"Me cuesta hablar": la razón del llanto de Eliseo, el niño de La Milagrosa
HISTORIAS DE ACÁ
Eliseo Costilla tiene 11 años, estudia en la escuela Tiburcio Padilla de la Banda, pero hay una noche a la semana que espera como ningún niño del barrio. El video es conmovedor.
Eliseo, el fanático de La Milagrosa.
Eliseo Costilla tiene 11 años, estudia en la escuela Tiburcio Padilla de la Banda, pero hay una noche a la semana que espera como ningún niño en La Milagrosa. Es cuando los jugadores más grandes del equipo del barrio lo pasan a buscar en la moto y lo llevan a la cancha para que los aliente detrás del arco.
Listo con su remera de Bart Simpson, Eliseo ya está en la puerta de su casa en el pasaje sin nombre altura Domingo García al 400. Escucha la bocina, se sube a la moto, y empieza a cantar: no importa la camiseta, la bandera ni el tamboril. Solo su voz que, después de la tanda de penales de anoche contra La Garra en las semifinales del campeonato de fútbol 5, lo dejará ronco: “Me cuesta hablar”.
Ante la tristeza de las canchas vacías del fútbol profesional, masivo, tucumano, argentino y mundial, al menos aquí, en nuestra provincia, sujeto a veces más, a veces menos al protocolo del COE, lo cierto es que la pasión por el fútbol cada vez se ha inclinado más por lo propio que por lo ajeno: ya en tiempos normales era habitual ver banderas, hinchas, choripanes, arcos con redes, canchas alquiladas, torneos sin cupos y el potrero que no se mancha antes que prenderse al pack fútbol.
Ante la tristeza de las canchas vacías del fútbol profesional, masivo, tucumano, argentino y mundial, al menos aquí, en nuestra provincia, sujeto a veces más, a veces menos al protocolo del COE, lo cierto es que la pasión por el fútbol cada vez se ha inclinado más por lo propio que por lo ajeno: ya en tiempos normales era habitual ver banderas, hinchas, choripanes, arcos con redes, canchas alquiladas, torneos sin cupos y el potrero que no se mancha antes que prenderse al pack fútbol.
Ante el desencanto de la televisión, del no ir más a la cancha, de las tribunas vacías y de los relatos insoportables, ahora si a un jugador de fútbol 5 o fútbol 11, o si a un amigo de ese jugador o a un vecino del barrio le dan a elegir entre ir a ver a La Milagrosa o a Boca o a River, ya no es raro que elija estar detrás del arco junto a Eliseo.
Eliseo, con sus 11 años, encarna aquel hincha tucumano pasional que muchos fueron a los 11 años alguna vez. Es quien, después de los penales ejecutados anoche, tiene que aclararse el vozarrón de niño grande, como si le hubiera cambiado la voz por un rato, para dar la nota junto a Facundo Roldán, su amigo del barrio y crack de La Milagrosa.
Eliseo, con sus 11 años, encarna aquel hincha tucumano pasional que muchos fueron a los 11 años alguna vez. Es quien, después de los penales ejecutados anoche, tiene que aclararse el vozarrón de niño grande, como si le hubiera cambiado la voz por un rato, para dar la nota junto a Facundo Roldán, su amigo del barrio y crack de La Milagrosa.
Es el mismo Eliseo quien ya para hablar con el diario el tucumano está totalmente ronco y sin más lágrimas: ha llorado todo lo que podía luego de destacar al arquero Alexis, quien atajó el penal decisivo. “Yo soy amigo de los chicos. Soy del barrio. Desde el primer partido los aliento. Me dicen que soy la mascotita. Soy hincha de La Milagrosa. Y estoy así porque fue un partido difícil. Lloré mucho de la emoción, ha sido una noche muy linda para mí”.
Al lado de su amigo Walter Risso y de los jugadores que esperan que las notas terminen con el hincha figura de la noche para subirlo a los hombros y encontrar un rato de felicidad en medio de tantos golpes diarios que vivimos, Walter explica: “A Eliseo lo llevamos a la cancha porque es tan, pero tan querido... Además es el futuro goleador del equipo. Y es un hincha con todas las letras: desde detrás del arco los reta a los jugadores, les da indicaciones, le reclama foul al árbitro, pide tarjeta, y los goles para qué”.
Muy, pero muy fanático para su edad, Eliseo Costilla vive los partidos de La Milagrosa con una intensidad de las que ya no abunda. Es fanático de Mbappé, es hincha de San Martín, pero aclara que nada ni nadie está por encima del equipo del barrio y que siente que el corazón le late fuerte y como nunca desde el pitazo inicial y a galope limpio cuando pasa lo que pasó anoche: “Íbamos perdiendo 2 a 0, después lo dimos vuelta 3 a 2, y terminamos 3 a 3. Ahí llegamos a los penales”.
La entrevista después del partido, todavía emocionado, lo dice todo. Dice el colega amigo cámara y micrófono en mano: “Estamos con Facundo y con Eliseo de La Milagrosa después de haber ganado un partido apasionante a La Garra. ¿Cómo lo viste desde adentro?”. Responde Facundo: “Un partido durísimo y peleado desde el minuto cero hasta que se terminó que lo supimos sacar adelante por las penales, y por el arquero que tenemos lo ganamos”.
Al lado de su amigo Walter Risso y de los jugadores que esperan que las notas terminen con el hincha figura de la noche para subirlo a los hombros y encontrar un rato de felicidad en medio de tantos golpes diarios que vivimos, Walter explica: “A Eliseo lo llevamos a la cancha porque es tan, pero tan querido... Además es el futuro goleador del equipo. Y es un hincha con todas las letras: desde detrás del arco los reta a los jugadores, les da indicaciones, le reclama foul al árbitro, pide tarjeta, y los goles para qué”.
Muy, pero muy fanático para su edad, Eliseo Costilla vive los partidos de La Milagrosa con una intensidad de las que ya no abunda. Es fanático de Mbappé, es hincha de San Martín, pero aclara que nada ni nadie está por encima del equipo del barrio y que siente que el corazón le late fuerte y como nunca desde el pitazo inicial y a galope limpio cuando pasa lo que pasó anoche: “Íbamos perdiendo 2 a 0, después lo dimos vuelta 3 a 2, y terminamos 3 a 3. Ahí llegamos a los penales”.
La entrevista después del partido, todavía emocionado, lo dice todo. Dice el colega amigo cámara y micrófono en mano: “Estamos con Facundo y con Eliseo de La Milagrosa después de haber ganado un partido apasionante a La Garra. ¿Cómo lo viste desde adentro?”. Responde Facundo: “Un partido durísimo y peleado desde el minuto cero hasta que se terminó que lo supimos sacar adelante por las penales, y por el arquero que tenemos lo ganamos”.
Pero aquí es donde entra el protagonista sin jugar de la noche, a quien el periodista destaca: “Hay que hacer un párrafo aparte para la hinchada que estuvo presente y lo vivió como ningún otro”. Es entonces cuando Eliseo trata de esbozar una respuesta, de contener las lágrimas, se toma la cabeza, y finalmente se refugia en el amigo: “Tenía miedo de que lo vayamos a perder”. Y llora.
Pero aquí es cuando Facundo retoma la palabra y avisa que La Milagrosa está para lo que venga, para salir campeón y que se lo quiere dedicar a toda la hinchada, a todo el barrio, a toda la Banda, porque se tienen fe, porque estos jugadores salen a demostrar, que salen a ganar, quieren salir campeón, que lo llevan a adentro, como lo llevo yo. Como lo lleva Eliseo, el niño fanático que se seca las lágrimas y ahora sí: a saltar y cantar por La Milagrosa, una vez más, por la ilusión de dar la vuelta. Porque para cantar por los sueños, siempre queda un poco más de voz.


Eliseo proviene de una familia muy humilde y necesita un celular o una compu para poder estudiar. Además quiere conocer a Nacho Arce y pedirle un par de guantes para Alexis, el arquero del equipo de La Milagrosa y figura de anoche. Para ayudarlo comunicarse al: 3816 31-7629








