"Hoy Soy": Javi El Vivo agarra la cuchara y se prueba como achilatero
El movilero estrella de eltucumano.com devela los secretos de la achilata tucumana. Bajo un sol de 40º, vasito y cuchara en mano, Javi apila las bochas, una arriba de la otra, al rito de Modern Talking. Miralo en acción.
Javi El Vivo, movilero y achilatero.
Habían pasado las cinco de la tarde de este lunes y el sol no daba tregua. En la calle, el termómetro marcaba 40º y los rayos del sol caían pesados sobre el asfalto. Y ahí, cuando nadie quería salir de la oficina del laburo con aire acondicionado, y cuando los pocos tucumanos que circulaban por el centro se amotinaban en alguna galería o algún bar para resguardarse del intenso calor, ahí apareció Javi El Vivo.
En Plaza San Martín, el movilero estrella de eltucumano.com se convirtió en héroe y puso el cuerpo para develar los secretos jamás contados del postre predilecto de los tucumanos: la achilata.
Para eso, Javi fue en búsqueda del carrito de Miguel, el icónico heladero de melena azabache, ambo rojo, lentes de sol y su parlante, donde nunca dejan de sonar los clásicos internacionales de los ’80. Miguel, con el estilo que siempre lo caracterizó, no se achica cuando lo llaman El Rey de la Achilata y, lejos de sonrojarse, justifica su mote: “soy el Rey de la Achilata porque brindo un buen servicio y hago bien las cosas”, sentencia con la voz firme, ante la consulta de nuestro movilero.
Sin demasiado preámbulos, y abrumado por el calor sofocante, Javi pasa al otro lado del carrito y comienza de desnudar los secretos del helado predilecto en estas tierras. ¿Tenés que brindar un buen producto a la gente. Aquí no es difícil conseguir una buena achilata, porque Tucumán es la tierra de la achilata. Además, yo soy carismático”, presume nuestro prócer. “Eso es bueno, tenés que ser simpático con la gente”, agrega.
¿Cómo se sirve la achilata?, pregunta nuestro curiosos movilero, mientras el Rey apila tres bochas en un vaso a pedido de una clientes que se acerca a comprar. “La forma de servirlo depende de tu estilo. Lo podés servir en cucurucho dulce, en cono doble o en vasito. El más tradicional es el vaso de telgopor”. Pero el trabajo del achilatero, explica Miguel, implica una interacción particular con la clientela. “Yo aquí escucho música, hago karaoke, algunos clientes se prenden a cantar y se ponen contentos. Eso también es parte del laburo”.
Los roles se invierten de repente: Miguel toma la cámara de El Tucumano y Javo El Vivo se ubica frente a los baldes, toma un vaso y la cuchara media bola y se dispone a apilar las bochas de achilata. ¿Cómo le fue? ¿Se le cayeron las bochas? ¿Es mejor movilero que achilatero? Mirá el video y entérate.








