Top

"Su historia es un testamento audiovisual": detrás de escena de Hugo, el taxista que emociona

HISTORIAS DE ACÁ

El realizador Álvaro Simón Padrós cuenta detalles de la historia del taxista que viaja por la provincia mientras escucha música clásica. Hugo, en paralelo, cosecha azúcar en Leales. El rol de Marianna Kazakova, la violinista. Y las repercusiones del día después de Hugo: "Me reencontré con alguien muy especial".

Hugo.





Álvaro Simón Padrós es el realizador audiovisual de la pieza magistral que estrenó el tucumano el sábado: Hugo, el taxista de las sinfonías. “Cuando me encuentro con Hugo, me espera en la plaza Urquiza. Como casi todos los entrevistados, al principio era tímido. Generalmente, las mejores respuestas y los mejores comentarios ocurren cuando no estás grabando”.

Lo que significa la música clásica para Hugo o su simpleza para resumir la universalidad de la música clásica en el diálogo furtivo con un pasajero chino rompiendo las barreras del idioma gracias a Mozart, Simón Padrós lo logró generando el ambiente arriba del auto de Hugo: "Por suerte Hugo, después de tres recorridos, se ha ido soltando. Lo convencí para que le hablara al futuro, a sus nietos. Su historia es un testamento audiovisual".

Los silencios también son protagonistas y nuestro compañero en el tucumano lo resume así: "En un momento durante la grabación, Hugo y yo nos quedamos callados. Fue en ese momento cuando escuchamos Lacrimosa, de Mozart. Ambos nos quedamos callados y yo fui un pasajero más, viéndolo a él, que todo el tiempo piensa en los lugares adonde lo lleva la música".

Además del protagonista principal de esta historia, la aparición de Marianna Kazakova, la violinista rusa que sube como pasajera y luego toca el violín para Hugo como único espectador del teatro San Martín iluminado para ellos solos, cumple un rol magnífico que Álvaro no ha dejado librado al azar.

"Para mí la violinista es, en realidad, la música clásica personificada. Se la ve como pasajera, luego como violinista, pero ella interpreta a la música clásica. Por eso la escena final: Hugo dice que cuando se vaya de este mundo quiere irse escuchando música clásica. Por eso se va caminando al lado de ella saliendo del teatro, como despidiéndose. Ella es la música clásica”.

Mientras Marianna toca el violín, el rostro de Hugo, con canas, barbijo y todo, vuelve por un instante al ser el de un niño, como el de aquel niño que a los 6 años abrió grande esos ojos cuando una melodía se filtró por una radio en la cocina de su casa en Leales anclada en LV7: “Hugo ha sido feliz con este video. A eso lo sé. Y creo que ha sido feliz en ese momento puntual como cuando tenía 6 ó 7 años no porque descubría la música clásica sino porque justamente tenía 6 ó 7 años y esa música era el soundtrack de su vida de niño. Entonces Hugo vuelve a esa música, a ese niño. Vuelve a pensar en aquel niño con el futuro por delante y también piensa en que hoy el futuro está más por detrás. Más allá de esto, el video sí lo he disfrutado porque también me gusta la música clásica. Habla de la música como creación. Y sé que a la gente le ha gustado”, agrega Simón Padrós, detrás de escena.

Mientras tanto, en Leales, Hugo volvía a su casa en el taxi con las emociones a cuestas y asombrado por las repercusiones después de ver un retazo de su vida el mismo sábado junto a su familia: “De a poco empezaron a golpearme la puerta los vecinos. Fue una alegría muy grande. Nunca imaginé que mi historia, mi pasión, podía llegar a tanta gente”, confiesa.

Luego de descansar el domingo, Hugo volvió al taxi este lunes con poco trabajo todavía (su celular es 3816 05-7252), pero cree que cuando pase fin de mes las cosas de a poco irán mejorando. “Así como contaba que la reacción de los pasajeros era que se dormían o se relajaban, nunca pensé en mi vida que iba a soñar con leer tantos comentarios lindos de gente que quiera empezar a escuchar música clásica en el taxi”. Entre ellos, uno muy especial: "Me reencontré con alguien muy especial: un amigo con quien hice la colimba en Ushuaia y de quien no supe nada en todos estos años. Es increíble lo que generan estas cosas".

El microdocumental de Hugo, el taxista de las sinfonías, abre el telón de par en par como obertura de lo que le espera en la vida al señor que también cosecha azúcar en su Leales: “Es dura la vida en el campo, amigo. Pero con música todo es más fácil. Lo único que espero para todos es que todo esto de la pandemia pase y pueda cumplir el sueño que me quedó pendiente: antes de la pandemia, como pasajero se había subido el Maestro Roberto Buffo (Director de la Orquesta Sinfónica), quien maravillado con la música que escuchaba en el taxi, me había dado entradas para ir al teatro Alberdi con motivos del 250 natalicio Beethoven. ¡Encima iba a tocar la sexta y la séptima sinfonía! Pero entró la pandemia y todo dejó en la calle”.

“Hasta el video de el tucumano, nunca había entrado en mi vida un teatro. No puede ser algo tan bello y tan nuestro, de todos los tucumanos, ¿no? Sueño con que todo termine para poder ver una obra de música clásica sentado en la primera fila. Y compartir mi alegría como la que he sentido con los comentarios que he leído y me indicaban los chicos del programa de la mañana (Meta! por ET en vivo). Me sorprendió que no encontré comentarios negativos. Todos eran de corazón. Todos, pero todos”.