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Un Maradona hecho de muchos pedacitos de colores y el arte de Rosa

Historias de acá

En su casa son todos fanáticos del diez, sobre todo su hijo Hernán. Como regalo de cumpleaños, Rosa del Valle Cortéz retrató al ídolo a través del mosaiquismo: “Es un símbolo juntar todos los pedacitos para formar algo bello”. Mirá cómo quedó este homenaje al más grande.

La mirada del genio del fútbol mundial.





Afuera de su casa en Bella Vista ni el tiempo ni las personas se detienen en su constante transcurrir. Pero Rosa del Valle Cortéz durante dos semanas, cinco horas cada día, siempre desde las 17 hasta las 22, permanece abstraída de la vida y el movimiento exterior. Con paciencia y disciplina de orfebre, la mujer que mañana cumplirá 65 años, reúne fragmentos de colores que van dándole forma al tributo de amor a su hijo Hernán y a esa figura que todos reconocen; la del tótem que encarna las más profundas pasiones futboleras de una Nación hecha de retazos como ese rostro multicolor: “Es como una terapia; una forma de olvidarte de lo que ya no estás viviendo y que ahora lo llenás con esto, pedacito a pedacito. Te olvidás del mundo”.

Hace cinco años, cuando se jubiló como profesora de inglés, Rosa encontró en el arte una forma de llenar sus días. No sólo pinta, sino que empezó a concurrir a la escuela de mosaiquismo que conducen Marta Rojas y Fernanda Escudero, a quienes define como “unas grosas”. Lo que más la apasionan son los rostros. Ha retratado a personajes como el actor Paul Newman y a la artista Frida Kahlo. Pero una cosa es tomar un pincel para representar a una figura y otra distinta es tomar decenas o cientos de pedazos de azulejos y hacer de todo eso un semblante como los de su hijo, su nieto y ahora Diego Armando Maradona. “Es algo que te tiene que gustar. A mí siempre me ha gustado el arte, no he estudiado eso porque antes decían que te morías de hambre. Te tiene que gustar lo armonioso y hacer arte. Con un poco de paciencia cualquiera lo puede hacer”, reflexiona Rosa que, munida de esa paciencia monacal, ha recreado al ídolo máximo del fútbol en un cuadro de treinta por cuarenta centímetros. 


Rosa nos presenta su obra, justo hoy que el destino del genio del fútbol mundial vuelve a cruzarse con Tucumán porque esta tarde su Gimnasia y Esgrima La Plata se enfrenta a nuestro Atlético. ¿Por qué Maradona? La artista de los azulejos tiene su respuesta: “Acá en mi casa la verdad que para todos es un ídolo. Mi hijo es fanático y le gusta mucho, por eso lo hice para regalárselo en su cumpleaños. Él me preguntó: ¿qué significa Maradona para vos? Es tan genio y tan humano, tan nosotros, que la gente no le perdona eso”. Hernán, su hijo, acaba de cumplir 26 años y ella lo describe como “loco de Maradona y loco peronista”. Mientras trabajaba en el retrato del diez, una de sus profesoras le dijo en tono de chanza: “Por lo menos que en el cuadro, no hable”, en clara referencia al carácter indómito y desbocado del ahora Director Técnico. 

Rosa junto a una de sus obras dedicadas al diez.

Los pasos que sigue son siempre los mismos: busca una fotografía de estilo pop, llena de colores, la calca sobre una madera, corta con precisión los pedazos de azulejos y los pega con cola de carpintero. “Lo primero que tenés que hacer es encontrar la mirada y pintar los ojos. Hay que llegar a la fuerza de la mirada y ahí ya tenés la obra. Maradona tiene esa mirada como sombría y curiosa; es una mirada inteligente, pero a la vez tiene algo de tristeza”, explica. 

Rosa no vende sus obras, sino que se las regala a familiares y amigos. Ha encontrado en el mosaiquismo una pasión y todavía tiene desafíos dentro de ese arte, como el de hacer un mural: “todavía no me animé”, reconoce. Con serenidad, la mujer va juntando las pequeñas partes hasta que forman un todo que se traduce en estampa, gesto y semblante. Esos rostros que sus manos recrean son mucho más que una imagen: “Es un símbolo juntar todos los pedacitos para formar algo bello”.

Mirá cómo quedó el Maradona de Rosa: