"Decidí llevarla a mi casa": la madre tucumana y el regalo a su hija que se convirtió en la peor pesadilla
Se llama Alicia, trabaja en la cosecha de arándanos y vive una situación económica muy difícil. Cerca de su casa hay un vaciadero. Quiso sorprender a su niña de 7 años, pero nunca imaginó lo que viviría.
Camino a Las Mesadas.
Alicia vive en Las Mesadas, cerca de Santa Lucía, trabaja en la cosecha de arándanos y es madre soltera de una niña de 7 años. Su situación económica es mala y muchas veces tomó aire y caminó hasta un vaciadero de basura donde ella y los vecinos dejan sus residuos y, desde hace algunos meses, también revuelve y encuentra cosas que le sirven como sillas, cortinas y otras en desuso.
Entre las cosas que Alicia encontró una vez había una muñeca: “Estaba en buenas condiciones. Solo le faltaba un brazo. Decidí llevarla a mi casa, acondicionarla y darle a mi hija. Lo que pasó a los días es creer o reventar”.
El testimonio de Alicia en Tucumán Paranormal que sigue a continuación es escalofriante: “Después de unos días de haberle entregado la muñeca una noche, mi hija estaba acostada cuando se levantó llorando. Me decía que la muñeca que estaba ubicada al lado de los pies de ella se movió y la despertó. Ella creyó que era el gato que tenemos y que sube a la cama. Pero cuando se levantó vio a la muñeca parada. Salió gritando y se largó a llorar”.
Confundida por la situación e incrédula hasta el momento de lo que supuestamente había visto su hija, Alicia jura: “Yo no entendía lo que pasaba. Trataba de consolarla, pero no había manera. Fui hasta su habitación y vi a la muñeca tirada cerca de la puerta. Le pregunté si ella la había tirado y mi hija contó que la muñeca había quedado sobre la cama”.
Pese a la hora de la noche, Alicia llamó a su hermano para que fuera a su casa y se llevara la muñeca. El hermano tenía que ir a comprar algunas cosas a Santa Lucía, a comprar algunas cosas en la ciudad, y de paso tiró la muñeca en uno de los puentes que están en la ruta 307. Al volver a la casa de Alicia, debió hacerlo caminando porque la moto sufrió un desperfecto.
“Cuando se le quedó la moto, mi hermano me contó que un llanto lo siguió. Cuando le pregunté si había tirado la muñeca me contó que sí, que la tiró abajo de un puente. Cuando volvió a pasar por ese puente es cuando la moto se detuvo. Intentó hacerla arrancar pero fue en vano: mientras caminaba, a los pocos metros empezó a sentir un llanto y cómo los perros del lugar lloraban”.
El llanto que escuchó el hermano de Alicia es el que acompañó durante estos meses a la familia: tanto la madre como la niña lo escucharon cerca de su casa y aseguran: “Con mi hija lo vivimos con miedo todo este tiempo hasta que el llanto desapareció. Es real lo que nos pasó y de lo vivido no nos olvidamos más”. ¿A quién pertenecía esa muñeca? ¿Dónde está ahora? ¿Alguien más la encontró?









