"Muchos brasileros hinchaban por Argentina": la alegría de Alina en Río de Janeiro
Historias de acá y de allá
La música tucumana Alina Farah pasa por un momento difícil en Brasil donde se recupera de un accidente y el triunfo de la selección le llevó felicidad. Cómo se vivió la final allá y el trasfondo político de la pena brasileña: “Hay una profunda tristeza”.
Alina en Río de Janeiro. Fotos de Guada García Gomez.
Hay quienes aseguran que el samba brasilero es como una mezcla de alegría y melancolía, algo así como una tristeza alegre o bien una alegría triste que se canta y se baila. Si hay alguien que sabe de sambas y de zambas esa es la música tucumana Alina Farah. Y también conoce de alegrías y de tristezas porque las vive desde la ciudad de Arraial do Cabo en el estado brasileño de Río de Janeiro. Alegrías como esa que la selección nos regaló anoche justamente en Brasil. Tristezas como el difícil momento que le toca atravesar después de sufrir un accidente de tránsito que le significó la fractura de seis vertebras. En medio de su recuperación, hoy Alina sonríe.
“Desde mis circunstancias lo de la selección me ha hecho feliz. Hoy estoy bien y me siento tranquila. Acá había bastante argentinos festejando, pero también brasileros; muchos brasileros hinchaban por argentina anoche”, cuenta Alina desde Brasil con su voz melodiosa; una voz que siempre suena alegre, aún en los peores momentos.Como el que le tocó vivir hace dos meses cuando un auto embistió a la bicicleta en la que circulaba. Tras el fuerte impacto, golpeó la cabeza y la espalda contra un poste, lo que le provocó la fractura de seis vertebras (dos cervicales, dos dorsales y dos lumbares) y dos costillas. Por su recuperación, debe usar un corsé ortopédico y sale muy poco del lugar donde vive, pero ayer hizo una excepción para ver el partido de la selección y pudo percibir el clima con que los brasileros vivieron una final que ya tenía sabor a derrota, incluso antes del resultado.
Horas antes del partido, en el casa que Alina comparte con Carol y China, de Chaco y de Córdoba respectivamente, ya se había clima de partido. De hecho, fueron ellas quienes la alentaron para salir a ver el partido a la noche: “Al principio yo no quería salir porque pensé que podría llegar a ser peligroso como argentina. Acá hay mucha gente escabiando para los partidos y pensé que podía pasar algo. Mis amigas de la casa empezaron con las cantitos acá y a ver videos desde temprano. Yo no soy muy futbolera, de mirar los partidos, seguir los equipos y todo eso, aunque me encanta jugar al fútbol. Al partido lo he vivido con alegría y contagiada por el clima de mis amiges que estaban con ese clima de festejo”. Para evitar cualquier inconveniente, decidieron verlo en un hostel y no en los bares de alrededor de la plaza de Arraial do Cabo, donde estaban concentrados la mayor parte de los hinchas, como suelen hacerlo los jueves en que juega el Flamengo.

“Era un clima de cualquier sábado por la noche acá, como que la gente no estaba muy interesada por el partido. Sentí que nadie se quería hacer cargo de ese fanatismo que genera el fútbol y la selección. Para ellos no era tan importante la copa, nadie estaba hablando de eso. Tenía miedo de vivir algunas situaciones de violencia, pero nada de eso, fue muy tranquilo el clima”, comenta Alina cómo vivieron anoche los brasileños la previa de la final de la Copa América. La tucumana de 30 años tiene una explicación para esa apatía de los locales: “Hay una tristeza que es un poco más profunda, por eso había una desidia con respecto a la copa. El pueblo está entristecido por medidas gubernamentales que rozan la dictadura. Con la cantidad de muertos que está dejando la pandemia en Brasil, negar las vacunas como ha hecho Bolsonaro es un genocidio. Hay mucha gente acá que lo acusa a Neymar de tibio por mostrarse con Bolsonaro y no posicionarse respecto a la crisis sanitaria y económica que vive su país”.
La atmosfera estaba cargada de un derrotismo que nada tiene que ver con el fútbol, de ahí que muchos brasileros decidieran abiertamente alentar a la selección Argentina en la final. “Yo estaba en el molde, no decía nada. Tenía cierto recelo de cómo pudieran reaccionar. Mis amigas hablaban con sus compañeros de trabajo y la verdad que nos tienen muy arriba a los argentinos en el fútbol, por Messi y por Maradona. Acá muchos brasileros se sacan el sombrero con Messi y hablan de él como el como el mejor del mundo. Cuando salimos del hostel, veníamos caminando y cantando y la gente estaba muy triste, ni nos miraban. Hay una profunda tristeza”, cuenta la joven.
Antes de sufrir el accidente, Alina estaba trabajando como fotógrafa y locutora en Arraial do Cabo, una ciudad cuyas principales fuentes de ingreso son el turismo y la pesca. Ahora no sólo ha quedado desempleada, sino que la mujer que la chocó no se hizo cargo de nada, ni siquiera de los gastos médicos: “Lo legal está muy difícil acá, ya les hice una denuncia a las personas que iban en el auto. Ellos no se hicieron cargo de nada, ni siquiera me llaman para ver cómo estoy. Pusieron algo de plata para pagar el corsé y después se borraron por completo”.
“Estoy con todas las esperanzas puestas en el tratamiento y, si me tengo que operar, volvería a la Argentina. Siempre le estoy mostrando los estudios a los médicos de allá, sobre todo al doctor Barrera que es especialista en columna porque acá el sistema de salud público es muy malo y el privado es impagable”, comenta Alina que debe usar el corsé ortopédico por lo menos hasta agosto y después deberá continuar con la rehabilitación. Por lo pronto, tampoco puede volver por ahora a Tucumán, dado que no le recomiendan subirse a un avión en su estado actual. Hoy Alina sonríe un poco por la copa de la selección y, sobretodo, porque se siente querida y agradecida con aquellos que le hicieron el aguante desde la provincia en este tiempo. La suya es una alegría melancólica, como la del samba: “Extraño mucho a mis amigues, tengo muchas ganas de volver para volver a verlos. Quiero agradecer a toda la gente que ha colaborado desde allá con los gastos médicos. Me he sentido muy querida por la gente de Tucumán y estoy muy agradecida con todos. Ojalá pronto pueda volver”.









