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Luis Gómez Salas: "Por qué no salen bandas de Tucumán es una pregunta estúpida"

ENTREVISTA

Es uno de los artistas tucumanos fundamentales y más comprometidos de su generación. Pasen y lean cómo piensa, crea y ejecuta el músico en la antesala de su show en el gran Tafí Viejo Limón Rock. VIDEO

Luis Gómez Salas toca este domingo en el Limón Rock a las 18.25.





El timbre suena bajo en la redacción de el tucumano. Mientras Pedro (que no es Noli) soluciona las cosas en nuestra casona, Luis Gómez Salas está afuera, en la vereda de Moreno 250. Cristian lava autos con este calor que confirma lo que significa vivir en Tucumán, pero no se queja como los músicos que, luego de tocar tres veces, llaman por teléfono y piden que se les abran las puertas. Ábranse las puertas de nuestro mundo, entonces, para uno de los músicos tucumanos fundamentales para entender quiénes somos, las mismas puertas que este domingo se abrirán para una nueva edición de Tafí Viejo Limón Rock 2019.

“El Limón Rock está organizado por la municipalidad con el intendente Javier Noguera en lo que es una gestión claramente de Marcos Acevedo. Está buenísimo. Y le he tirado este año que quería participar. Quiero presentar el disco que se llama Chiquilín, que está subido desde agosto en YouTube. Tengo ganas de mostrar lo que estoy haciendo con mi actual formación: el Peca Vallejo en batería, Poka Garcia Mottes en bajo, Bianca Ragusa en guitarra, Daniel Agüero en trompeta y Bruno Solito en trombón”, presenta Gómez Salas, imaginando los solos que continúan después de nombrar a cada músico.

Que este domingo el gran Luis Gómez Salas toque en Tafí Viejo no es casual: comprometido como pocos, banca los trapos y continúa a través de sus canciones el legado y la impronta que históricamente han sido la banda sonora de una de las ciudades más hermosas del país: “Aquí hay un estudio de grabación que funciona muy bien. La Adriana Tula vivió muchos años, por ejemplo. Me dieron ganas de formar parte este año del Limón Rock porque es una gestión que tiene una mirada importante hacia la cultura. Me parecía bueno participar, ser parte de esta gestión, más allá de que Tafí Viejo siempre ha sido un caldo de producción con grandes como el Topo Encinar, Los Musiqueros, Chichí Costello y Rubén Cruz. Nosotros tocamos a las 18.25 y mi madre va a ir a verme”.

¿Han visto la mirada de la madre de Luis? También es un mundo de lucha, de dolor, de búsqueda y de estoicismo que pueden conocer este domingo cuando el hijo, cuando Luis presente Chiquilín, su último disco, y también canciones de Amanda como La fiesta y también una bella parte de su bello repertorio: “Puede ser que Chiquilín tenga algo de Chiquilín de Bachín, ahora que lo decís. Chiquilín es el nombre de un tema a su vez, dice una cosa muy contundente: siempre he tenido a mis viejos de mi lado pero el mundo se ha encargado de abofetearme y tirarme. No necesariamente en la vida de cualquier chico la familia es una gran contención pero sí el afuera es el peor lugar. Haciendo un juego con eso lo titulo así: Chiquilín. Es la tensión entre la contención y el desamparo. En algunas cosas me sigo sintiendo chiquilín, me mando los mismos mocos con 46 años y cuatro hijos. Me gusta que mi vida tenga esa suerte de vértigo. Si no, no sería divertida. No dejo de tener conciencia de algunas cosas, el hecho de ser padre hace 23 años te ubica en un lugar diferente. Siempre voy a sostener a ese chiquilín que juega, que se manda una cagada, que llora, que pide perdón, que trata de modificar las cosas y que sigue adelante”.

Lo sabe Luis Gómez Salas, ya fresco por el aire acondicionado de la sala de entrevistas de este hermoso diario, sabe que un chiquilín, que un changuito, también es aquel Luis que no permite que el mundo todavía lo corrompa, lo intoxique, le plante un filtro a su forma pura y natural de ver las cosas, de hacer música. “Se me han parado los pelos cuando lo decís. Sí, hay cosas que me conmueven de la misma manera que cuando era chico. Sobre todo la música me sigue movilizando de la misma manera. Con una canción sigo llorando, con películas también, y con las novelas que leo. Hace mucho que no estoy leyendo, pero eso no se ha dañado, no se ha corrompido. Son varias palabras. Ante el mundo de los adultos uno arma una especie de coraza: es en ese sentido que sigo siendo un chiquilín afortunado porque mantengo ese lugar como intacto”.

“El otro día leía una entrevista a Fito donde dice que la música lo ha liberado de la locura y de ser un asesino. Yo siento lo mismo. Siento que la música me ha calmado en ciertos momentos que tenía ganas de matar a alguien. Ganas reales. No es un invento: ganas de hacerlo pingo. Lo sentía realmente. Por suerte, mi refugio siempre ha sido la música. Uno puede hacer una catarsis, domar a la bestia. Yo me siento en el piano y ya estoy tranquilo. La figura del piano me calma. El ambiente donde está el instrumento es muy querido por mí, sea el escenario o el living de mi casa. Es donde me siento cómodo y me siento feliz. No siempre cuando uno está en la labor creativa es feliz, pero sí cuando estás reproduciendo. Es un placer absoluto”.

Gómez Salas se da cuenta que está haciendo un disco de dos maneras: “Se va dando… Por lo general, en mi caso… En realidad no es por lo general, estoy hablando cagadas… Me han pasado las dos cosas: las veces que me he propuesto hacer un disco hice un disco y después en otras ocasiones el disco ha sido una consecuencia de canciones que venía componiendo y que no me daba cuenta que tenía cierta homogeneidad o conexión que es lo que hace al álbum un álbum. En el caso de Chiquilín es un conglomerado de canciones. Inclusive hay una canción vieja con la cual abro el disco, es una canción donde hablo sobre la seducción. El tema se llama “Si esto puede ser o no amor”. Habla de un encuentro furtivo, no importa qué sos: si sos hombre, mujer, gay, si no sos gay, a eso apunta la canción. Tiene varios años ya, me parecía y me sigue pareciendo que en ese juego sexual sigo jugando como un chico, como un chiquilín que juega a descubrirse. Chiquilín mantiene la bandera del hinchapinguismo”.



¿Qué presencia tiene Tucumán en la música de Luis Gómez Salas?  “Si yo no estuviera acá, hubiera escrito otras cosas. Todo el tiempo en Tucumán se reniega de vivir acá, de la bestialidad, de la mugre, de la desidia, de un montón de cosas que tiene el tucumano y de otras muy buenas que tenemos. Hay veces que tenés que escarbar para encontrar las cosas buenas pero aparecen. Tucumán me ha marcado, por algo me he quedado. Tiene algo que ver con mi familia. Si bien Ana María, mi tía, no desaparece acá en Tucumán, sí mi vieja se ha criado acá. Las he visto pidiendo libertad y un mundo mejor. Lo han promovido desde acá”.

¿Cuál es la ausencia que sienten los músicos mientras componen desde acá? “El hecho de querer que funcione un país federal ha hecho que me quede acá, tengo muchos amigos que se han ido a Buenos Aires. A algunos les ha ido bien y a otros no tan bien. No creo que una lucha en sí dependa de un solo artista pero sí es un granito de arena quedarse en Tucumán. Lucho Hoyos lo hizo. Ha sido una enseñanza verlo desarrollar su arte desde acá. Por qué no sale ninguna banda de acá es una pregunta estúpida. Es una lucha diaria en donde no solo tenés que luchar contra los monstruos que son las grandes empresas, los sellos. También tenés que luchar con el tucumano que piensa que lo de afuera es mejor. Está bueno hacer esa lucha: desde el periodista que dice errrrrrrrre: ¿por qué queremos sonar como ellos? Encima el porteño dice maniana. Poné la eñe, culiao”.

Estornuda Gómez Salas y le pregunto si quiere que apague el aire que, como pide el presidente, está anclado en 20°: “¿Querés que apague el aire?”, le pregunto. “No, no lo apagués. Estoy transpirando: puede ser por el mate y porque estoy pensando. Está bueno pensar. Pensar en cosas como que veo el esfuerzo de lo que significa valorar y entender la obra, sostenerla. La difusión es un gran laburo, todavía no lo he resuelto cómo, pero siempre me ha pasado una cuestión curiosa: nunca he llevado mucha gente, pero mucha gente le gusta lo que hago. Es una lucha que algún día resolveré. No sé cómo, pero mientras tanto sigo tocando. Me gusta seguir subiendo al escenario y lo voy a hacer siempre”.

Se limpia las manos después de haber estornudado Gómez Salas y sonríe con su bigotito de cowboy cuando repasa parte de sus canciones de todos los tiempos: “Me sigue generando las ganas de compartirlo. A mí me divierte lo que hago. Che, estoy proponiendo algo distinto. Es una fiesta. Hay un tema de Amanda que se llama La fiesta. Es una fiesta donde soy el primer invitado y me gustaría que llegaran más”.

Militante peronista de ley, Gómez Salas se pregunta y se responde cómo ha sido capaz de crear música durante los últimos cuatro años del gobierno actual: “La adversidad que ha generado este gobierno es un caldo de cultivo importante para el artista. Hay que encontrar el escenario para hacerlo. Tenés un gobierno que hace daño, querés gritarle cosas. En otros escenarios donde hay gobiernos más amables se encuentran otras cosas para decir porque la humanidad sigue siendo bestial. Estas crisis potencian mucho más el estado crítico”, explica Luis, y cierra el telón con un fresco sobre qué pasa con las bandas y los músicos tibios ante los tiempos que corren. “Lo que ha colaborado el feminismo es buenísimo en estos tiempos. Artistas como Feli Colina, Marilina Bertoldi o Eruca Sativa han visibilizado a un montón de mujeres víctimas de este sistema choto".

"Creo que con la salida del gobierno anterior hemos perdido algo básico: sabíamos que algo se estaba cocinado y nos cortaron el gas. Venía un proceso y se ha pasado de pensar en tortolitos a pensar en el pan y en cosas muy concretas. Sin ponerme melodramático porque ni a mí ni a vos nos ha pasado, pero sin hambre no se puede pensar, no se puede crear. Salís a la calle y ves la cantidad de gente pidiendo… Me dan ganas de cantar contra eso. Pero también, en este contexto, está buenísimo lo que va a pasar mañana en Tafí Viejo. Es un festival que por primera vez prospera. Creo en la tenacidad de que se sostenga algo. Creo que cuando el Estado banca un lugar de arte, se sostiene para bien y este es el caso”.