"Me recibí gracias a una desconocida": el milagro que salvó a la doctora Vega en Tucumán
VIRTUALIDAD
Agustina Vega tenía que rendir su examen de traumatología el jueves 1 de julio para recibirse de médica. Minutos antes de ese momento, todo comenzó a salir mal.
Agustina, festejando su recibida.
“Soy Doctora hoy gracias a que mi vecina me abrió la puerta de su casa a las 8 de la mañana de un jueves. Básicamente la noche antes de rendir mi último final me quede sin internet en mi departamento, me fui a dormir pensando que iba a volver a la mañana siguiente”, así comenzaba el hilo viral de Twitter en el que una joven catamarqueña que estudia en la facultad de Medicina de la UNT, y que el fin de semana pasado relató una de las experiencias más estresantes de estas épocas de virtualidad: perder la conexión a internet momentos previos a rendir un parcial o un examen.
Desde que la virtualidad ha invadido cada uno de los espacios institucionales y educativos en pos de proteger al alumnado y a los docentes en tiempos pandémicos, es habitual conocer historias de estudiantes que quedan sin rendir a pesar de haber estudiado, por haber perdido la conexión en medio de un examen, o por haber tenido algún problema vinculado a su dispositivo tecnológico.
Pero también hay historias emotivas en medio de esto, como el hecho de que algunos docentes hasta han salido de sus casas para tomar exámenes desde la vereda de sus alumnos y alumnas para que puedan presentarse, ya que se habían quedado sin internet. Una historia de generosidad y de confianza es la que le ha regalado a Agustina Vega la posibilidad de recibirse de Médica este 1 de julio, en un edificio céntrico de calle San Juan, al que se mudó hace unos pocos meses.
“Yo venía muy cansada, era mi última materia, el final de traumatología. Estaba cansada a propósito para poder dormir pese a los nervios. Mi hermana me dice que no había internet antes de dormir, pero como va y viene no le di importancia, pensé que a la mañana estaría listo” le cuenta la doctora Vega a eltucumano.com.
“Rendía un jueves a la mañana. Me desperté, y todavía no había vuelto. Traté de llamar a mis compañeros que eran vecinos para ir a sus casas caminando y rendir ahí, pero se hicieron las 8 y nadie estaba disponible. Para colmo, no me funcionaban los datos del celular. En medio de los nervios y el estrés se me ocurrió hablarla a mi vecina, porque el dueño anterior de su departamento me dijo una vez que ella era una señora muy muy buena y al verla lo parecía. Si bien nos saludábamos siempre respetuosamente al cruzarnos, nunca tuvimos trato”.
Pero al llegar a la casa de la vecina, en un ataque de llanto y desesperación porque solo quedaban minutos para ingresar al Meet, Agus tuvo que golpear la puerta insistentemente: “Ella estaba dormida, pero tras golpearle muchas veces la puerta me abrió. Le expliqué todo desesperada, le pedí la clave y me dijo que no se la acordaba, que sus hijas le daban una mano con esas cosas. Me dice ‘tranquilIzáte, pasá, mis hijas todas estudian en mi computadora’. Me prendió la calefacción y me dijo ‘Cualquier cosa que necesites avísame estaré durmiendo en mi cuarto’, me dejó en su living sola y tranquila".
Cuando la joven estudiante de la Universidad Nacional de Tucumán terminó de rendir, corrió a abrazar a una mujer con la que se había cruzado solamente un par de veces en la vida, la salvadora del momento que colaboró para que pueda recibirse contra todo pronóstico de conectividad de ese jueves.
“Me alegro mi amor. Tenés que seguir así, a tranquilizarse y a no bajar los brazos”.
Agus Vega manifestó que cree que el mundo tiene mucha gente bondadosa, pese a la desconfianza y pese al temor que puede generar un desconocido pidiendo entrar en la puerta de tu casa: “Estoy muy agradecida eternamente y para siempre con mi vecina. Estoy agradecida con todo el mundo. No solamente la energía de la gente que te conoce te llega, sino que también me llegaron los mensajes de aquellos desconocidos en las redes que se alegraron con mi noticia cuando la conté en Twiter”.
Soy Doctora hoy gracias a que mi vecina me abrio la puerta de su casa a las 8 de la mañana de un jueves. Básicamente la noche antes de rendir mi último final me quede sin internet en mi departamento, me fui a dormir pensando que iba a volver a la mañana siguiente (…) pic.twitter.com/SfUocRGITF
— AgusVP (@aguchi_vega) July 3, 2021









