"No consigo calmar mi llanto": el profundo dolor de Violetta, una mujer trans
Violetta denunció a dos de sus hermanos por violencia de género. A raíz del profundo dolor que le causó revivir esta situación, escribió una carta cargada en tristeza de "Francisco", el hombre que fue, hacia la mujer que ahora la defiende del maltrato y la violencia.
Violetta y su pareja, en fiscalía.
La rectificación de género es un proceso que puede resultar muy complejo cuando es blanqueado ante el entorno social en el que se manejan las personas. Y esto es precisamente lo que Violetta Olea, una mujer trans de Monteros, ha decidido revelar en las redes hace algunos días.
Con una sentida y emotiva carta que proviene de su “Yo” del pasado, Francisco, esta mujer transgénero que se llama Violetta ha emocionado a muchas personas en las redes después de animarse a publicar su historia, la cual estaría atravesada por una situación de violencia familiar.
La carta de Franci a Violetta que se compartió una decena de veces, dice así:
“Hola Violetta Olea soy Franci Olea.
Tal vez esta no sea mi mejor foto pero así es como me fui de este mundo (patoteado por mis hermanos Chiquín, Guillermo, Emidio, Marita y su novio peruano), Y veo q quieren hacer lo mismo con vos.
Ellos estaban muy acostumbrados a toda clase de violencia y discriminación hacia mi persona. Como pude me defendí, pero nunca conseguí ayuda (hasta me hicieron meter preso).
Pero le diste batalla, pero de la buena todo legal. Me entere q te pegaron y a tu Osito también. ¡Qué vergüenza pegarle a una persona albina con el 90% de discapacidad visual! Es por eso que me alegro mucho de haberte dado mi cuerpo para que seas feliz como mujer trans y te hagas respetar como persona y no como los adjetivos despectivos que te denominan estos maltratadores. Sé que luchas desde hace 6 años por recuperar a tu hija Ari. Enalteciste el género trans para insertarlos en la Sociedad.
Defiendes un Gimnasio Fenix Gym que lleva casi 4 décadas en el mismo lugar de siempre. Te perdiste de disfrutar la primaria y la comunión de tu hija, pero todo se te cura con el Amor con que ella te mira.
Sé que despiertas en las noches porque te quita el sueño tantas iniquidades que vives por haber elegido blanquear tu situación de genero trans. Veo que te quieren muchas personas tanto o más como me quería a mí… ¡Qué bueno Violetta!
¡Hasta te hiciste Fans del Chevrolet como yo! ¡Bien, Violetta! Me enteré que te quebraste de espíritu y lloraste mucho y quisiste dejar todo porque no podías luchar más contra tanta brutalidad. Arriba Violetta, no bajes los brazos que yo siempre estaré a tu lado y te agradezco infinitamente por el ejemplo que estás dando.
Franci Olea”
Pero el motivo de esta carta tiene razón de ser: Violetta fue agredida por sus hermanos el 15 de agosto, a causa de una propiedad: “Todo es por la propiedad donde está el gimnasio “Fenix Gym” que trabaja desde los 80. Es una sucesión del matrimonio de mis padres, a ellos no les conviene que se abra esta sucesión porque hay una fábrica de premoldeados, una empresa constructora, un corralón, y de nada me pasan un peso. Uno de mis hermanos se ha autoproclamado el dueño de todo lo que ha dejado mi papá, no me pueden dejar afuera, yo les digo que me corresponde y me dicen que no tengo derecho ni a conversar por como soy, me dicen que soy una persona sucia y asquerosa por mi género. Ellos tienen ese pensamiento de lo que yo soy en su cabeza”, le cuenta Viole a eltucumano.
La vida de Violetta además ha sufrido muchos cambios tristes a raíz de la discriminación a la que ha sido sometida cuando realizó su rectificación de género hace algunos años: “Me han quitado a mi hija, ahora que es más grande hablamos por teléfono o se escapa y viene al gimnasio a verme. Es inteligente, hermosa, buena, una excelente persona, se parece a mí en su manera de pensar, pero ya me perdí de llevarla y buscarla de la escuela toda la primaria, me perdí de verla en su primera comunión, todo eso no lo voy a recuperar”, cuenta, con muchísima angustia.
Y el día 15 de agosto, la hija de Violetta estaba adentro del gimnasio cuando ella llegó a verla y se encontró con dos de sus hermanos: “Me dieron trompadas en la cabeza y me pegaron con un palo. No me dejaban entrar, me dijeron “Qué mierda venís a hacer aquí, puto de mierda”, me empezaron a forcejear, vino mi novio a defenderme y le pegaron mal. Él (su novio) es una persona albina, es una discapacidad, tiene el 90% de la vista reducida, y no les importo, pobrecito, si vieran como lo dejaron”, revela al medio.
“Reaccionaron de la peor manera y tuve que recurrir a la justicia, pero en la policía no me trataron bien. Cuando fui a hacer la denuncia primero me dijeron que me había escapado porque me demoré en ir, yo había ido a mi casa en el campo a buscar mi documento y mi barbijo. Pero ellos (los hermanos) ya me habían, y usaron mi nombre anterior, le expliqué al policía como me tenía que tratar porque yo ya hice mi cambio de género y fue atrevido, me trató mal, por eso luego lo denuncié en la Fiscalía y ahí me pidieron disculpas, me explicaron que no tenía que usar mi nombre de varón el oficial”, confiesa Violetta.
Y es que la violencia institucional que esta mujer sufrió en distintos ámbitos no es poca, ya que nos cuenta que, por ejemplo, en el registro civil el juez de paz le tiró su nuevo DNI dos veces a la basura, y tuvo que buscarlo del registro de San Miguel de Tucumán por que la transfobia del juez no le permitía recibir su nuevo documento en las manos, como corresponde.
Lo que Olea pretende con la difusión de su historia es que por un lado, quienes hayan sido testigos de su trabajo en “Fenix Gym” puedan ayudarla a ser reconocida como propietaria ante la justicia, pero también hacer eco de la violencia institucional que todavía se sufre en muchos lugares del interior: “a veces necesito atención psicológica o psiquiátrica y no hay en nuestro Hospital alguien apto para atenderme, me pasaron tantas cosas y las fuerzas las saqué sola siempre. Falta mucho para la comunidad trans”, cierra.










