"'¡Llegá para la cena, por favor!": ya arrancaron los brindis y se impone un mensaje en Tucumán
¡SE VA EL 2020!
Las mesas de los drugstores, kioscos, esquinas y veredas se desbordan en Tucumán. Los parlantes ya están puestos en la vereda: cumbia, cumbia, cumbia y más cumbia retumba en los barrios. Últimas sensaciones antes de las doce y la tan esperada bienvenida al 2021.
¡Salud!
“Unita más”, suena que te suena mientras el reloj avanza inexorablemente hacia la noche, hacia la última noche del año 2020 que, créase o no, en instantes se termina. Lo que no se termina es la amiga o el compadre molesto en chomba, pero con el vestido o la camisa blanca lista para vestir en la cena. ¿Llegará?
A horas de que el año se despida y sea por fin 1º de enero de 2021, las mesas de los drugstores, kioscos, esquinas y veredas se desbordan en Tucumán. Los parlantes ya están puestos en la vereda: cumbia, cumbia, cumbia y más cumbia retumba en los barrios. Quizás un buen padre o una mejor madre aparezca o grite desde la cocina: “Bajale un poco, mi amor. Recién son las seis de la tarde”.
Pero hay otros padres y madres que a los hijos y a las hijas los tienen lejos, ya juntados con los amigos, meta fonola, meta pen, meta remix, dale, dale, dale, que se va el año y todavía falta un rato más, entonces Kike o Pelé o Yani o Lu apoyan una fría en la mesa redonda de plástico con el hueco en el medio para la sombrilla que, parece, no hará falta.
Con la panza vacía porque a la noche llegará el desquite, los amigos juntados antes de la cena eligen la ronda, el chiste, y también el silencio por lo difícil de lo vivido. Manotean el primero de miga, le bajan un tono al trago, se pasan a la sidra, ya son las seis de la tarde, hijo, ya son las siete, hija, ya son las ocho, mi amor, a qué hora me buscás, corazón. Vamos levantando campamento que se hace tarde, que la familia y los amigos esperan.
El mensaje en los celulares empieza a repiquetear: “Llegá para la cena, por favor”. Es un mensaje que vibra en el bolsillo, en el celular al que pusiste en modo avión a la siesta, pero ya vamos a responder que sí, que vamos a llegar, para qué preocupar al viejo, a la vieja, al tío, a la tía, para qué vamos a sumarle preocupaciones a este año que nos tuvo con el ceño fruncido y el semblante caído, con máscaras de soldadores transparentes, con barbijos de todos los colores, con las manos secas de alcohol en gel, con amigos, familiares o conocidos que ya no están y por quienes derramaremos una lágrima.
Para quienes estamos para contarla, esta noche será especial: el cielo se iluminará y será única. Un largo suspiro nos inflará la camisa blanca o el vestido blanco; por un rato Koli Arce bajará el quejido, serán por fin las doce la noche, será al fin Año Nuevo, Tucumán. Por vos brindaré, brindarás, por todos brindaremos para recibir el 2021. Muchos dirán que es solo una cuestión numérica, justo a vos, a mí, a todos nosotros que vivimos casi todo el año con números, cifras, reportes, susto, miedo, pánico y alivio.
“Llegá para la cena, por favor”, retumbará el mensaje en los celulares ya en vibrador. Esta noche no podés faltar. Te espera un abrazo, quizás el primero que vas a dar, justo el último día del año. Será una noche de reflexión y de alta joda también, depende cómo lo tomes, cómo lo decidas. Lo seguro es que un corcho pegará en el techo, las copas chocarán, la emoción nos invadirá. Llegamos al 2021. Llegamos. Y el mensaje ahora es uno solo. Más que nunca: ¡Salud!
A horas de que el año se despida y sea por fin 1º de enero de 2021, las mesas de los drugstores, kioscos, esquinas y veredas se desbordan en Tucumán. Los parlantes ya están puestos en la vereda: cumbia, cumbia, cumbia y más cumbia retumba en los barrios. Quizás un buen padre o una mejor madre aparezca o grite desde la cocina: “Bajale un poco, mi amor. Recién son las seis de la tarde”.
Pero hay otros padres y madres que a los hijos y a las hijas los tienen lejos, ya juntados con los amigos, meta fonola, meta pen, meta remix, dale, dale, dale, que se va el año y todavía falta un rato más, entonces Kike o Pelé o Yani o Lu apoyan una fría en la mesa redonda de plástico con el hueco en el medio para la sombrilla que, parece, no hará falta.
Con la panza vacía porque a la noche llegará el desquite, los amigos juntados antes de la cena eligen la ronda, el chiste, y también el silencio por lo difícil de lo vivido. Manotean el primero de miga, le bajan un tono al trago, se pasan a la sidra, ya son las seis de la tarde, hijo, ya son las siete, hija, ya son las ocho, mi amor, a qué hora me buscás, corazón. Vamos levantando campamento que se hace tarde, que la familia y los amigos esperan.
El mensaje en los celulares empieza a repiquetear: “Llegá para la cena, por favor”. Es un mensaje que vibra en el bolsillo, en el celular al que pusiste en modo avión a la siesta, pero ya vamos a responder que sí, que vamos a llegar, para qué preocupar al viejo, a la vieja, al tío, a la tía, para qué vamos a sumarle preocupaciones a este año que nos tuvo con el ceño fruncido y el semblante caído, con máscaras de soldadores transparentes, con barbijos de todos los colores, con las manos secas de alcohol en gel, con amigos, familiares o conocidos que ya no están y por quienes derramaremos una lágrima.
Para quienes estamos para contarla, esta noche será especial: el cielo se iluminará y será única. Un largo suspiro nos inflará la camisa blanca o el vestido blanco; por un rato Koli Arce bajará el quejido, serán por fin las doce la noche, será al fin Año Nuevo, Tucumán. Por vos brindaré, brindarás, por todos brindaremos para recibir el 2021. Muchos dirán que es solo una cuestión numérica, justo a vos, a mí, a todos nosotros que vivimos casi todo el año con números, cifras, reportes, susto, miedo, pánico y alivio.
“Llegá para la cena, por favor”, retumbará el mensaje en los celulares ya en vibrador. Esta noche no podés faltar. Te espera un abrazo, quizás el primero que vas a dar, justo el último día del año. Será una noche de reflexión y de alta joda también, depende cómo lo tomes, cómo lo decidas. Lo seguro es que un corcho pegará en el techo, las copas chocarán, la emoción nos invadirá. Llegamos al 2021. Llegamos. Y el mensaje ahora es uno solo. Más que nunca: ¡Salud!









