Top

"Se veía toda la ciudad chiquita": Samuel vuela bien alto

Historias de acá

Samuel es uno de los siete chicos del Hogar Belgrano que vivieron la experiencia de subirse a un avión que sobrevoló la ciudad. Los nervios y la emoción de un momento único: “La recreación es un derecho, no una gauchada”.

Foto: Eugenio Vallvé para el Ministerio de Desarrollo Social.





La pequeña avioneta carretea por la pista del aeroclub y las vibraciones mecánicas sacuden los nervios y los sentidos de Samuel que se aferra fuerte. Minutos después, cuando el aeroplano se encuentre surcando la tarde soleada del sábado, esa intranquilidad dará lugar a la fascinación. El chico de 13 años asoma la mirada a la ventanilla y lo que ve parece una imagen de película: las casas y los edificios se empequeñecen y amontonan como en una maqueta. Los estadios de San Martín y de Atlético parecen como de juguete. Samuel vuela; vuela bien alto. Y esa experiencia lo emociona. Desde ahí arriba, todo se ve distinto. 

“Cuando el avión despegó se veía toda la ciudad chiquita… las casas, los edificios y también he visto la cancha de San Martín y de Atlético. Al principio, se siente un poquitito de terror nomás, pero después te acostumbrás y ya no se siente”, relata Samuel cómo vivió la actividad de la que también fueron parte otros seis compañeros del Belgrano. “Siempre he querido saber cómo es la experiencia de andar en avión. “Cuando me he subido he sentido una emoción… íbamos el piloto, un compañero y yo…Tenía un poquito de miedo. Siempre he querido saber cómo es la experiencia de andar en avión. Me gustó, ha sido lindo, pero también he estado un poco mareado cuando me he bajado”, confiesa el chico del barrio Once de Marzo con las imágenes todavía frescas en la memoria de lo que fue su primera vez a bordo de una avioneta. La primera vez que puede mirar toda la ciudad desde arriba, como su fuera una postal. 

Foto: Eugenio Vallvé para el Ministerio de Desarrollo Social.

“La experiencia ha sido genial. Uno siente cierto miedo por cómo van a reaccionar ellos, pero lo importante es que los chicos la han disfrutado mucho. Para ellos es una forma de poder experimentar algo que difícilmente se experimenta; es mostrarles un horizonte nuevo a los chicos, este tipo de actividades mejora su estado de ánimo”, comenta Daniel Navas, director del Dispositivo de Cuidado Institucional Manuel Belgrano que aloja a chicos y adolescentes de entre 12 y 16 años por falta de cuidados parentales con el objetivo de restituir sus derechos. “No es un hogar, es un lugar de paso. Buscamos que sean restituidos lo antes posible a sus núcleos familiares. Ellos están acá porque sus derechos fueron vulnerados y nosotros tenemos que garantizar que se restituyan cuando egresen”. 

No es la primera vez que los chicos realizan este tipo de salidas recreativas. Por iniciativa del profesor Javier Fucho, suelen hacer kayak, senderismo, ciclismo, cabalgatas y otras actividades. “De esta actividad del aeródromo han participado siete chicos, pero hay salidas todas las semanas”, comentó Navas quien aprovechó para agradecer a los responsables del aeroclub que ofrecieron dos horas de vuelo de manera desinteresada para que los jóvenes puedan gozar de esa experiencia. Según explicó estas actividades extracurriculares funcionan como un incentivo para los chicos que tienen buen comportamiento y cumplen con sus obligaciones escolares.  

“Vos imagínate que para un niño o un adolescente, para desarrollarse, es necesario la actividad recreativa. La recreación es un derecho, no una gauchada que se le hace. Nosotros tenemos a la salud y a la educación como derechos prioritarios y el equipo técnico trabaja para articular y garantizar esos derechos en sus casas, pero el acceso a la recreación también es un derecho importante, por eso la importancia de estas actividades”, explica Navas quien también hizo un llamado de atención respecto a la imagen social que existe respecto de estas instituciones: “Son lugares que todavía la gente los percibe como lugares oscuros. Mucha gente todavía los llama colonias o se los confunde con un orfanato porque existe ese prejuicio, pero actualmente no es así. Trabajamos mucho para revertir esa imagen”. 

Foto: Eugenio Vallvé para el Ministerio de Desarrollo Social

“Nuestro rol como Estado es no sólo cuidarlos, sino también generar otras alternativas. Nuestro rol es cuidar, pero también generar acceso a otros derechos importantes como el esparcimiento y el juego. En el Belgrano el flujo de chicos alojados es constante. Estas son instituciones a las que llegan porque han tenido alguna ruptura de los vínculos familiares o porque se encuentran en una situación de riesgo. Nosotros consideramos que ellos tienen que estar con sus familias y no permanecer mucho tiempo en el dispositivo. Buscamos que, en el poco tiempo que ellos transitan por ahí, tengan acceso a las mayores posibilidades y actividades posibles. En este caso, el piloto de la avioneta es un joven de 20 años y es importante que vean que esas realidades no son tan alejadas de sus vidas”, explica Bruno Medina, subsecretario de Niñez, Adolescencia y Familia, área que depende del Ministerio de Desarrollo Social a cargo de Gabriel Yedlin

Según comenta el funcionario, la pandemia y el aislamiento social han duplicado las denuncias de violencia domestica: “Desde el Ministerio abordamos problemáticas complejas que se han recrudecido ahora con la pandemia. En muchos casos, la cuarentena ha obligado a los menores a convivir con los propios agresores y se han multiplicado las situaciones de violencia doméstica y las denuncias”.