútbol argentino vivió una semana emotiva y difícil: la Selección Sub-20 cayó 2-0 frente a Marruecos en la final del Mundial que se jugó en Chile, resultado que dejó al combinado albiceleste como subcampeón del torneo. Si bien la final fue un golpe deportivo, la presencia y los gestos de jugadores tucumanos como Montoro en sus comunidades muestran otra cara del fútbol: la cercanía y la devolución a los orígenes.
Qué queda por delante. Montoro seguirá su recuperación en Concepción hasta recibir el alta médica; mientras tanto, la escuela Pedro Bulacio podrá aprovechar la donación para impulsar su tarea formativa. El retorno del futbolista a su club de infancia y la ayuda material constituyen un ejemplo de compromiso local que, además, inspira a los chicos que sueñan con llegar al profesionalismo.








