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"Gracias por formar parte del JIM": adiós al querido Petro, el eterno vendedor de golosinas

HISTORIAS DE ACÁ

No es un día más para el instituto tucumano: a través de las redes sociales, la familia del Juvenil Instituto Moderno despide al querido Petro, el histórico kiosquero del colegio. Con carteles en su puesto de chapa anclado en la entrada principal de calle Junín al 600, así lo recordamos.

Petro, por siempre en el corazón de los alumnos del JIM.





No es un día más para el JIM: a través de las redes sociales, la familia del Juvenil Instituto Moderno despide al querido Petro, el histórico kiosquero del colegio. Con carteles en su puesto de chapa anclado en la entrada principal de calle Junín al 600, alumnos y profesores despidieron al eterno vendedor de golosinas: “Por siempre en nuestros corazones, Petro. 4to A”, “Hasta siempre, Petro” y “Gracias por formar parte del JIM”, son algunos de los cientos de mensajes pegados en su lugar de toda la vida.

Es tal el cariño de la familia del JIM por Petro, que aquí recordamos el enorme gesto de un grupo de alumnos que lo ayudaron cuando le robaron la bicicleta detrás de una puertita de madera encadenada a unas rejas verdes con dos candados. Ahí, detrás de esa puerta, Petro guardaba las cosas que vendía: “Una bicicleta negra de reparto que pedaleó por las calles tucumanas durante más de 50 años”.

En aquel enero de 2019, cuando salió la nota de eltucumano, el exalumno del JIM, Juan Luis Stok, contaba quién era Petro: “Yo tengo 36 años (ahora 38) y desde que yo iba al jardín maternal del colegio, Petro ya usaba esa bici”. En sintonía con Stok, el también exalumno Enzo Sánchez, había compartió la triste noticia en las redes sociales y en el grupo de WhatsApp integrado por varios compañeros de distintos cursos: “Le robaron la bici a Petro”, “Le robaron la bici a Petro”, “Le robaron la bici a Petro”, “Le robaron la bici a Petro”. El mensaje se replicaba por todos lados. Ese mensaje llegó a Juan Luis, que no esperó a recaudar fondos ni nada que le hiciera vivir a Petro un minuto más con la angustia.

Me metí a la primera bicicletería que vi y le compré una bici. Petro es mucho más que un kiosquero para nosotros. Es uno de los grandes personajes de la historia del JIM. Nos cuidaba a todos nosotros desde que entrábamos al colegio hasta que nos íbamos. Si algún padre se demoraba en buscar a su hijo, Petro se quedaba a su lado hasta que lleguara”, contaba en enero de 2019 Juan Luis Stok, familiar de Amelia y María Luisa Ascárate, las hermanas que pusieron en marcha su sueño de crear el Juvenil Instituto Moderno hace 54 años.  

Con la bici nueva, en aquella oportunidad, Juan Luis y Enzo fueron con la sorpresa a visitar a Petro: “Llegamos con la bici y le hicimos una broma: ‘Esta bici es por todos los juguitos que no te pagamos’. Y era así: las veces que no teníamos para el Taclín o el Cootam y Petro lo mismo nos daba. Estaba muy contento con la bici nueva. La miraba, y notaba que le buscaba algo: el canasto para cargar las cosas y seguir vendiendo. ‘Esta bici es para que ya dejés de trabajar y salgás a pasear. Ya trabajaste toda tu vida’, le decíamos”.

"Cuidaba de nosotros, siempre fue un buen tipo. Enzo Sánchez puso en conocimiento a todos de la situación. Como una gran comunidad se pusieron todos de acuerdo. Petro es casi un amigo mío, siempre está en la cuadra. Dejo el auto, charlamos, hablamos de fútbol", agrega Daniel Dantur, quien retrató la emoción de don Petro junto a Enzo Sánchez y Juan Luis Stok frente al colegio con la bici nueva.

La emoción le tocó el corazón a Petro, pero no quería saber nada con el regalo: “No, no la puedo aceptar. ¿Cuánto gastaron? La quiero comprar”, les dijo a los muchachos: “No lo podíamos creer. La quería pagar. ‘¡No hace falta, Petro! No te vengo a vender nada, te la vengo a regalar’. Pero él quería seguir trabajando, me preguntaba si podía usarla”, cuenta Juan Luis, mientras Rubén, uno de los porteros del colegio desde hace 15 años, sonreía cuando a Petro le preguntaba cuándo iba a dejar de trabajar: “Empezó en el ferrocarril y ya tiene más de 80 años. Debería estar descansando, pero ayuda a su hija en el kiosco y también vende achilatas en la Córdoba y Junín. Él sabe que todos lo respetamos y lo queremos. Petro es un hombre ejemplar”. 

La familia que es el JIM emocionó a muchísimos tucumanos que compartieron la historia de Petro en aquel momento. Así lo resumía Juan Luis: "Nos llegaron muchísimos mensajes y llamados. De verdad somos una familia. Por dar un ejemplo, en mi curso éramos 12 primos. El JIM es un colegio que queremos mucho: ir al colegio era ir a juntarte con los amigos de toda tu vida, para aprender, a disfrutar. El colegio en sí, era como estar en casa. De hecho, el fondo de mi abuela da al fondo del JIM. Es un colegio con gente buena, con valores, que nos marcó la vida. Y miren el semejante personaje que nos cuidó. Petro se merece todo esto y mucho más". Y el día del adiós, en este septiembre de 2021, no iba a ser uno más. ¡Hasta siempre, Petro!