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Un paseo por el patrimonio tucumano: estos son los horarios para visitar Casa Sucar

Verano en la ciudad

Durante enero y febrero se podrá conocer esta joya de la ciudad con entrada libre y gratuita.

Casa Sucar, símbolo de la lucha ciudadana por la conservación del patrimonio.





Las vacaciones son una buena oportunidad para conocer más acerca de Tucumán y su historia. Por eso, una visita a la Casa Museo de la Ciudad es una atractiva propuesta que ofrece la Municipalidad de San Miguel de Tucumán para que tanto vecinos como turistas disfruten de esta joya arquitectónica ubicada en Salta 532. Durante enero y febrero, este espacio cultural se podrá visitar de martes a viernes, de 9 a 12.30, y los sábados, de 10 a 13.30, con entrada libre y gratuita.

En el Museo se encuentran objetos, imágenes y tecnologías que cuentan la historia de una ciudad que fue cuna de arquitectos, músicos, poetas, políticos y estadistas. En los distintos espacios y salones de la imponente casona, se puede conocer más sobre la primera fundación de San Miguel de Tucumán y el traslado de los habitantes desde Ibatín hasta su actual emplazamiento, que concluyó el 29 de septiembre de 1685. 

También se puede descubrir la historia de los pioneros, el clima, la orografía, los ríos, los caminos, los animales, las plantaciones y las industrias que le dieron identidad a esta particular geografía. Los visitantes podrán apreciar durante el recorrido por las diferentes salas de qué manera la ciudad creció y fue escenario de hechos trascendentales para el devenir de nuestra Nación. La “Casa Museo de la Ciudad” muestra detalles de las calles, plazas y edificios que hablan de distintas épocas, de tecnologías y de los encuentros y desencuentros que labraron la modernidad tucumana. 


Historia de la Casa Sucar

En 1923, el comerciante tucumano José Barbieri encargó el proyecto de la casa al ingeniero y arquitecto español Luis Lucena. La construcción fue realizada en 1924 por Orestes Peruzzo, con la participación de los artesanos italianos Perinotti y Colotti.

Erigida en un amplio terreno con jardines que la rodean, la vivienda es ejemplo de los chalets suburbanos pintoresquistas, que reflejan una transición entre las costumbres formales y rigurosas propias del siglo XIX y una vivienda más informal y en contacto con la naturaleza que anticipa modos de habitar más intimistas y descontracturados propios de la modernidad. Su lenguaje estilístico pertenece a la corriente “Modernista”, vigente en nuestro país en las primeras décadas del siglo XX, que tuvo amplia aceptación en la naciente burguesía inmigrante, la que buscaba diferenciarse de las familias “tradicionales” que apelaban al Academicismo Francés.

Luego de sucesivos cambios de propietarios, en 1939, la casa fue adquirida por Musa Salim Melhem. Años después, la heredaría su hija, Hortensia Melhem de Sucar, quien dejaría su impronta en la memoria colectiva dándole el nombre con que se conoce la casa hasta hoy. En 1995, el inmueble fue adquirido por el empresario Vicente Lucci y fue restaurado en 2003, para convertirse en sede de la Fundación que lleva su nombre.

Tras años de abandono y cuando estaba por ser demolida, en 2017 la Municipalidad de la Capital expropió la propiedad, haciéndose eco de una demanda de la sociedad que, mediante múltiples iniciativas sostenidas a lo largo de años, bregaban por la recuperación de la casa. Hoy, ya restaurada, la “Casa Museo de la Ciudad” es de todos los tucumanos.