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"Es un arma de verdad": Tafí Viejo ya tiene su réplica del sable del General San Martín

artesanal

Juan Benasayag es un fabricante de cuchillos artesanales taficeño, que cumplió su sueño de forjar el arma del prócer argentino. “Esperemos que recorra las escuelas”, pidió este artesano que utilizó materiales del extranjero para crear la copia perfecta.

El sable fue donado a la ciudad de Tafí Viejo.-





Tras dos meses de arduo trabajo, un artesano de cuchillos tucumano cumplió uno de sus grandes sueños: finalizar una réplica casi perfecta del histórico sable del general José de San Martín.

Juan Benasayag fue el creador de la legendaria arma, forjada en su taller de Tafí Viejo donde hace tres años decidió volcarse de lleno a esta profesión, la que aprendió leyendo y aprendiendo sobre las diferentes técnicas para fabricar un cuchillo. “Todas las técnicas son a base de prueba y error, vídeos, leer mucho. Soy alumno de Youtube”, confesó en marzo entre risas, en una charla con eltucumano.com.

Ahora, este artesano logró finalizar lo que meses atrás había adelantado a este medio. “Hace dos meses comenzamos la elaboración del sable. Fue todo un desafío traer materiales del exterior como la madera y el cuero. Una vez que estuvieron en mis manos comenzamos”, contó este viernes, unas horas después de que anunciara por las redes sociales que había finalizado su trabajo. 




“Arrancamos desde cero, con la elaboración del acero, forjando la hoja, fundiendo cada pieza de bronce que lleva el sable y comenzamos el ensamble de a poco”, agrega y detalla que la réplica tiene madera de ébano, traída desde India y cuero de búfalo, que llegó a Tucumán desde Estados Unidos.


Esta arma quedará para la ciudad de Tafí Viejo, ya que sin el apoyo del municipio conducido por Javier Noguera, Juan no habría podido finalizarla. “Por cuestiones económicas para mi era muy difícil traer los materiales así que la Municipalidad se hizo cargo de algunos costos. Como artesano se me hacía muy difícil. Por ejemplo el ébano, que trajimos de la India, tiene prácticamente un valor en oro más o menos”, detalla. 

"Es un arma 100% funcional, yo le hice pruebas. A diferencia de muchas réplicas, no es por alabarme, pero este es un arma de verdad".

Benasayag finalizó su trabajo a pocos días de conmemorarse un nuevo año de paso a la Inmortalidad del Gral. José de San Martín, por lo que el sable será parte del acto que se realizará en Tafí Viejo este martes. “Se va exhibir el 17 de agosto por el acto de San Martín y después le pedí que se lo exhibiera en un lugar público con todas las medidas de seguridad que puedan tomarse”, señala y explica las razones de porqué deberá permanecer en un lugar seguro: “Por ejemplo la dragona que lleva el sable está bañada en oro y tiene el material y costo de trabajo que son muy caro. Para evitar que pase algo, les pedí que si queda exhibido sea en un lugar seguro”. 

A pesar de haber cumplido con su objetivo de culminar el sable y donarlo a la ciudad donde vive, Juan contó que casi simultáneamente trabaja en una segunda réplica, que fue encargada por un descendiente directo del general Juan Manuel Escalada, militar que partició en las guerras que fueron parte de la Independencia Argentina. 

“Se va a Buenos Aires. La persona que me lo encargó tiene el sable de su seudo abuelo y quiere el de San Martín para tenerlos juntos. Ese está a mitad de camino”, añade Benasayag que asegura que una vez terminada esta segunda arma, piensa en trabajar en uno propio para su taller. “Más adelante me gustaría hacer otro para mi taller, pero me quedo con la tranquilidad de que la ciudad de Tafí Viejo tendrá el sable. Yo pedí para que los chicos los vean, que no quede guardado en una oficina”, finaliza. 


Breve historia del sable del general San Martín

José de San Martín compró su sable en Londres, Inglaterra, en 1811, arma que acompañó al libertador en todas las batallas independentistas en las que participó. Luego de su muerte en 1850 fue legado al por entonces gobernador de Buenos Aires Juan Manuel de Rosas “como prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla”.

A fines del siglo XIX, Manuela Rosas, quien residía en el extranjero, lo donó a la Nación Argentina, manifestando el deseo de que fuera depositado en el Museo Histórico Nacional con su vaina y caja, tal cual fue recibido el legado del General San Martín.

El arma fue repatriada y en 1897, el entonces Presidente José Evaristo Uriburu dispuso que fuera depositado en el actual Museo Histórico Nacional. Durante 66 años el sable del General San Martín permaneció expuesto en el Museo Histórico Nacional, lugar del que fue robada en dos oportunidades por la resistencia peronista, en los años 1963 y 1965.

En 1967, el dictador Juan Carlos Onganía decretó que fuera transferido al Regimiento de Granaderos a Caballos General San Martín la guarda y custodia del sable corvo, donde permaneció hasta 2015, año en el que fue devuelto al museo.