Top

"Estuvo muerto seis minutos": milagro en el corazón de plaza Independencia

HISTORIAS DE ACÁ

Pedro Corbalán es un gran bailarín de folclore. Instantes después de las primeras zambas y chacareras junto a su compañera Hilda, cayó desplomado. "No podemos creer lo que ha pasado". El caso conmueve a la familia.

El bailarín junto a su agrupación de danzas folclóricas "Gracias a la Vida". La foto es de la Dirección de Adultos Mayores municipal.





Pedro Ernesto Corbalán llegó a la plaza Independencia ya con el sombrero y las botas puestas, un poncho abrazándole el pecho. Antes de ponerse a bailar zambas y chacareras sostuvo con sus dos manos una bandera con la leyenda “Ballet de Adultos Mayores Gracias a la Vida”. Minutos después de que su compañera Hilda agitara un pañuelo blanco, Pedro se desplomó en el corazón de la plaza Independencia.

“Él estaba bailando en la plaza y se ha desvanecido. Por suerte cayó en los brazos de Hilda primero y de otras parejas. Desde ese momento no se acuerda más nada”, relata Pedro, el hijo del bailarín de 83 años, conmocionado por el llamado que recibió y que detalla a continuación: “cuando se desploma, sus compañeros salen desesperados a llamar a una ambulancia del 911 que estaba en la puerta del Mercedes Sosa. No tenían desfribilador y estuvo seis minutos muerto hasta que llegó el 107. De tantas trompadas que le pegaron en el pecho, mi papá volvió a la vida, pero seguía inconsciente. Fue un milagro”.

Cuando lo llevaron de urgencia al Hospital Centro de Salud, el cardiólogo de cabecera de don Pedro, el médico Víctor Hasbani le informó la situación a su hijo: “Tenía una obstrucción en las dos arterias principales, por eso se produce el desplome. Si le hubiera pasado en otra plaza que no sea la Independencia, en Villa Luján, estaba muerto. Se han podido dar estas suertes de circunstancias para que mi hijo sea intervenido: se le hizo un stent de urgencia y quedó programada otra cirugía". 

"Cuando llamo al doctor Víctor Hasbani me dice: ‘Lo peor ya ha pasado y ha sacado del cuadro crítico, tiene destapada una arteria y el 45% funciona. Está estable’”.
No por terrenal deja de ser menos increíble lo que pasó después con don Pedro Corbalán: “Cuando le hacen el segundo stent su capacidad cardíaca ya se fue al 80%. Evidentemente no era el día de él. Él no se acuerda nada, si había visto algo como el famoso mito del túnel. No vio nada. No se acuerda de nada. La falta de oxigenación no le ha permitido recordar nada. Seis minutos sin oxígeno es mucho. Ya está bien. ¿Y no sabés qué hizo ahora? Se fue a bailar de nuevo y bailó una sola canción. Le dijeron a mi papá: ‘No baile más’, y volvió a bailar. Yo le había dicho: ‘Te vas a tener que olvidar de la bailada’. Y ahí lo tenés”.

Don Pedro Corbalán es bailarín de la compañía que cuenta con el apoyo de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán. Baila desde que nació y se crió en Tucumán, pero su pasión creció durante los 40 años que vivió en Salta: “No tiene un puto vicio, su organismo siempre fue sano. Después de las operaciones hacía bromas. Tiene un positivismo impresionante. Una cosa es que te lo cuente y otra que lo veas: es impresionante la recuperación. Está vivo el viejo. Con la agrupación de adultos mayores van a bailar a Las Termas, el año pasado fueron a San Luis. Mi viejo tenía escuela de folklore y ha sido muy amigo del viejo Saravia, frente a los bodegones de Salta, mientras trabajaba como visitador médico, desde siempre, bailaba muy lindo, bien armónico”, relata el heredero del nombre esta noche mientras sigue las acciones en la Córdoba casi José Colombres del partido de vóley que juega Tucumán de Gimnasia.

Cuando Pedro mayor y su hijo terminan sus ocupaciones semanales tienen un ritual: todos los sábados a la mañana van a desayunar juntos: durante esas charlas, Pedro rescata lo hablado con su padre: “Me dijo: ‘Me he empezado a sentir mal y no me acuerdo más’. Es una persona muy racional, quizás que a lo que le ha pasado sentimentalmente lo lleva por dentro. Es un gran padre, te deja enseñanzas de todo. Lo amo a mi viejo y es lo más relevante: todo lo que he heredado es la honestidad, el bien común, el desapego por los bienes materiales. Fue visitador médico 40 años: si no tenés para pegarle, no hay problemas. Es así, un tipo desapegado, te enseña a no tener envidia”.

Antes de la tercera operación de stent y después del milagro en el corazón de la plaza Independencia, el hijo de Pedro Ernesto Corbalán no tiene dudas: “Que el flaco I.N.R.I. (Jesús de Nazareth, Rey de los Judíos, en la cruz de Dios) lo lleve cuando tenga que llevarlo. Hilda, la pareja de él actual, estuvo en todo momento. Juntos bailan zambas y chacareras: lo único que no baila es carnavalito, pero justamente en el hospital lo veía recién operado y no se podría creer: ‘Mirá, viejo, ¡las piernas que tenés!’, le decía. Ha sido velocista de 100, 200, 400 metros. Tiene los brazos re fuertes, ha laburado toda la vida, es un tipo fuerte: ‘Ya quisiera yo llegar a tu edad’”, cierra el relato Pedro Ernesto Corbalán (h), hijo de un hombre que fue a bailar a la plaza Independencia, se desplomó, estuvo seis minutos muerto y vive para contarlo.