Top

"Hasta no hace mucho trabajaba para criar a mis hijos y ahora mi vida es otra": la emoción de Azucena de Leales

HISTORIAS DE ACÁ

Azucena Pedraza tiene 62 años, no tuvo la posibilidad de estudiar cuando era una niña y hachaba caña junto a sus hermanos en el corazón de Puma Pozo. Esta semana recibió la noticia que la emociona: "No quiero llorar porque ya he llorado mucho, pero bueno, esa es la vida, papá, esa es la vida de nosotros". VIDEO

Azucena y su compañero de vida, Eulogio Marcelino Soria: "Cuando mi mamá vea esta foto se va a emocionar".





Apenas diez años tenía Azucena y en el corazón de Puma Pozo, junto a sus diez hermanos, ya tenía que hachar cañas. "En realidad eran 11 hermanos, pero uno le ha fallecido temprano. Ha pasado muchas cosas difíciles mi mamá en su vida, pero siempre se sobrepuso, siempre".

Quien dialoga con eltucumano es Brisa, quien hoy tiene 18 años y es una de las cinco hijas de Azucena, de 62. Y es Brisa quien se emociona mientras cuenta la historia de su mamá: "Mi mamá hachaba cañas desde tan chiquita porque no tuvo la posibilidad de estudiar y porque para otros trabajos tampoco había tantos colectivos que pasaran en ese entonces por Puma Pozo y fuera a limpiar casas a la ciudad".

Mientras Azucena hachaba cañas junto a sus hermanos y veían delantales blancos sobre la ruta bajo el sol, un día todo se nubló, cayó un diluvio universal y la humilde casa en Puma Pozo junto a la Comuna quedó bajo el agua: "Entonces en ese momento todos debieron mudarse a Leales, aquí a Santa Rosa, y vivieron un tiempo en un complejo. Yo todavía no había nacido".

Cuando Azucena creció, nunca dejó de trabajar y conoció a su compañero de vida, Eulogio Marcelino Soria, quien hacía honor a la letra de Carlos y José: "Qué bonito se llama una flor, Azucena se llama mi amor". Pero los golpes en la vida de Azucena volvieron a aparecer hace dos años: "Perdimos a mi papá y quedamos sin nada, sin nada. Pero mi mamá se volvió a levantar".

Limpiando casas para poder cuidar, alimentar y sobre todo educar a sus hijos, nunca faltó el ritual al alba que hasta hoy se repite en todas las mañanas de la vida de Azucena y que narra Brisa: "Mi mamá tiene 62 años y una vitalidad increíble. Todos los días nos levantamos bien tempranito para ir al colegio y ella ya está poniendo la pava a calentar: no sabés los mates dulces que prepara y el pan casero que hace. Es hermoso empezar cada día con esa imagen de ella. Ah, y cocina como los dioses”.

Entonces el domingo habrá empanadas en la casa de Azucena junto a su familia, de carne y de pollo para chuparse los dedos mientras Azucena recién les esté haciendo el repulgue. El motivo para celebrar no será menor: “Mi mamá ya no trabaja y ahora le salió la pensión en la ANSES. No sé cómo explicarte lo que sentimos. Se me pone la piel de gallina".

Azucena Pedraza es una de las 155 mil madres argentinas que recién ahora se pudo jubilar. Madres que ya tienen 60 años o más, pero no llegaban a contar con la totalidad de años de aportes requeridos hasta que ANSES implementó ahora, a partir del 1º de agosto, el Reconocimiento de Aportes por Tareas de Cuidado.

"Nos dan ganas de llorar de alegría. Es un reconocimiento que a ella la emociona. Lo que los adolescentes de ahora no sabemos es lo que los adultos de ahora tenían que hacer antes porque no había las mismas posibilidades. Como mi mamá, que no pudo estudiar. Y entonces a ella, que hizo todo este sacrificio, es hermoso que se la reconozca”, dice Brisa, con el pecho inflado por su mamá, quien se emocionó y emocionó a todos en la sala de atención al público en la Anses de 25 de Mayo y Córdoba.

Dijo Azucena Pedraza de Leales ante las cámaras: “Hay gente que no nos reconoce, pero porque no la ha pasado. Dicen: ‘Ay, ¿por qué esta persona tiene que tener este beneficio si nunca ha trabajado?’ ¿Cómo que no? Sí trabajamos, sí trabajamos. Luchando. Cuido a mis hijos, alimento a mis hijos, nunca he tenido ningún aporte. Pero yo sí tengo valor y yo sí trabajaba. Hasta ahora yo solo creía que solo era una obligación. Ahora entiendo que sí trabajaba, que sí he trabajado, papá”. 

Y agrega Azucena Pedraza de Leales: “Hasta no hace mucho trabajaba limpiando pisos, lavando para poder criar a mis hijos. ¿No es trabajo? Es un trabajo. Orgullosa de la vida que he pasado porque ahora es otra. Entonces para mí ahora es una alegría tremenda, ¡tremenda! Tener esto para mí. Eso es lo más lindo: que están reconociendo y ahora voy poder jubilarme, mijo. Y no quiero llorar porque ya he llorado mucho, pero bueno, esa es la vida, papá, de nosotros. Y les agradezco un montón: sigan siendo como son, chicos. Son maravillosos. Son maravillosos”.

Luego de la emoción en las imágenes que acompañan esta historia, Azucena llegó a su casa en Santa Rosa de Leales. Así lo cuenta Brisa: "Mi mamá vino y nos contó todo lo de la pensión con una alegría, con una emoción, y nos remarcaba que todos la habían tratado bien. Estaba muy emocionada y con la pensión para que ya le salga. De verdad que para ella es algo muy importante: ahora suena con que podamos irnos por primera vez de viaje a algún lugar cerquita. Mientras tanto, yo ya estoy en el último año de mi colegio que es agrotécnico y voy a tener la suerte de cumplir su otro sueño: quiere que seamos lo que ella no pudo. Eso quiere que seamos mi mamá sus hijas, que estudiemos, que nos recibamos. Y así será. Claro que así será".