"Les encantó": La randa, el tejido tucumano que conquistó China
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A través de una presentación a cargo de la profesora en Ciencias Antropológicas y Gestora Cultural, Lucila Galíndez, la técnica de tejido única en el mundo, que se conserva desde hace siglos en Monteros, llamó la atención de todo el mundo en el Congreso Internacional de Patrimonio Cultural Inmaterial. En charla con el programa Meta!, Galíndez reveló todos los detalles.
Esta semana, mediante la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería y del Consulado argentino en Shanghái (China), se presentó a la randa tucumana en el 9° Congreso Internacional de Patrimonio Cultural Inmaterial donde se exponen e intercambian experiencias de protección de las manifestaciones del Patrimonio Cultural Inmaterial en distintos ámbitos y lugares del mundo.
Lucila Galíndez, profesora en Ciencias Antropológicas y Gestora Cultural, estuvo a cargo de la ponencia titulada “El arte textil de la Randa de El Cercado (Monteros), Patrimonio Cultural Inmaterial de Tucumán, un recorrido por las experiencias locales y comunitarias para su protección y puesta en valor”.
En charla con el programa Meta! que se emite por la señal de streaming de El Tucumano, Galíndez expresó: “La randa es un tejido de encaje muy fino, de los más finos que hay en el mundo, se hace con hilo de algodón, una aguja, y un palillo que sirve para hacer la red y una vez que está hecha se hace el bordado”.
Según reveló Galíndez, la técnica llegó a la provincia en la época de la Colonia, cuando la ciudad estaba emplazada en Ibatín: “Luego se trasladó la ciudad, la técnica se siguió realizando en la zona con las familias que quedaron ayer”.
“En América, en el único lugar donde se siguió haciendo este tipo de encaje es en Tucumán y solamente en El Cercado (localidad rural del departamento de Monteros). Tiene un valor cultural altísimo porque además se fue trasmitiendo de generación en generación, hoy hay cerca de 50 randeras en El cercado, forma parte de nuestra cultura viva. Hay niñas aprendiendo la técnica y adolescentes iniciándose como artesanas randeras, es decir que hay mujeres de todas las edades que se toman la tarea de trasmitírselos a sus nietas, a sus hijas, a sus vecinas, tienen una responsabilidad asumida en la protección y trasmisión de este patrimonio cultural inmaterial”, explicó.
Para finalizar, la antropóloga reveló como fue el impacto que tuvo la técnica tucumana en el foro internacional: “En China les llamó mucho la randa, les encantó. Quedó pendiente hacer una muestra de randa y la verdad que no lo conocían y les encantó”, concluyó.








