"Pasos y escalofríos": qué pasa en la Casa Histórica
HISTORIAS DE ACÁ
Cecilia Guerra Orozco, directora del Museo de la Casa Histórica, relata experiencias paranormales en donde se declaró la Independencia de la Argentina.
Todos estamos en este mundo de paso, más temprano que tarde, inevitablemente, nos convertimos en del pasado, y solo vivimos en el recuerdo de quienes nos conocieron. Aunque algunos, por diferentes motivos, logran trascender en el tiempo, tal vez con un libro, con una canción, con un gol inolvidable, o con, nada menos, que una gesta histórica, como ganar una batalla crucial, liberar un país o declarar la Independencia.
Entonces, estas personas, a las que volvemos personajes a los que algunos historiadores se encargan de moldear, embalsamar y acartonar para presentarlos ante el resto de la sociedad en forma de próceres que ocuparán por siempre varias páginas de los manuales escolares.
Pero que sucede si estos personajes se desconstruyen y, bajándose del pedestal, abandonando los moldes de las estatuas inmoviles, deciden volver a sus estados más humano posible, ya no con carne y huesos, pero sin cómo alma paseante de los salones donde supieron trascender.
Al parecer, esto sucede con los congresales de nuestra independencia, que todavía caminan, debaten y discuten en las habitaciones y pasillos de la Casa Histórica: “Escuchar ruidos de pasos y ver sombras que se mueven donde no hay nadie, es algo normal para todo los que trabajamos aquí”, revela Cecilia Guerra Orozco, directora del Museo de la Casa Histórica.
Cecilia empezó a trabajar en el museo en el 2004, primero fue guía e investigadora: “Las anécdotas de apariciones en la casa vienen desde mucho antes de que yo trabaje aquí. En mantenimiento hay gente con más de 30 años de antigüedad que tuvo este tipo de experiencias toda la vida”.
La directora describe a las situaciones como las más divertidas de su trabajo: “Todos los empleados del museo lo tomamos con mucha gracia. No son situaciones intimidantes, para nada. Al contrario, son situaciones muy simpáticas. La mayoría estamos predispuestos a que nos sucedan. Por supuesto, que hay quienes desean que nunca les suceda y en general, son a los que nunca les pasa”, describe Guerra Orozco.
En particular, Cecilia Guerra recuerda una situación que le tocó vivir estando sola: “Yo estaba trabajando en la biblioteca, de golpe se abrió sola una puertita. Yo pensé que era alguien haciéndome una broma. Después me di cuenta que tenía una trabita del lado de adentro que se abrió sola, se volvió a cerrar y se bajó la traba, todo eso sola. Yo quede helada. Desde entonces, cada vez que entro saludo y pido permiso, por respeto a quien esté ahí. Desde que lo hago nunca más me pasó nada”.
“Otra vez, estábamos en una reunión abajo, y una compañera estaba trabajando arriba, ella bajó, saludó y se fue. Durante un largo rato seguimos escuchando el teclado de la computadora como si hubiera quedado alguien. Lo escuchamos todos, cuando fuimos a cerrar, subimos y nos dimos cuenta que no había nadie. Nuestra compañera nos contó que siempre había estado sola, y que cuando se fue nadie más quedó ahí. A los ruidos de alguien tecleando los escuchamos todos y con mucha claridad”.
A su vez, la historiadora comenta que son cientos las historias que surgen en torno a este tipo de experiencias: “Una vez, un compañero cerró una puerta para irse y vio cómo se abría sola, primero pensó que era el viento, la volvió a cerrar y la trabó mejor, entonces se le volvió a abrir, intentó por tercera vez y entonces se le abrieron dos puertas juntas. Ahí entendió el mensaje y las dejó abierta nomas”.
“Generalmente, cuando la jornada está terminando y ya casi no quedan visitantes es el momento en el que suceden estas cosas. Ver sombras entrar o salir de los baños es cosa de casi todos los días.”, dice entre risas la directora.
A su vez, Guerra Orozco reconoce que jamás hubo un visitante que reporte alguna situación de estas: “Creo que nos sucede solo a los que trabajamos, nunca supe que algún turista haya vivido algo así”.
Para finalizar, Cecilia Guerra Orozco cree que las apariciones no son mal intencionadas: “Creo que nos cuidan y protegen. Que respetan nuestro trabajo. Yo quiero creer que se trata de los congresales y que ellos conocen el respeto que les tenemos. Muchas veces fantaseo con la idea de que ellos hagan aparecer un documento desconocido que sea clave para entender algunos acontecimientos históricos”.
Un mito entre en el ambiente de la actividad paranormal, sostiene que, a veces, las almas no abandonan del todo este mundo porque les quedó alguna cuenta pendiente: "Muchos de lo congresales murieron jóvenes, casi ninguno llegó a ver la Argentina conformada como un Estado Nación firme. Tal vez ese sea su anhelo y para eso se quedaron. Tal vez quieran ver si se realizó esa Nación que declararon independiente. Y ver si estos ideales que se debatían en ese momento, hoy siguen vigentes", concluyó Cecilia Guerra Orozco.








