"Ponemos la noche en su lugar": Priscilla y Juliana, las chicas superpoderosas de Vo’ Decí?
Hill y González son las conductoras del mejor programa del mundo y aquí cuentan cómo lo hacen y por qué moldean la materia prima de la fascinación como nadie. VIDEOS
Juliana y Priscilla la rompen.
Es viernes a la tarde y Juliana González llega caminando a nuestra casa diario en Moreno. Baja por Las Piedras y se refugia de los taladros de la SAT con auriculares, anteojos de sol y barbijo. Unos minutos después, llega a la cocina Priscilla Hill. Están a unos metros de donde se escribe esta nota. Algo están tramando mientras toman mate en pocillo. Arriba, ya en el estudio, hay unos mates cúbicos de madera tallada. Se miran, miran los mates, sonríen, cada una ocupa su silla y empieza la entrevista con las conductoras de Vo’Decí?, el mejor programa del mundo emitido por la señal de streaming de el tucumano en vivo en el gran horario estelar de los viernes de 20 a 22, ideal para correr el telón de par en par a la previa del fin de semana que arranca ya.
“El día y el horario llegó a ser el de los viernes a las ocho después de un ideal que teníamos y era muy loco: hacerlo todos los días. Entonces teníamos que elegir entre hacerlo el lunes o hacerlo el viernes. El lunes es muy inicio de semana, lo cual implica muchas complejidades y el viernes es más fisura”, rompe el hielo Juliana. Y complementa Priscilla: “El viernes a la noche tiene efecto de corte de semana. La gente llega cansada del laburo, se abre una cervecita, y se sienta a disfrutar de un programa que está bueno, que tiene contenido. El cierre de semana tiene ese encanto. Además hay muchos chistes sobre el fin de semana: se engancha con esta cosa festiva y celebratoria que a veces tiene el programa. Y el horario se fue pateando hasta llegar de ocho a diez, poniendo la noche en su lugar para que sucedan cosas”.
Antes de dejar al público a tono, adobado para zarpar la nave, para llamar al delivery, para ir al kiosco con una botella de cerveza y otra de gaseosa, y también para acompañar la recta final de un final o los preparativos mientras te cambiás para volar al teatro, acá, esta noche, en este lugar en el mundo, hay función. Así lo entiende Priscilla: “¿Si somos la previa de Tucumán? Yo creo que sí, ah… Yo creo que el streaming es una forma comunicativa y en Tucumán está empezando a replicarse. Sí, tiene algo de pionero el espacio. Hay muchos programas radiales con contenido similar que tienen muchos años, pero el espacio radio no es el mismo que el formato streaming. Si bien hay streamings que vienen funcionando en otros lados y tienen su comunidad, en Tucumán es bastante incipiente, pero he notado que hay varios espacios que están empezando a adoptar cosas del streaming en algunos de sus planos y eso es por su efecto multiplicador y por la magia que tiene el streaming y por la necesidad de que todo sea audiovisual”.
Al lado de las conductoras, detrás de cámaras, están Nanie Wittich y Juampy Parolo: “El equipo se conformó desde lugares diversos: generacionalmente y en términos de profesión y eso le da una magia muy particular, le da contenido, le da dinamismo, y nos permite entrar y salir de distintas áreas, con profesionalismo”, banca los trapos Priscilla. “Y con facilidad”, suma la Juliana, y así andan por la vida, completándose las frases, en vivo y fuera del aire, únicas en su unicidad, tan distintas y tan parecidas, protagonistas de un flechazo a primera vista a tono con los tiempos que corren, primero a través de la pantalla y después en persona, primero a través de las imitaciones de Juliana que Priscilla veía con su mamá y después en una invitación de Priscilla a Juliana a la presentación de un libro de poemas.
Desde aquella noche bajo una morera o entre cuatro paredes, algo nació, Nanie lo sospechó y las juntó. Así comenzó a gestarse el proceso de esta coronación de semana que se llama Vo’Decí?, un show que se aleja de la lobotomía a la cual se somete muchas veces el espectador reventado por la realidad y solo quiere, en la era del vivo, ser meramente acústico. No. Acá no: Juliana y Priscilla han construido con la silueta del pretérito perfecto un programa que invita a bajar, a relajar, a andar descalzo o a soportar el bondi de vuelta si te alcanzan los datos.
“El entretenimiento naif no es lo nuestro. Nosotras planteamos un humor que tiene contenido. Un humor no solamente racional porque hay mucho de pensar el humor sino de lo visceral, de lo que va saliendo, el humus, la materia prima de la fascinación”, explica Priscilla. “Que es lo más difícil. El back-up, toda nuestra estructura de vida, laboral, profesional, está llena de cosas. No es que hacemos una sola cosa. Está muy mezclada, muy mixturada. Está Juampi Parolo en la parte de producción y audiovisuales y es un pibe que además es músico, ha curtido el teatro. Lo mismo Nanie, que es la productora y además es actriz y también canta. Priscila canta, vinculada al teatro, vinculada a las Letras, y yo que soy del teatro, de la comedia, el humor, es una mezcla muy linda. Es una misa del humor. Yo no veo las horas de llegar y de quebrar esa estructura que uno cotidianamente trae de la casa, de la calle, de la vida, del laburo. Entonces no pretendemos lobotomizar a la gente, sino que desde un lugar crítico, pensante, reflexivo, se pueda reír”.
Hay un sentimiento popular en las superpoderosas cuando hablan que contagia y se le mete al que está del otro lado de la pantalla y de este lado de la vida. Lo explica Hill: “Yo siempre busco la variante divulgativa de las cosas, que las cosas se mezclen, que a las cosas las pueda consumir la mayoría de la gente, que llegue a las personas y que tenga contenido. Para mí esta idea de que para que algo llegue a la gente tiene que ser fácil y simple, no. Lo popular no tiene por qué ser de medio pelo, todo lo contrario. Nos conocimos con Juliana, a Nanie se le ocurrió este dúo y evidentemente fue pionera, visionaria, se dio cuenta que podía haber algo potente ahí y nos conocimos y realmente nos sentimos muy cómodas la una con la otra y nos hemos conocido rápido que no es fácil”.
“Nos vamos descubriendo en el andar. Pero también el humor permite entrarle a la persona o entrarnos a través de ese código, que no es un código formal, establecido: entramos en el mismo código, en el mismo embudo y dijimos: ‘Listo, ya está, no hay mucho más que darle’. Es como los changuitos cuando se juntan a jugar a la pelota: le das una pelota al changuito y el changuito no se va a poner a preguntar: ‘¿Y cómo se llama tu papá?’ ‘¿Y de qué origen?’ ¡No! Un pendejo patea, el otro responde y ya está, sos Messi, Neymar y vamos a jugar. Esto es lo mismo: en vez de una pelota hay un micrófono y las posibilidades audiovisuales que no estamos tan curtidos, por lo menos nosotros, que estamos en esto desde marzo y en abril arrancamos. No había nada de esto en Tucumán: en un estudio de un diario digital que proponga estas características”, dice sin repetir y sin soplar Juliana.
Y ejecuta: “Había pibes que hacían streaming como Big Apple o como esos pibes que ponen una cámara y se ponen a boludear: no hay contenido. Son capacidades asociativas en el momento que te puede llevar tres horas. Acá no: hay personas formadas, hay personas que piensen ese programa, esa función, como una función de teatro, esa función de pensar, de estar, de adrenalina, esa sinergia, una mezcla de todas esas cosas y, sobre todo, lo audiovisual y que, insisto, no había. Y tenemos un público que nos sigue, que de a poco se está copando con ese tipo de cosas. Y que es un público tucumano. Vos te vas a Buenos Aires y ves a la Vorterix y nada, y ves a la Urbana y son lugares que ya tienen un público y que tienen una computadora y tienen un parlante. Eso en Tucumán es difícil, esa cultura de lo virtual es difícil. Se está gestando de a poquito. Hay que empezar a educar, mostrar estas posibilidades de YouTube, como a la vieja de la Priscilla”.
Se ríe Priscilla cuando piensa en su señora madre y acota: “Claro, hablando de la vieja mía, hay algo muy propio de la región que es, para variar, como una modernización más periférica en relación a las grandes ciudades y un miedo a ingresar a otros espacios, a otros ecosistemas y pasa con la virtualidad: mi mamá me decía no sé cómo entrar, no sé qué apretar, cómo hago para que vos aparezcas en la tele, en la tele, estás en la tele. Entonces bueno, es importante explicar eso: se sigue al diario, el diario tiene sus canales, tenés que buscarnos de esta forma porque la gente no sabía cómo usar la tecnología, porque para mucha gente la tecnología es parte de su vida, pero para otra no”.
Entre las conquistas que han logrado en este tiempo a través de su programa, Priscilla y Juliana, Juliana y Priscilla, saben que hay una comunidad que las espera: “Es gente que lo ve al programa en vivo, que está a la espera de lo que va a pasar, hay un recuerdo de lo que estamos armando, y eso es fundamental: contamos con la comunidad, las interacciones son parte del contenido, genera un público activo que se acerca y eso es fundamental aquí en nuestra provincia”.
Es gente que sabe que, en la pantalla, Priscilla está a la izquierda y Juliana a la derecha. ¿Por qué se sientan donde se sientan? Lo explica Priscilla: “Lo estaba pensando hoy mientras hacía la pis. No hay por qué. Como toda cosa arbitraria que queda, nos sentamos, nos gusta, este es mi lugar y queda. Es como lo que pasa en la escuela. Y podría haber sido el de atrás, pero no: pintó sentarte ahí. Se va generando una pertenencia del espacio basada en la arbitrariedad: te conociste con la Juliana y no con Pinguita Juárez. Ya me siento cómoda acá, visualizo acá, pruebo los planos y tiene que ver con la magia de lo imponderable. Pintó y nos sentimos cómodas acá”.
El proceso creativo del programa se ramifica desde comienzos de la semana que termina y dice así: “Ese proceso es una mezcla de cosas: está el bagaje nuestro y la información que traemos en nuestra cabeza. Todo se mezcla con la realidad que pasa, mezclado con temas vintage, y la inmediatez. Por ejemplo: si ha dicho algo la Vidal, si ha mandado fruta la Maru Botana, tuc, lo tomo. Lo mismo hacen los chicos. Le buscamos un contexto, un eje, un fundamento, para que no sea traído de los pelos, aunque nada en Argentina es traído de los pelos, todo tiene una ramificación y son espacios impunes”, dice Juliana González.
“Hay cosas que no se explican, que son. Y le damos ese espacio de la magia que es. Y ya está. Pero, por lo general, todo tiene una historia. Hay cosas que suceden ahora y que tienen un olor a que esto ya pasó. Esta ya la han dao. Esto ya lo viví yo. Y la gente cree que tiene el diario del lunes y es tierno eso: vamos viendo cómo la gente cree que tiene el diario del lunes y ya pasó en los 60, en los 70, en los 80 con distintas vivencias, con distintas caras. Después hay bloques como No hay por qué, efemérides y la consigna. Tenemos reuniones de preproducción: armamos una estructura de 16-20 páginas. Hablame de ser de Virgo. Yo anotaba. Y esas páginas se fueron reduciendo a un bosquejo. El planeta lo agradece y la impresora del Pollo también. Ahora tenemos más confianza en la improvisación, pero que no es traída de los pelos”, acomoda Priscilla Hill.
Mal que le pese a la Rae, "Eh ura qué pingo mirá cajeta", se sabe, es remera. Y puede ser tatuaje. No hace falta explicar quién lo dijo ni cuándo. Sin tocados ni bronceados ni clases de actuación ni porteñismos cual Cristina Pérez, en Vo’Decí? se habla como se vive: “Hablamos sin filtros. Y hemos tenido gente que ha dicho: ‘Eh, la boca de las chicas, qué guarangas, qué sucia’. Y no pueden soportar quizás que dos mujeres hablen con vehemencia y tengan ganas de decir una mala palabra porque están hablando de un tema vehementemente, pero eso es lo que somos también. Hablamos sin filtros bajo esa premisa de ser quien somos y de mostrarnos como somos y de no reprimirnos nada en relación a nada siempre bajo la premisa del humor. Nos pasó en vivo con una señora que comentaba enojada por cómo hablábamos y le dijimos que deje de enojarse, que se enoje con lo que está pasando en el país, que venga y se tome un porrón. El programa también se trata de descontracturar hasta la misma persona que se ofende. Está todo bien. No somos un canal informativo. No somos periodistas”.
“Y además cada persona tiene derecho a explorar su relación con su lenguaje. Y que ya esta cosa de estar pensando en cómo las personas hablan para agarrarse de eso e impedir que hablen y que es algo muy habitual es algo que limita. Nosotras nos sentimos cómodas habitando nuestra variedad de habla, en Tucumán es una forma de relacionarse, de comunicarse, lo hablamos mucho entre nosotras sobre nuestras miradas sobre el lenguaje y nos reímos desde un lugar celebratorio, desde el lugar de un reconocimiento a una comunidad, es un guiño a todas las veces que han incomodado por la forma que hablan, por eso el título: Vo’ Decí? No le han permitido a alguien expresarse porque no correspondía con una variedad más aceitada que no se correspondía con los medios hegemónicos y a nosotras eso nos parecía muy limitante porque las personas tienen derecho a hablar, tienen derecho a hablar”, concluye Hill, a la derecha de González, ya acomodadas en sus sillas, listas para desandar lo formativo, jugar, cagarse de risa, relajarse, saciar al deseo y, antes, durante y después, reír. Nada más. Y nada menos que reír.








