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"Mis hijas piden un riñón para su mamá a los Reyes Magos": el desesperante caso de Melisa

ESPERA ETERNA

"En medio del trabajo me encierro en el baño a vomitar. Yo materializo mi muerte a diario, necesito que mi caso llegue lejos para conseguir un riñón": el dolor de una mamá que sigue adelante gracias a sus hijas.





Solamente quienes han vivido una situación de este tipo, saben la importancia de concientizar sobre la donación de órganos. La espera eterna, el llamado que nunca llega, las pruebas de compatibilidad, la ilusión que llega y que puede apagarse en cuestión de segundos. Este es el caso de Melisa Abraham, una salteña que estudió y vivió hasta hace poco en Tucumán. Meli (37), nació con una enfermedad multisistémica que afecta a varios órganos y fundamentalmente a sus riñones. “Esta enfermedad tiene dos genes, y yo tengo el peor que es el ingreso a diálisis a temprana edad, empecé con 36 años esto, hace un año y pico. Me sacaron ya un riñón, de casi 4 kg y medio que mide 37 cm, el otro no funciona, luego problemas de eventración intestinal, me dializan 3 veces por semana”, le cuenta a eltucumano.

Materializar la muerte, día a día 

Por las mañanas, de lunes a sábado, Melisa hace consultorio en Las Termas, su nuevo espacio de residencia (es odontóloga). Por las tardes, se dializa, con todo el dolor que eso implica, y exponiéndose al covid: “Los fines de semana duermo sentada del dolor, no puedo respirar, se me están dañando los otros órganos, mi corazón estaba sano y ahora de repente está mal, estoy con una insuficiencia moderada, palpitaciones, taquicardia, a la larga la vida en diálisis es tremenda, me sacrifico el triple. A la mañana, a veces saco una muela y luego me abrazo al inodoro a vomitar, así descompuesta y todo trato de seguir adelante, no queda otra. Mucha gente cree que estoy bien porque me ven haciendo vida normal, pero no saben lo que es detrás del telón. Cuando regreso a casa sigo trabajando, atiendo a mis hijas, hago las cosas de la casa, atiendo a mis 7 animales, rescato perritos de la calle, hago jardineria. Yo materializo la muerte todos los días, voy despidiendo a seis compañeros de diálisis por paros cardíacos. Estoy en lista del INCUCAI desde el año pasado, hay gente que pasa años en estas listas, tengo miedo”, nos revela.

Las hijas de esta odontóloga formada en Tucumán y que vivió hasta hace poco en la capital de esta provincia, saben que su mamá está sufriendo, y lo que más desean es verla bien: “Para navidad, Niño Dios, Reyes, piden un riñón para su mamá. Yo le pongo empeño, pero es difícil disimular, el finde pasado terminé en la guardia del CPC en Tucumán por la taquicardia.”, confiesa.

Además, esta joven mamá conoce perfectamente el dolor de la ilusión, pues algunas personas prometieron donarle este órgano en vida, pero las promesas no se concretaron: “Supongo que se asustaron, tuvieron miedo, por lo que fuera la realidad es que sigo en espera”.

Una de las intenciones de Melisa es la de concientizar sobre lo complejo de vivir dializada, para que más personas comprendan de la importancia de la donación de órganos: “Quisiera poder llegar a concientizar a la gente sobre la donación, que la gente sepa lo que es esta espera, no me doy por vencida porque tengo a mis hijas, ellas son mi luz”.