El viejito con la mano quemada: un terrorífico relato que se repite en El Manantial
"Mi hermano quedó tartamudo y jamás cambió su versión": después de la triste historia de los niños del barrio 240 viviendas, una internauta quiso relatar para El Rincón del Misterio lo que vivió en la misma zona.
Hace tan solo algunos días, surgía la polémica a raíz de una nota en la que se mencionaba una tremenda y triste historia en un barrio detrás de El Manantial, que terminó con el suicidio de un niño y una niña allá a principios del 2000. En medio de los comentarios y la inmensa cantidad de personas que se contactaron con El Tucumano y El Rincón del Misterio para dar cuenta de la veracidad de lo relatado, llegó una historia similar al mismo blog personal, que se encarga de recopilar información sobre eventos paranormales de Tucumán y reproducir estas historias.
Una tucumana llamada Ruth fue la que se contactó para contar las similitudes de su relato con lo que habrían vivido esos niños en el 2005, cuando aseguraron que se les había aparecido un duende horroroso en una finca de la zona.
“Lo que quiero contar es sobre lo que pasó en el barrio 260, que es el que está al lado del anteriormente mencionado. Esto que contaré sucedió entre el año 2004 y 2005, en el barrio 260 viviendas, que es el barrio contiguo al 240; justo donde termina el recorrido de la línea 10 (antes le decían el chanchito)”, comienza el relato de Ruth para El Rincón del Misterio.
“Nosotros vivíamos en la calle principal. Como para que te ubiques, nuestra casa quedaba justo en frente de lo que hoy en día es la escuela secundaria de ese barrio. En la esquina de esa calle comenzaba la famosa finca, hoy en día se convirtió en un asentamiento de viviendas”.
“Era un día a mitad de semana, porque recuerdo que llegó mi mamá del trabajo y nos sentamos en la galería a tomar mates. Al frente, donde hoy es la escuela como te expliqué, por esa época era una canchita. En esa canchita habían construido hacía uno de los lados dos baños precarios; estos estaban desarmados, pero los utilizaban quienes jugaban los fines de semana. Aquel día mi hermano, que en ese entonces tendría unos 3 o 4 años, estaba jugando en esa cancha mientras nosotros lo veíamos”, sigue.
“En un momento vemos que se le va la pelota hacia esos baños y él corre a buscarla. Pero de pronto lo vemos correr desesperadamente en sentido contrario, como huyendo. En la corrida cayó y se levantó para volver a caer por la desesperación que tenía. Al ver eso nos alertamos y nos paramos de nuestras sillas, pensamos que quizás se habría lastimado con algo o no sé; la verdad que fue un momento muy extraño”, reveló la tucumana.
“Con mi mamá nos adelantamos y fuimos hacia él. Lo paramos y entre sollozos nos contó que un viejito chiquito lo besó en la boca y que luego le pegó con 'la mano quemada'. Mientras lo describía, mirábamos en dirección a los baños pero no había nadie; y no había posibilidad de que alguien se hubiera ido porque se veía todo”
Uno de los detalles más impactantes de esta historia, fue que a raíz de este trauma el –entonces niño- quedó con una dificultad en el habla: “Mi hermano quedó tartamudo y jamás cambió su versión. Tiempo después, una vecinita de unas casas más adelante se encontraba jugando en la esquina de su casa, donde había un árbol, justo al lado del alambrado de la finca. La niña jugaba debajo de ese árbol junto con otros niños y salió corriendo y llorando contando que un hombre como ‘un mono’ la agarró de los pelos y la arrastró como queriéndola subir hacia el árbol. Los otros niños también lo vieron pero ellos lo describieron como un viejito, tal cual lo contó mí hermano”, cerró el aterrador relato.
Muchos relatos en torno a los duendes hacen particulares mención sobre las manos de los mismos. El mito popular que muestra a estos seres mitológicos como criaturas malvadas, indica que los duendes tienen una mano de hierro y una de lana, y que al tener un encuentro te preguntan con cual prefieres ser golpeado, dando por resultado que independientemente de la respuesta, te golpee con la mano de hierro. ¿Lo sabías?








