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Rocha Centeno y la melodía del bandoneón de Tafí del Valle

Por los Valles

Hace 70 años toca el instrumento, fundador de la fiesta del Queso y cultura viva de nuestros Valles que ya dejó su herencia. Esta es su historia. Escuchalo.

Rocha Centeno y el bandoneón que compró hace 30 años. El segundo de su carrera





Alguien corta una hoja del cedrón y le agrega al mate que circula bajo la sombra del árbol, donde, esta mañana, don Rocha Centeno toca su bandoneón, en el fondo de algunas de las casitas alejadas de la villa, en Tafí del Valle.

El sol ha aparecido después de una tarde gris y lluviosa, y la melodía del mismo instrumento que lo acompaña hace 30 años se esparce por el aire, como corcheas y fusas que flotan en la sombra, que navegan coloridas y alegran el puerto, el espíritu, de quienes las escuchan.

Don Rocha Centeno, de 75 años, está sentado y viste, elegante, de negro impecable. Sobre su pierna ha puesto una tela suave y azul, y sobre esta ha posado su bandoneón, el segundo que tuvo en su vida. Antes tocaba el de su papá. Pero el día que compró el suyo, en el camino a Las Carreras, supo que lo acompañaría hasta el viaje final.

Tres generaciones de la familia Centeno


“Ya no quedan muchos bandoneonistas en Tafí. Más hay por el lado de Amaicha. Acá soy uno de los últimos”, dice el folclorista de voz rasposa, gastada, afónica, quizás, la huella más firme que el tiempo ha marcado en su cuerpo.

De postura firme, de buen andar, Rocha Centeno cuenta que es uno de los fundadores de la Fiesta Nacional del Queso, que este año cumplirá su edición número 49. “Hicimos una comisión con los egresados de la escuela. Empezamos con un festival danzante. Y después del tercer o cuarto año ya tomó el nombre del Festival del Queso”.

Por aquellos años, Rosauro Centeno, conocido como Rocha Centeno, andaba de carnaval en carnaval con su bandoneón. La fiesta empezaba a la mañana y terminaba al amanecer. “No había amplificación de sonido, por esos años”. Pero él y su melodía abrían y cerraban los bailes.

Y aún, tras siete décadas de música, no hay encuentro folclórico donde no ande don Rocha. Dice que estuvo en todas las ediciones de la fiesta del Queso. El año pasado, recibió el Queso de Oro, el máximo galardón que puede recibir un tafinisto.


“Desciendo de una familia de músicos. Uno nació con este espíritu, con este ímpetu de músico. Es un sentir que voy a llevar por el resto de mi vida”, dice el hombre, jubilado de la Municipalidad y uno de los tres bandoneonistas tafinistos en vida, junto a Tino Mamamí y Mariano Bordón, quien es el más joven.

Como si los años nunca le hubieran pasado, Rocha mueve los dedos y acerca las manos, bajo la sombra, en el fondo de la casa de su hijo Luis. Se escuchan algunas gallinas y para donde uno mire hay montañas. Esencia del valle, Rocha toca otra vez.

La música florece entre sus hijos, nietos y bisnietos que andan dando vueltas, cada uno con un instrumento, signo de que la herencia tafinista de Rocha Centeno ha de perdurar por generaciones.