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"Hacen falta más cuentos y más novelas que tengan a Tucumán como escenario"

Literatura de acá

El escritor tucumano Felipe Quiroga acaba de publicar una antología de cuentos con paisajes y voces de la provincia. Lo animal, lo humano y una literatura que crece a pesar del contexto: “Se cuenta de forma oculta algo más de lo que está dicho”.





Hay lugares con los que uno se identifica, aunque no se nombren, y voces con cadencias familiares. Situaciones que, de pronto, viran de la cotidianeidad a la extrañeza. Nada ni nadie es lo que parece en los relatos que reúne “El ruido que hacen los loros”, el primer libro solista del tucumano Felipe Quiroga publicado recientemente. Bajo la superficie, se ocultan secretos y pasiones que pertenecen al orden de lo dicho. Los cuentos de la antología invitan a la fascinación y al viaje a esas profundidades de las historias y las palabras.

“La mayoría de los cuentos suceden en Tucumán, aunque no se menciona específicamente a la provincia. Aparecen “El dique” (que hace referencia a El Cadillal), “El funicular”, “El cerro” (que es San Javier) o un pueblo de artesanos inspirado en Amaicha del Valle. Me pareció que ponerles un nombre a estos lugares cerraba las posibilidades a la imaginación. También tomé la decisión pensando en no dejar afuera a los lectores que no sean de aquí o que no conozcan la provincia. De todos modos, la intención es que para los tucumanos sea un plus identificar nuestros paisajes y formas de hablar, y que de alguna manera se sientan representados”, comenta el escritor respecto a la ambientación de los cuentos que integran el libro.

“El ruido que hacen los loros” se publicó este año como parte de la convocatoria del Fondo Editorial Aconquija del Ente Cultural de Tucumán en junio del año pasado. “Hice una selección buscando reunir textos que tuvieran algún punto de contacto: así surgió la idea de presentar relatos con historias que suceden en escenarios alejados de la ciudad, en el campo, en el monte, donde está muy presente la naturaleza”, revela Quiroga quien en octubre del año pasado recibió con mucha alegría la noticia de que el libro había sido seleccionado para ser publicado: “Quedé muy contento con el resultado, así que agradezco al equipo de la Dirección de Letras del Ente Cultural por el acompañamiento durante todo el proceso y por el resultado final, que se concretó este año. Iniciativas como la del Fondo Editorial Aconquija son fundamentales para quienes nos dedicamos a escribir. Publicar no siempre es el objetivo final de la escritura, pero representa en cierta forma el cierre de un proceso puntual: marca el final definitivo de las etapas de corrección y reescritura, y significa que hemos tomado la decisión de salir en busca de los lectores para entretenerlos, para intrigarlos, para hacerlos pensar o para despertarles alguna emoción con nuestros textos. En definitiva, para que se dé una conexión”.

- La presencia de lo animal atraviesa la obra y resulta bastante inquietante ¿Por qué optaste por ese tipo de representación?

-  La presencia de lo animal está desde la idea inicial en estos cuentos. Los animales aparecen con un fuerte peso simbólico y su integración a la trama se dio naturalmente y de manera orgánica al ubicar estos relatos en escenarios rurales. Los personajes principales de los relatos están de paso y quedan a la intemperie, expuestos en todo sentido: llegan al campo o al monte desde otro lugar y se ven inmersos en un espacio que les resulta ajeno y que pertenece a los animales. En los animales encuentro una otredad interesante que sirve de contrapunto para aquello que nos hace humanos. Hay una enorme distancia que nos separa: vernos en el reflejo de los ojos de los animales, con todas nuestras miserias y debilidades, deja al descubierto la fragilidad de nuestra propia identidad.

- ¿Cómo caracterizarías a los cuentos que integran la antología?

- La mayoría de los cuentos se enmarcan en un realismo de escritura seca, despojada, con historias en las que quedan algunos detalles implícitos. Las pistas e indicios están presentes para que sean los lectores quienes descubran los elementos ocultos en cada historia. Además, en todas las historias hay personajes que cargan con sus miedos, sus culpas y sus ganas de encontrar algo mejor. Las temáticas son variadas y se cuenta de forma oculta algo más de lo que está dicho. El “ruido” del título del libro y de uno de los cuentos hace referencia a aquello que está latente, a un ruido de fondo que suena en segundo plano, que inquieta, acechante, y del que no podemos escapar porque lo llevamos en nuestro interior.

- ¿Cómo ves el panorama literario y editorial en Tucumán en la actualidad? ¿Qué implica escribir hoy desde acá?

En los últimos años han surgido editoriales independientes en Tucumán que vienen realizando un trabajo muy valioso para dar a conocer nuevos autores o para reeditar obras importantes de la literatura tucumana y del NOA. Falta Envido, La Papa y Gerania son algunas de ellas. Es muy destacable que sigan publicando después de tantos años y en un contexto económico tan complicado. Es fundamental apoyar a estas editoriales comprando los libros que publican, recomendando lo que hacen y asistiendo a los eventos que organizan.

Creo que escribir desde Tucumán implica una toma de posición en el momento previo al sentarse a trabajar en un texto: ¿escribimos teniendo presente nuestro contexto o no? ¿Aprovechamos los paisajes, las historias o las formas de hablar? ¿O por el contrario decidimos ir hacia textos más universales, desprovistos de cualquier referencia? Incluir algunas marcas de identidad del lugar en el que vivimos puede ayudarnos en la búsqueda de una voz y de un estilo propio. De todos modos, para el momento de la escritura en sí la única preocupación debe ser la de crear el mejor texto posible.

Escribir desde Tucumán también significa ser consciente de la etapa compleja que vendrá luego de la escritura, marcada por las dificultades para difundir nuestros textos, para darnos a conocer y llegar a los lectores. En comparación con Buenos Aires, por ejemplo, hay menos editoriales y menos eventos literarios, lo que restringe las posibilidades. Por eso creo que es importante estar atento a los concursos literarios y las convocatorias para publicación, y aprovechar las redes sociales.

-Cómo crees que cuentan la provincia los escritores tucumanos y cómo te gustaría a vos contarla.

Se está escribiendo mucho y, a pesar de las dificultades, por suerte se sigue publicando. La provincia está bien representada desde la poesía, a través de múltiples enfoques y puntos de vista, pero creo que hace falta más narrativa: más cuentos y, sobre todo, más novelas que tengan a Tucumán como escenario principal y muestren y aprovechen las costumbres, las historias, los personajes e incluso las formas de hablar características de esta zona. Justamente, en este último punto traté de trabajar en los cuentos de “El ruido que hacen los loros”, usando para muchos de los diálogos el pretérito perfecto compuesto, que es el tiempo verbal que usamos en el habla cotidiana en nuestra provincia (“he salido”, “he dicho”, etc). Estamos tan acostumbrados a leer literatura escrita en Buenos Aires que es lógico que al escribir no salga más fácil o nos parezca más natural que los personajes utilicen la variedad rioplatense de la conjugación verbal (“salí”, “dije”, etc.). Teniendo en cuenta en todo momento que lo que estaba haciendo era un procedimiento artificial, no pretendía hacer un registro de tipo documental: mi intención era acercarme a nuestra oralidad lo máximo posible y me resultó un trabajo complejo. Es algo que quiero seguir desarrollando en mis próximos cuentos o novelas.

 

Dónde conseguir “El ruido que hacen los loros”

El libro se consigue en las librerías independientes de Tucumán que venden a través de redes sociales y en eventos (como ferias y festivales). Algunas de estas librerías son: Madreselva, Librería Atrapasueños, El Grimorio, La Librera Ambulante, Dany Libros, LibreVida y Libros Tucumán. También pueden pedir el libro contactándose con el autor a través de la cuenta de Facebook El ruido de los loros.