"No quiero que me lleven": el relato de Angela, testigo del espanto en Lastenia
TUCUMAN PARANORMAL
Golpearon la ventana del dormitorio de su hermana y comenzó a tomar forma lo escalofriante: "Estábamos todos juntos a ella: mis padres, hermanos y un amigo en ese lugar". Terrible.
Lastenia, testigo del relato paranormal.
El sol que brilla como brilla en septiembre se apaga como se apaga cuando cae la noche para darle paso al escalofriante relato de Ángela y su historia de terror y de espanto sucedida a metros del ingenio Lastenia. Es una historia que comienza dónde más sino que en el dormitorio de la hermana de Ángela y con un golpe en la ventana: toc toc. Alguien golpeaba desde afuera y fue en ese momento que Ángela supo que su vida ni la de su propia familia nunca jamás iba a ser la misma: “Cuando escuché que golpeaban su ventana fui rápido hasta allí y no había nada, volví al comedor y escuché de nuevo otro ruido más fuerte, la ventana se había abierto”.
Cuando Ángela relata lo que relata, los dientes hacen ruido, la piel se eriza, un frío recorre la espalda. Si ahora vos estás sentado al lado de la ventanilla del colectivo, no mires al costado: todo lo que tenés que saber está aquí, en la casa de Ángela, después del ruido que vino del dormitorio, después de que las ventanas ya están abiertas de par en par, algo, alguien, no se sabe qué o quién, ha entrado y se ha metido bajo las sábanas: “Mi hermana estaba dormida cuando comenzó hablar: decía que veía seres extraños y que varias curanderas la venían a buscar con una cruz grande, se puso a llorar y decía: ‘No quiero, no quiero que me lleven’”.
Cuenta Ángela en su testimonio aterrador compartido por Tucumán Paranormal que todo comenzó hace 22 años con los sueños premonitorios de su hermana: “Lo que soñaba, sucedía”. Y todo empeoró con las noches: “Empezó a sentir cosas extrañas, como que le quemaban los pies, también tenía visiones: ‘Veo víboras’, me decía”.
Pero la noche de los golpes en la ventana del dormitorio de la hermana de Ángela fue cuando el miedo se instaló para quedarse: “Su voz cambió como si fuera otra persona, allí sentí el verdadero miedo de ver y escuchar a mi hermana como si fuera una película de terror. Mi hermano salió en busca de ayuda espiritual. Cuando esta persona llegó a casa le puso una cinta roja en la cintura con siete nudos ciegos y se le desaparecía en un parpadear. Pasaron unos minutos y la señora dijo que si algunos de nosotros tenía un anillo de oro bendecido, que se lo pusieran a mi hermana. Mi hermana habló de nuevo y dijo que el diablo estaba luchando con ella”.
La hermana de Ángela se retorcía entre las sábanas mientras la familia se sujetaba a las paredes, a los barrotes de la cama, no sabía qué hacer, los gritos y las voces se replicaban en la noche muda y vacía de Lastenia, con el ingenio tan cerca, respirándoles y siendo testigo de lo escalofriante que pasó con el anillo de oro bendecido: “Ella hacía mucha fuerza y cuando abrió su boca tenía al anillo entre sus dientes. Estábamos todos juntos a ella: mis padres, hermanos y un amigo en ese lugar. Atemorizados, comenzamos a rezar hasta que la situación se calmó”.
De acuerdo a lo que constató Augusto Bellido, el creador de TP, estos sucesos ocurrieron mayormente los días lunes y jueves después de la medianoche, hicieron bendecir la casa, pero el calvario no cesó y lo único que hizo fue mudarse de cuerpo. Lo precisa Ángela:
“Le comenzó a suceder a mi padre (quien ya no está físicamente). Él estaba en su dormitorio, mi hermana tuvo una visión y nos dijo que mi padre necesitaba de nuestra ayuda: estaba peleando con un ente poderoso. Fuimos corriendo llevando agua bendita y al llegar vimos que mi padre tenía entre sus manos su puñal bendecido y vimos una sombra que se asemejaba a la de un hombre que salía agachado como malherido. En el puñal de mi padre quedaron restos de sangre. Después de esa noche dejaron de suceder estas cosas paranormales y la paz volvió de nuevo a nuestra casa. Pero lo cierto es que fueron momentos difíciles para nosotros”.








