"¿Algún día irán a amarme así?": el abuelo más romántico que enamora a Tucumán
"Son once claveles y tú completas la docena": conocé el romance y el amor de antaño, que sigue vivo en la historia del Pila y la Mecha.
Si tuviéramos que escribir sobre el amor, esa energía ancestral y propia de los seres humanos que mueve al mundo, seguramente nunca terminaríamos de encontrar distintos puntos de análisis.
Sin embargo, hay una manera de amor que es quizás la primera que se nos viene a la mente de manera inconsciente cuando alguien menciona esa palabra: el amor en una pareja. Ese ideal que nos han impuesto desde muy chicos y al que muchos aspiran, pero al cual pocos llegan… A pesar de que pareciera mentira, algunas historias de amor con todas sus falencias y errores, dejan ese gustito a miel con tan solo escucharlas.
Durante 25 años, Abraham Asper tuvo un gesto con su esposa Mercedes, que sus hijas recuerdan con mucho amor. Un 28 de febrero de 1970, se comprometieron a casarse. Ese mismo día, “Pila” le dio a Mecha 11 claveles, mientras le afirmaba que eran solo once porque “ella completaba la docena”.
Los años que siguieron, cada vez que febrero marcaba su fin, los 11 claveles llegaban a las manos de Mecha, y siempre con la misma tarjeta que decía “Son once claveles y tú completas la docena”.
Durante los años que estuvieron casados, este matrimonio tucumano tuvo tres hijas. Primero, llegó Leticia, y unos años después, las mellizas Cecilia y Raquel. Es la última la que le cuenta a eltucumano los distintos gestos de amor y devoción que presenció durante toda su infancia.
Dicen que el amor se expresa de distintas maneras. Mientras algunas personas lo demuestran con actos de afecto físico, otras tantas lo hacen con palabras, otras con acciones, y muchos deciden hacerlo con regalos. En el caso del Pila, halagar a su Mecha con regalos era una costumbre que tenía incorporada con mucho orgullo. Y así lo recuerda Raquel: “Yo veía que cada 28 de febrero él llegaba con los once claveles y la tarjeta, siempre decía ‘son once claveles y tú completas la docena’. Y siempre le compraba cosas, casetes de música que le dedicaba, carteras y zapatos… cada tanto iba a dos joyerías en específico en San Miguel y le compraba joyas que él mismo elegía…”, revela.
“También me acuerdo que íbamos al lago 9 de julio a un restaurante en donde había orquesta después de comer, siempre se los veía bailar enamorados en la pista, yo desde arriba los miraba” nos cuenta.
Una anécdota familiar que tiene que ver con estos regalos que el Pila tanto amaba hacer a su esposa, alude directamente a sus hijas mellizas: “Para Pascuas siempre le regalaba chocolates, huevos muy finos y de colores, los mejores… La familia recuerda que antes de que nosotras nazcamos él le regaló un huevo gigante que adentro tenía dos mellizos… después de eso ella quedó embarazada de nosotras, siempre recordaban esa anécdota”.
En 1996, el cáncer pudo más y se llevó la vida de Mercedes, en medio de un caos familiar que lógicamente acompaña las crisis y las enfermedades: “Cómo será que le ha tocado eso de los claveles y ella estaba tan acostumbrada, que el año que estaba mal del cáncer ella lloraba y me decía ‘el Pila se ha olvidado por primera vez de los claveles’, claro, él andaba como loco en esa época”, revela.
A pesar de que dicen que toda historia (hasta la más tierna) tiene un final, lo cierto es que una promesa de amor entre este matrimonio tucumano habría hecho trascender su relación más allá de la muerte, como si ese hilo rojo del que tanto se habla, no se hubiera cortado con el cáncer que se llevó los últimos latidos de Mercedes Núñez en 1996. Fueron 14 años más los que el Pila transitó en soledad física, pero siempre acompañado en su corazón por su esposa: “Es como si hubieran hecho un pacto para otra vida. Yo le decía ‘ponéte de novio papá, traé una compañera’, y él me decía ‘no, la Mecha no se va a ir nunca de aquí’, es como que mantuvieron el pacto hasta la muerte, y hasta la muerte fue su compañía”.
Los últimos meses de Abraham, mientras pasaba algunas internaciones acompañadas de delirios propios de la edad, Raquel cuenta que aprovechaba para hacerlo hablar un poco “de más”: “Yo le preguntaba si estaba casado y me decía ‘¡Si, con la Mecha!’, lo más gracioso era la carita que te hacía, de enamorado, y me decía ‘Yo la amo y ella me ama’”. En el 2010 el Pila se fue y se unió a su amor en esa nombrada eternidad que significa la muerte.
En las redes sociales, Mercedes, quien lleva su nombre en honor a su abuela nieta de este matrimonio, comparte las notas de amor de su abuelo y se pregunta: “¿Algún día irán a amarme así?”. "Mi abuelo me regaló una vez una cadenita y otra vez un palo de hockey, y me deciá que los regalos eran de parte de él y de la abuela Mecha, aunque ella ya no estaba".
Un día como hoy, mis abuelos se comprometían. Todos los años, hasta que mí abuela falleció, el le regalaba para esta fecha 11 claveles, porque decía que mí abu complementaba la docena.
— Maria Pirlo (@MariaPirlo1) March 1, 2022
Algún día irán a amarme así? ????❣️ pic.twitter.com/9RkxVGwv86











