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"Estoy sintiendo más fuerzas y ganas de vivir que nunca": Analía vive el cáncer desde la positividad

Día del Cáncer

En el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer, la propuesta de una paciente oncológica que propone eliminar la mala prensa sobre la enfermedad: "Soy protagonista, no víctima".





Y un día, la noticia que pensamos que nunca nos va a llegar, llega: ‘tenés cáncer’. Cuando se habla del día mundial de una enfermedad, hay un motivo: concientizar sobre la misma. Esta concientización busca, además de prevenir y fortalecer el acceso a una correcta atención médica, quitar los prejuicios y estigmas que existen en torno a ellas. Bajar los miedos y contar los avances de la ciencia

Decir cáncer tiene una carga tan fuerte que inclusive hay un miedo inmenso de nombrarla, como si el camino fuera directo a un final sin retorno alguno. Pero es innegable que la ciencia avanza, las mentes evolucionan y las posibilidades de curarse y descartar el avance de la enfermedad es cada vez más fuerte. En el día Mundial del Cáncer, una paciente nos cuenta sobre el tránsito de esta enfermedad y una manera de encarar la misma con menos estigmas, con muchos ánimos y con una energía propia de quien ve en esta enfermedad, la oportunidad perfecta para vivir mejor.

Analía Cásares tiene 37 años, es abogada y trabaja en una oficina pública. Al conocer los riesgos  de desarrollar algún tipo de carcinoma por herencia genética (su abuela falleció de esta enfermedad hace tres décadas), comenzó a prestar más atención a su salud ginecológica y mental: “Hace muchos años hago terapia, y cuando recibí la noticia primero le escribí a mi psicóloga, recibí muy calmada los resultados de mi biopsia”.

Nunca he pensado que las quimios me iban a hacer mal y yo siempre creí que no me iba a pasar nada, y así fue. Más allá de dos o tres cuestiones que las considero tonteras no me sucedió nada grave ni muy doloroso. Mi médico se sorprendió tanto cuando supo que no sentí nada después de la primera”, le revela Ana a eltucumano, pero luego aclaró el motivo por el cual no vivió la enfermedad en el lugar de dolor: “En julio del 2021, poniéndome cremas he descubierto que tenía un nódulo en una mama, recién a las tres semanas fui al médico, entre risas mi doctor se puso serio y me dijo ‘no me gusta esto, vamos con estudios’. Empecé en agosto a hacerme estudios y tuve los resultados en octubre. Quiero dejar en claro que hay demasiada burocracia en esto, demoré tres meses en total en tener el diagnóstico final. Para la mamografía me dieron turno para dentro de un mes, la biopsia demoró 21 días, y encima muy caro, aparte de la obra social me costó 8000 mil pesos esta biopsia”, explica.

    • “Yo tengo antecedentes de mi abuela de cáncer, cuando la resonancia me da el parámetro de ‘riesgos altos’ yo dije ‘tengo cáncer’. Salí como ‘¿esto me está pasando a mí?’. Me dije ‘tengo cáncer’, lo hablaba con mi psicóloga, me mataba llorando. Me sentía mal en el trabajo, pero ahí no lloraba, a la siesta salía de trabajar y me temblaban las piernas, me la pasé llorando por muchos miedos, porque ignoraba todo. A mí la obra social me cubre todo pero en ese momento no sabía nada. Yo me decía ‘¿De dónde sacaré tanta plata para afrontar semejante enfermedad?’, me pegó en el tema de la belleza, vi muchas personas que engordaban o que su cara cambiaba, es una boludez pero me dolía”, explica la abogada tucumana, dejando saber todo lo que se cruzaba por su cabeza antes de recibir el resultado.

Tomar el toro por las astas

Y es que días antes de recibir el diagnóstico, Analía decidió comenzar a explorar las maneras de afrontar estos riesgos: “Una semana antes del resultado hice una biodecodificación y eso me ayudó a entender lo que es la enfermedad, y me he sentido totalmente liberada".

El día que los resutados estuvieron disponibles, la tucumana decidió que no los buscaría de inmediato pues tenía una cita en el teatro para ver a Dario Z, y no quería que se arruine esa noche: “Retiré los estudios al día siguiente, pidiendo permiso en el laburo, me puse linda y fui por lo estudios y sí, tengo cáncer. Dos carcinomas ductales que significa que van por el ducto por donde va la leche. Me explicaron que voy directo a quimio y a operación, que iba a directo a mamas nuevas. Me fui a un bar a desayunar con mi gente y les conté”. Inmediatamente, la siguiente parada de Cásares era llamar a su mamá y darle una difícil noticia: “Yo no sabía cómo hablar con mi mamá. Cuando hablé con mis hermanos ellos me pedían que la llame, tuve que hablar con la psicóloga para decirle a mi mamá que tenía la misma enfermedad por la cual falleció su madre. Le dije ‘ma, quédate tranquila, la medicina ha evolucionado un montón, no queda otra y le tengo que hacer frente’, no me puedo esconder bajo la cama. ‘Y bueno analía, a lucharla’ me dijo ella. Me sentí liberada”, confiesa.

Las primeras quimios

El tratamiento que fue indicado para la abogada es de 4 quimios fuertes, 12 leves, y una cirugía en la que podrían extraerle las dos mamas. Actualmente ya atravesó 3 de las 4 quimios fuertes y asegura que los malestares son pocos y llevaderos: “Me preparé mentalmente, siempre he sentido que no me iba a pasar nada en las quimios, un compañero de trabajo que también tuvo cáncer me dijo ‘esto es cabeza, no vengas a trabajar una semana antes así te dedicás a vos’. Otra viejita que conocí en el médico me dijo que piense en mí, en cuidarme, en cuidarme emocionalmente, en poner límites a la gente, en hacerte respetar, me fui armado mejor emocionalmente, aprendí a poner esos límites y rodearme de gente que me hace bien". Una de las cosas que pocas mujeres saben es que la quimioterapia puede afectar su fertilidad, por lo cual el médico de Ana le recomendó anticipar esto y criogenizar sus óvulos, para prevenir algún posible problema para embarazarse, tratamiento que fue totalmente cubierto por el Subsidio de Salud, aunque probablemente no sea necesario.

Actualmente, sin tomar medicamentos para las nauseas y transitando alguna que otra llaga en la boca, la joven paciente asegura que no ha sido afectada de la manera que le habían pintado por este tratamiento.

La mirada ajena: ¿Qué sabés vos si yo puedo?

“’¿Qué sabés vos si yo puedo? ‘Pensaba yo, me molesta esa cara de lástima” cuenta Analía con respecto a cómo el médico oncólogo la observaba la primera vez que la tuvo de paciente: “Me molesta el tema de ‘lucha contra el cáncer’ porque yo lo veo como una oportunidad, siento que es una etapa en la vida que se me da para rehacer y hacer un giro, una crisis bastante profunda que te lleva a mirarte a vos. Sé que por estar pelada genero lástima y hay gente que me mira con dolor. Esa voz interna que tengo está más allá de los dolores físicos del cuerpo.

Yo elijo vivirlo en paz, tranquila, transitarlo con ganas. Supongamos que este cáncer se vaya por otros lados, bueno, voy a renovar el contrato conmigo misma. Creo que todo el mundo tiene esa capacidad. Para mi hay que tener amigos, hay que permitirse mostrarse vulnerables, pedir abrazos, el abrazo es fundamental, buscar el acompañamiento. Elegir la fuerza y la fortaleza. Yo no elijo hacerme la víctima, no se me cruza la cabeza esto de llorar por verme al espejo, el pelo crecerá, los hijos vienen de otras maneras”, recomienda la paciente, para quienes comienzan a vivir esta enfermedad tan estigmatizada.

El día que Cásares se cortó el pelo, estaba ansiosa: “Yo ya tuve el pelo corto y nada, me hice una cortina de pelo con mi propio cabello, lo guardé, me lo cortaron cortito y luego me raparon. Si, me quería ver pelada, estaba ansiosa. A mi homeópata le dije que si quería eso porque me iba a zambullir en el proceso por completo. Hay días en los que estoy sensible, no estoy de humor no tengo ganas de aguantar a nadie. Que la gente me vea así pelada hace que también sean más ubicadas en mis sentires, la gente se ubica más. Vivo la enfermedad orgullosamente, el médico dice que soy la única pelada linda y orgullosa. ¿Por qué taparse? ¿Por qué esconderlo? Sé de mujeres que por la vergüenza de los cambios físicos no le contaron a nadie, la peluca sale 85 mil pesos, hay todo un curro, todo un tramuyo ahí. No es que esté orgullosa de ser pelada, pero no tengo vergüenza. Yo no tengo la culpa de tener cáncer, es lo que hay, no tengo porque taparme, es una parte de mi vida que ya va a pasar”, dice la entrevistada, muy fuertemente.

“El otro día un chico me invitó a salir por un café, me lo planteé y dije ‘¿pelada iré a una cita?’ y fui. Yo siento mucha fuerza en este momento. Estoy sintiendo más fuerza que nunca, más ganas de vivir que nunca”, nos comenta, enfática.

En este día tan importante, el consejo de una paciente de cáncer de mama es no mirar con lástima sino que apoyar y alentar a quienes están viviendo este proceso: “No hay que tener miedo a hacerse los estudios, a tocarse, lleven los análisis al médico, hay que afrontar, el avance de la medicina es  tremendo, no te lo tenés que tomar a mal, cada cuerpo es diferente y cada cáncer es diferente. Hay chicas que solamente le sacan el tumor, es probable que me saquen las dos mamas a mí, lo que sea mejor. No se va a ir el cáncer por esconderse debajo de la cama. No es una mala palabra, todos tenemos esa fortaleza, está en vos elegirla. No hay que pararse en el lugar de víctima porque no aprendés nada ahí. En el lugar de protagonista de desenvolvés, te conocés y te cuidás mucho”.

“En dos años me gustaría estar libre de todas las creencias limitantes, desenvuelta, segura de mí misma, muchas personas me dicen ‘ te has despertado, esa fuerza que tenés la tuviste siempre’. Tengo ganas de hacer cosas y animarme por mi profesión, me veo más desenvuelta”, reflexiona.

Con respecto a la enfermedad en sí, Analía, al igual que muchas otras personas, elige que no sea un día de lucha contra el cáncer sino que se hable del Día Mundial del Cáncer, para sacar los estigmas y dejar la mala prensa de una enfermedad que tantas personas en el mundo atraviesan.