Parir un hijo que ha muerto: el tema tabú del que nadie quiere hablar
"El mayor miedo es no poder parir a sus hijos": en el Día de la Obstetricia y de la Embarazada, la obstétrica María Elisa Corroto nos habla de los miedos y fortalezas de las personas gestantes, y de los temas tabú que la sociedad prefiere anular.
Cada 31 de Agosto se celebra el Día de la Obstetricia y de la Embarazada. Muchas personas hablan de la “humanización” que estos profesionales de la salud hacen con las personas gestantes. En este caso, hablamos con la obstétrica y propietaria del centro “Maternando”, María Elisa Corroto.
La profesional habló de cómo se hace una preparación integral de la maternidad en su centro, y de la importancia de devolver la confianza a la persona gestante en su capacidad de parir, no sin antes analizar los cambios y procesos desde la conciencia: “Mi trabajo consiste en acompañar, es algo informal, en el piso, en posturas cómodas, mate de por medio, siempre con mucha información y sacando dudas, eliminando mitos, despojarnos de los mandatos, nos imponen tantas cosas. Bata de decir que la maternidad es color de rosa, de meterle presión a esa mujer, de no dejarla quejarse de su embarazo o la crianza. Quiero que seamos madres reales y no las madres que nos dicen que tenemos que ser. Muchas dicen “yo era la madre perfecta hasta que tuve hijos”, porque la realidad es otra”, comienza la obstetrica en comunicación el eltucumano.
“Trabajo de manera paralela con el médico tocoginecólogo, y de mi parte trato de que la mujer no lo viva al embarazo como un evento médico. La cirugía o cesárea innecesaria no está buena. Muchas mujeres quieren organizarse en su trabajo o con otros hijos y quieren programar cesárea, lo cual no está mal. Pero hay quienes están deseando o queriendo tener un parto vaginal y falta acompañamiento médico. Siempre digo que se informen sobre los derechos que tenemos como personas gestantes. Hay un índice altísimo de cesáreas innecesarias. Es más fácil para muchos profesionales programar la cesárea y no estar pendiente de la hora del trabajo de parto. Si el parto viene con normalidad no es necesario usar medicamentos para adelantar, ni intervenciones innecesarias. Embarazos divinos con pesos estándar se llevan a cesáreas, y son cuerpos totalmente aptos para parir”, opina la profesional.
Consultada sobre el mayor miedo o duda con la que llegan las mujeres a su centro en donde se preparan para transitar el embarazo, prepararse para la lactancia a demanda, y para una crianza respetada, nos cuenta: “El primer miedo es no poder parir a sus bebés. Es el miedo de todas y el que más expresan. Estamos acostumbradas a saber que ‘se sufre’ en el nacimiento. Hacer nacer un hijo implica mucho dolor y mucho esfuerzo pero no es sufrir, es un desgaste enérgico de adentro. Cuando sufrimos es porque algo está mal. El dolor que tenemos cuando estamos pariendo es por una transformación fabulosa para traer a nuestros hijos. Nos chipeemos distinto sobre como pensamos en el parto. Anulo la palabra sufrir en el parto. ¿Duele? Mucho, de espacios diminutos sale una personita. Pero hay que conectarse con esa energía, ‘hijo, me abro para vos, para que nazcas para que llegues para cuidarte para alimentarte’. Es como que tenemos que apuntalarla con otro discurso a la mujer embarazada” señala.
El tema del que nadie habla: parir un hijo fallecido
La muerte fetal es una realidad que muchas mujeres han vivido, pero del que casi nadie habla. Con respecto a esto que puede resultar tan difícil y doloroso, Elisa nos cuenta sobre cómo tratar el tema desde el lugar de obstetras: "Yo tengo una capacitación en acompañamiento en pérdidas gestacionales y perinatales. Es muy importante el respeto, es un tema TABÚ, estamos acostumbrados a los bebés que se perdieron ni nombrarlos. Muchas mujeres llegan a consulta le preguntan si tiene hijos y no los cuentan si murieron. Lo anulan automáticamente. Es muy importante respetar, no está bien decir “Sos joven, podés tener otro”, o decir “te entiendo”, no todas podemos ser empáticas ni vivir lo que vive esa persona” opina.
“Respetar y no minimizar. Acompañar es primordial. Si la posibilidad da, es posible que esa mujer tenga a ese hijo por parto vaginal. Se induce el parto y es importante que esté fortalecida, puede ver al bebé, se lo puede nombrar, darle una identidad es fundamental. Tomar fotos también es posible. Si los papás no quieren hacer fotos nosotros las hacemos porque en algún momento pueden querer tener esa foto de sus bebés. A veces el silencio es importante. Es un tema muy TABÚ. No estamos acostumbrados a buscar un profesional de salud para este acompañamiento. No optan por un acompañamiento, lo viven como algo médico. También me quiero capacitar para acompañar a las mujeres que quieren tener un ILE”, revela sobre este complejo tema, pero que también compete a los trabajadores de la salud que se especializan en el embarazo.
Y es que muchas veces olvidamos que esa mujer que ha parido a un hijo sin vida, tiene todos los dolores propios de un parto o una cesárea, y en algunos casos también está en condiciones de comenzar a dar de lactar (con todo lo que esto conlleva), pero con una diferencia: no hay bebé.
Elisa Corroto, tiene desde su experiencia un consejo para quien está comenzando a transitar un embarzo: “Que busquen, que se informen, que busquen tener un hijo de la mejor manera. Llevar una gestación adelante lleva muchos cambios físicos y emocionales, conocer va a liberarnos de muchos miedos, mandatos. Podemos llevar la maternidad y la crianza de otro modo. Estar bien contenidas y acompañadas. Ser portadoras de la información a la que acceden es fundamental”, cierra.









