"Muchas gracias, ¿no?": podemos llorar con Roque, el doctor tucumano dado de alta esta mañana
HISTORIAS DE PANDEMIA
Tiene 30 años, se contagió mientras atendía a otros pacientes con Coronavirus, contagió a su mujer y a sus pequeños hijos, pero fue él quien estuvo en un gravísimo estado de salud con oxígeno durante un mes. Las imágenes conmueven a todos.
Las lágrimas de Roque, la emoción de todos. Las imágenes son gentileza del Profe Pablo.
El barbijo se le humedece a Roque Cortez esta mañana. Durmió lo que pudo en la sala del sanatorio 9 de Julio y a las 8 le abrieron la puerta para decirle las palabras que tanto había repetido en su cabeza desde el miércoles pasado, cuando le quitaron el oxígeno después de un mes: "Vamos, Roque, tu familia te está esperando afuera".
Cuando se abrió la puerta, en el pasillo del sanatorio, médicos, enfermeras, cocineras, lavanderas y personal del sanatorio lo esperaba con un cartel pintado a mano: "¡Roque, feliz regreso a casa!". Al lado de su esposa Érika, con todo su mundo de las últimas semanas guardado en una bolsa de papel madera, Roque no pudo ni quiso ocultar su llanto.
"No tengo palabras para este momento. Gracias por todo. Gracias, ¿no? Fue muy duro la verdad. Gracias a todos ustedes. Gracias por todo. Gracias a todos los chicos", alcanzó a decir, totalmente desbordado de la emoción con un aplauso en fila y sonrisas para distender la situación después de haber conmovido a Tucumán con una cadena de oraciones y la concientización de la importancia de donación de plasmas.
Anoche, Érika le contaba a el tucumano cómo había mejorado lentamente el papá de dos niños, que lo esperaban afuera: "¿Ya puedo salir?", preguntó Roque, quien volverá a su casa después de ganarle al Coronavirus y esta noche celebrará con su familia y un antojo bien tucumano: un sánguche de milanesa completo con jamón, queso, huevo y papas. Se lo merece. ¡Salud, Roque!








