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"Transterradas": una tucumana relata su niñez en el exilio durante la dictadura

presentación

El libro reúne relatos de tres argentinas que transitaron su infancia y adolescencia en España en los 70. “Es un trabajo de elaboración personal y política. Queremos invitar a pensar qué le pasa a un niño cuando tiene que huir”, relata la tucumana Carolina Meloni, una de las autoras.

Presentan un libro con el relato de tres argentinas que transitaron su infancia y adolescencia en el exilio. Foto de Facebook/Transterradas.





Este martes 22 de octubre a las 19 horas, la filósofa tucumana Carolina Meloni presentará el libro “Trasterradas” en el que junto a otras dos argentinas, relata su infancia y adolescencia desde el exilio a causa de la última dictadura cívico-militar. La cita es en la Cátedra de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), ubicada en 25 de Mayo 474.

Meloni realizará la presentación del libro que escribió junto a Marisa González de Oleaga y  Carola Siegh Dorín, acompañada por  Claudia López, jueza de familia y Pablo Camuña, Fiscal Federal de los juicios de lesa humanidad. 

La filósofa tucumana que desarrolló su vida en Madrid, nació en la provincia en cautiverio cuando su mamá estaba privada de la libertad. “Mi mamá estuvo presa 5 años y medio. A lo largo de poco más de un año  estuvo detenida en Tucumán y yo estuve con ella. Primero en la Jefatura de Policía, después en Villa Urquiza y después en Concepción. Cuando la trasladaron a Villa Devoto en Buenos Aires, me quedé con mi abuela materna y la íbamos a visitar una vez al mes. En esos viajes largos comencé a vivir el exilio”, comentó en diálogo con eltucumano.com. Su madre salió en libertad en 1980 y su padre, que también estaba preso y fue liberado en el 1983.

Las autoras de "Transterradas": Carolina Meloni, Marisa González de Oleaga y  Carola Siegh Dorín.

El libro se divide en tres partes, en la que cada autora relata sus recuerdos de ese desarraigo que marcó sus vidas de diferentes maneras. Marisa González de Oleaga, historiadora nacida en Buenos Aires, a los 15 años se fue con su familia a España. Por su parte, Carola Siegh Dorín, filóloga partió a España, también desde Buenos Aires, a los 8 años de edad porque su vida y la de su familia corrían peligro. “Son relatos autobiográficos en los que ese cuenta la salida de Argentina, los traumas y miedos que aún tenemos. También la llegada a España y cómo  este país nos acogió”, relató.

La autora remarcó que se trata de un trabajo de elaboración personal, con una clara vocación política. “Buscamos trabajar la memoria desde los exilios, a diferencia de lo que más se conoce sobre  otras víctimas de terrorismo de Estado. El relato del exiliado no es tan conocido”.

La narración va acompañada por fotografías de objetos de cada una de ellas que representan momentos del exilio: muñecos, cartas y fotos que conservan hasta el día de hoy. Además Meloni destacó que parte de los objetivos de este libro es no quedarse en el relato autobiográfico. “Si bien es un trabajo de elaboración personal y política. Buscamos que el material convoque a otros niños y adolescentes exiliados en aquella época. Teniendo en cuenta también que hoy hay muchos niños y adolescentes refugiados. Queremos invitar a pensar qué le pasa a un niño cuando tiene que huir y ayudar a pensar los exilios de los 70 todavía como un herida que alrededor de 300.000 argentinos tuvieron que sufrir”.



DESCRIPCIÓN DEL LIBRO

"Uno de los efectos más claros, permanentes y a largo plazo de un desplazamiento forzado es la soledad. La pertenencia original, esa que nos liga a un grupo humano y a un paisaje, queda en suspenso y las nuevas pertenencias suelen ser provisionales y, muchas veces, no fructifican o se desdibujan ante la esperanza del regreso. Cuando el desplazado vuelve, si es que lo hace, comprueba que ya nadie lo reconoce. Es el que se fue, el que conservó intacta la memoria de un mundo que, para el resto es, en el mejor de los casos, un recuerdo. Entonces mira hacia atrás, vuelve sobre sus pasos e intenta reforzar su nueva pertenencia. Pero falla. Es el recién llegado, el que carga con otra historia a sus espaldas. No ser de ningún lugar parece ser el destino más oscuro de los desplazados. Y esta condición se torna más dolorosa a ciertas edades. En otros momentos de la vida abundan los recursos para hacer frente a esta continencia. Algunos desplazados lo hacen con su familia o forman una nueva en el lugar de acogida. Pero en la infancia y en la adolescencia la interrupción de esas pertenencias o identificaciones tempranas condena a una soledad muy particular. No se trata de la soledad inherente a toda existencia humana. No, es más honda, más densa y, a veces, devastadora. [...] Nosotras estamos vivas, pudimos reorganizar nuestra vida en otro lugar, pero ¿qué hacer con todo eso? ¿Cómo trabajar la memoria para que esa experiencia automática sobre la que hemos decidido volver no nos paralice? ¿Cómo hacer de estos testimonios, después de tanto tiempo, un pasaje para nosotras y para otros? [...] A través de la palabra. Entendida no como un vocabulario que habla del mundo sino como una trama de significaciones que lo crea o, lo que es lo mismo, que le da sentido. El testimonio es el relato de la experiencia y es a través de nuestros testimonios como queremos visibilizar a las niñas y adolescente que fuimos para iluminar a los niños y adolescentes que hoy padecen destierro". -De la Introducción de Marisa González de Oleaga-