"Como en el 2001": la escena que se repite y el tema que más preocupa en los barrios tucumanos
La crisis económica cada día golpea más. Los vecinos de Villa Angelina, barrio Parodi y Crucero Belgrano no son los únicos que la padecen. Gabriel Lazarte relata en primera persona la realidad y cómo intentan vivir mejor.
Tucumán. 2022.
“Gente, buenas tardes. Tengo alfajorcitos de maicena disponibles: $40 cada uno y 3 x $100”, “Para esta linda tarde tengo estas ricas cosas dulces para vender. Rosquetes 3x100, alfajores de maicena 3x100, budín $350, Pastafrola $80 c/u y Mini budín $100”, “Chupetes $70 c/u, adhesivo en barra, parches para codos y rodillas $150 x2, Hilos en cono $190 c/u, Lentes con aumento $400”.
Los mensajes, los precios, las ofertas, los nombres, los barrios, todo varía, pero hay una realidad que une a miles de tucumanos y tucumanas: “No llegamos a fin de mes y nos la tenemos que rebuscar como sea con otro ingreso”. Este es el caso, puntualmente, de los barrios Villa Angelina, Crucero Belgrano y Parodi, del circuito 21, en San Miguel de Tucumán.
“Son barrios de gente que trabaja. Todos tienen sus trabajos, hay docentes, vecinos que trabajan en el comercio, distintas cosas, pero todos unidos por lo mismo: no llegan a fin de mes. Y lo que han empezado a hacer ya desde hace un tiempo es sacar a las veredas de sus casas lo que no usan y venden, o lo que necesitan vender para sobrevivir: ropa usada, cosas dulces, artefactos, comida, de todo”, le cuenta este lunes a eltucumano Gabriel Lazarte, un joven de 30 años quien integra junto a Christian, Marito, Jesús, Brisa, Wanda, Carlos, Franco, Mica, Ricardo, Gabriela, Lorena, Romina y Tonina un grupo de vecinos que realiza tareas sociales para los vecinos del barrio.
Pero hay más y es una realidad que resume lo que viven muchas familias y que reviven muchas familias después de muchos años: el regreso del trueque. “Yo tengo 30 años, pero hay integrantes del grupo que son más grandes y me cuentan que lo están viendo les hace acordar a lo que vivieron antes de la última gran crisis, algo como lo que se vivió en el 2001”.
“Entre los vecinos se compran y se venden para ayudarse unos a otros y muchas veces hacen trueques: se cambian ropa, por ejemplo. No se acepta ropa por comida, pero después todo se puede intercambiar. Está tan mal la economía que la gente se tiene que reinventar y por eso los sábados y domingos es la feria. Todos los precios son accesibles”, remarca Gabriel, quien remarca el contexto complejo que se vive en el barrio.
“Sentimos que no se le da tanta importancia a la contención para chicos en el barrio. Es lo que más falta en los barrios. Siempre el deporte ayuda a mantener la cabeza ocupada y necesitamos que algún ente o ministerio se acerque al barrio para traer las cosas básicas: las calles están hechas pedazos, las cloacas no sirven. Aquí llueve y se inunda todo. La Jujuy es la peor calle cuando llueve. Por ejemplo: cuando vemos que se viene la lluvia nos cambia todos los horarios. Tenés que salir antes de tu casa o apurar el regreso para que no te agarre el agua porque cuando llueve no pasan los colectivos".
"Todos hacen lo mismo: ni el 141, ni el 11, ni el 6 funcionan. Está bien difícil la mano: no descubro nada, pero no nos vamos a resignar. Pasa en muchos barrios de Tucumán y en los nuestros no es la excepción. Necesitamos que nos den una mano: somos un grupo de chicos que trabaja, que pone plata de su bolsillo, que recauda y dona para los que menos tienen, pero solos ya no podemos. Tampoco nos alcanza. Solos no podemos”.
"Necesitamos que alguien del Gobierno se acerque y ayude a nuestra agrupación y a que lleguen las cosas básicas a nuestros barrios", dice Gabriel. Quienes deseen contactarse pueden hacerlo en este link.


Gabriel y las tareas solidarias que realiza con compañeros en el barrio:



Donaciones para repartir entre los vecinos.








