Día del Bombero Voluntario: "Cada vez que hay una emergencia es dejar a la familia"
héroes
María José Juárez decidió ponerse al servicio de los demás hace 5 años. La razón de convertirse en bombera, su primera intervención y el recuerdo imborrable de la tragedia del Parravicini.
María José Juárez. Foto Facebook.-
Este 2 de junio en Tucumán y el resto del país se conmemora el Día del Bombero Voluntario, ya que en 1884, un voraz incendio en el barrio porteño de La Boca, provocó el nacimiento del primer cuerpo de bomberos de Argentina.
María José Juárez es una tucumana que hace cinco años es parte del cuartel ubicado en Yerba Buena, donde a raíz de su interés por rescatar animales en peligro, arrancó como voluntaria en la fuerza. “Yo inicie porque vi la propaganda de la fundación FARA (Fundacion Argentina de Rescate Animal), me interesaba mucho el tema de rescate de animales. De ahí comencé a venir al cuartel a realizar prácticas de rescate con cuerdas y veía a los chicos que practicaban la parte de bomberos, emergencias y ahí arranqué como voluntaria”, relata a eltucumano.com esta joven de 31 años, que reparte esta vocación junto a su trabajo diario.
El recordar sus inicios llevan a María José al cerro San Javier, donde realizó su primera intervención junto a sus compañeros, en la que bajó por la ladera para rescatar a un motociclista que había caído. “En ese tiempo no éramos tanto acá (cuartel) y como era de noche tuvimos que salir toda la dotación. Bajamos cuatro personas y nos asistieron otras. Fue difícil pero por suerte salió todo bien”, cuenta aliviada.
María José Juárez es una tucumana que hace cinco años es parte del cuartel ubicado en Yerba Buena, donde a raíz de su interés por rescatar animales en peligro, arrancó como voluntaria en la fuerza. “Yo inicie porque vi la propaganda de la fundación FARA (Fundacion Argentina de Rescate Animal), me interesaba mucho el tema de rescate de animales. De ahí comencé a venir al cuartel a realizar prácticas de rescate con cuerdas y veía a los chicos que practicaban la parte de bomberos, emergencias y ahí arranqué como voluntaria”, relata a eltucumano.com esta joven de 31 años, que reparte esta vocación junto a su trabajo diario.
El recordar sus inicios llevan a María José al cerro San Javier, donde realizó su primera intervención junto a sus compañeros, en la que bajó por la ladera para rescatar a un motociclista que había caído. “En ese tiempo no éramos tanto acá (cuartel) y como era de noche tuvimos que salir toda la dotación. Bajamos cuatro personas y nos asistieron otras. Fue difícil pero por suerte salió todo bien”, cuenta aliviada.
Cuando alguien escucha una autobomba recorrer las calles o avenidas de la provincia con su sirena encendida, inmediatamente piensa en una casa consumida por llamas. Estos casos son lamentablemente cotidianos para estos trabajadores que al llegar a un hogar afectado por el fuego, deben ver el sufrimiento de sus habitantes. “Es complicado ver a los propietarios, que algo que seguramente lo hicieron día a día trabajando, se les desmorone en un abrir y cerrar de ojos. Es difícil, como también ver a los niños que se ven afectados por esto. La gente se queda sin nada”, lamentó la bombera casada con Pedro Rodríguez Salazar, Jefe del cuartel yerbabuenense, que fundó en el 2008.
Durante cinco años, María José intervino en numerosas emergencias, sin embargo, existe una que para ella quedará en su memoria. “La situación que me quedó grabada es el derrumbe del Parravicini. Recibimos el llamado de lo que había ocurrido y salimos directamente al lugar. Cuando llegamos vimos el desastre que había ocasionado”, recuerda. Luego, describe el momento de encontrar a las víctimas de la tragedia. “Me acuerdo que lo primero que hicimos fue armar una cadena con personas que estaban ahí, ayudando a los bomberos y policías. Comenzamos a trabajar y después comenzaron a aparecer los cuerpos. Lo que uno siempre espera es que no haya nada, pero no fue el caso”, afirmó sobre ese trágico 23 de mayo de 2018 que aún conmociona Tucumán.
Por último, Juárez cuenta el sacrificio que significa ser bombera voluntaria: "Es el día a día. Es complicado porque uno tiene sus cosas y cada vez que hay una emergencia es dejar a la familia o amigos para tener que ayudar a gente que no conocemos”.
Durante cinco años, María José intervino en numerosas emergencias, sin embargo, existe una que para ella quedará en su memoria. “La situación que me quedó grabada es el derrumbe del Parravicini. Recibimos el llamado de lo que había ocurrido y salimos directamente al lugar. Cuando llegamos vimos el desastre que había ocasionado”, recuerda. Luego, describe el momento de encontrar a las víctimas de la tragedia. “Me acuerdo que lo primero que hicimos fue armar una cadena con personas que estaban ahí, ayudando a los bomberos y policías. Comenzamos a trabajar y después comenzaron a aparecer los cuerpos. Lo que uno siempre espera es que no haya nada, pero no fue el caso”, afirmó sobre ese trágico 23 de mayo de 2018 que aún conmociona Tucumán.
Por último, Juárez cuenta el sacrificio que significa ser bombera voluntaria: "Es el día a día. Es complicado porque uno tiene sus cosas y cada vez que hay una emergencia es dejar a la familia o amigos para tener que ayudar a gente que no conocemos”.
El Día del Bombero Voluntario se conmemora todos los 2 de junio, ya que esa fecha, pero de 1884, a raíz de un voraz incendio en el barrio porteño de La Boca, un vecino llamado Tomás Liberti y su hijo organizaron, junto a un grupo de personas de la zona, una cadena humana para apagar las llamas que amenazaban propagarse rápidamente en las construcciones aledañas. Así fue como ese suceso dio nacimiento a la creación del primer Cuerpo de Bomberos Voluntarios que hoy cumple 137 años de vida.








