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Entrénalos para el fracaso

ENTRE LÁPICES Y EMOCIONES

"Vamos a ser realistas, en la vida hay más fracasos que éxitos". La psicopedagoga Cecilia María Lozano reflexiona sobre cómo manejar la frustración en los más pequeños.

Foto La Tercera.-





¿A quién le gusta fracasar? Ahí coincidimos, la sensación de frustración es difícil y no agradable. El punto es, cuál es el foco frente a esto que no sale como quisiéramos.

La vida está hecha de aciertos y desaciertos, de tropiezos y de avances, mi columna pretende hacerlos ver, que modelo de vida ante los no, el niño se posiciona.

Claro está viva el error como oportunidad de aprendizaje, debemos primero mirarnos a nosotros, qué actitud adoptar frente a ello y me permito dejar en claridad, que sus hijos  harán lo que ven, no lo que escuchan . 

El error abre las puertas, pero el fracaso te dice adelante, aprende.

Si cada vez que hay piedras las corremos del camino, ese niño sentirá que en la vida no tiene obstáculos y cuando lo enfrente no tendrá las herramientas. 

Vamos a decir las cosas como son y ustedes me preguntarán, ¿qué es correr las piedras del camino? En la vida cotidiana sería:

-Si no  obtiene lo que quiere, llora, a mamá o papá, evito el llanto y se lo entrego, evito las lágrimas.

-No quiero que se frustre, resuelvo por mis hijos las situaciones de conflicto.

-Soy demasiado rígida/o y le pongo más obstáculos (esto tampoco es positivo, así nunca experimentará que puede)

-Darles todo lo que quieren, sin que se lo merezcan. ¿Y el esfuerzo?

Cuando decimos que el fracaso nos hace aprender, esto implica un diálogo interno, ¿qué hice mal, o que hice bien? ¿qué debo mejorar? ¿esto que está pasando me hace bien? Estas preguntas son imposibles que un niño se las plantee, sin un adulto que estuviese ahí, para enseñarles.

Irremediablemente esta reflexión, nos lleva a la educación emocional. Y puedo escribir, y lo sentí y lo viví, que al miedo, también se aprende a manejar, tolerar y gestionar. La llave de nuestra vida exitosa, y aclaro éxito para mí es vivir en lo que te sume, es saber encauzar las emociones.

Porque valiente, no es el que no siente miedo, sino el puedo tolerarlo.

Aprender de los fracasos, de los errores, las experiencias de frustraciones, nos vuelven más fuertes, y yo diría más creativos también a la hora de resolver. 

Que tus hijos te vean:

Que sentís miedo, pero eso no te detiene. 

Que fracasaste y si te preguntaste en que podés mejorar.

Que vean tus lágrimas de pena, y como las secas al sol y para adelante 

Que sientan  tus ganas de más, porque te lo mereces, porque intentas ser tu mejor versión.

Solo cuando tus hijos te vivan  como aprendes de tu fracasos, solo así, podrán ser testimonio de resiliencia, en su camino.

Gracias por leerme.