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"Las enfermeras ejercen violencia psicológica": el dolor de una mamá tucumana

DESESPERANTE

Tener internado a un hijo con discapacidad y no tener recursos, ni vehículo, ni cuidadores: el drama de las familias tucumanas que viven lejos de la capital, contado por Fernanda, una madre de Aguilares.





“Me siento mala madre todo el tiempo” era la frase con la cual titulábamos una nota el año pasado, en donde contábamos la situación de Luisa Villagra, una mamá de 27 años de la ciudad de Concepción que cada día viajaba desde Aguilares hasta la capital tucumana para estar con Iara, su bebita que nació con una discapacidad y que está internada en el Hospital de Niños desde siempre.

Este sentir de Luisa, sucedía porque mientras pasaba gran parte del día cuidando a Iara, en Aguilares, a 91 kilómetros de distancia de la capital tucumana, estaba esperándola su otro hijo.

Una situación similar es al que trae a eltucumano hoy María Fernanda Cabrera, una mamá también de Aguilares, que tiene internado hace más de un año a Gerónimo Mateo Romero, su hijo de 8 años que nació con una discapacidad: “El nació con microcefalia, su diagnóstico es Ecne Encefalopatía Crónica No Evolutiva. A los 3 años le hicieron traqueotomía, y a los 5 se bronco aspiró y quedó con sonda nasogástrica. Este año estando en terapia se le cerró la traqueo, hizo un paro cardiorrespiratorio y quedó en estado vegetativo”, detalló.

La situación en la casa de Gero, no es fácil. El niño es el penúltimo de 5 hermanitos, es decir, hay una niña de 3 años que le sigue en edad. Esto, representa para Fernanda un dolor muy grande pues las largas jornadas que vive junto al pequeño como cuidadora, generan a su vez, largas ausencias en el desarrollo de su hija menor.

“Desde que Gero hizo ese paro el año pasado los médicos nos dicen que debemos esperar, así que viajamos todos los días prácticamente. Pero hace un mes y medio la jefa de terapia me planteó que lo quiere pasar a terapia intermedia, yo me niego por dos razones. La primera es porque él, estando en terapia intermedia, fue cuando volvió a tener ese paro que fue lo que llevó a que le hicieran una traqueotomía, y temo que pase otra vez lo mismo. Yo no soy médica pero considero que si lo vuelven a pasar puede sucederle lo mismo, porque no está en condiciones, no está fuerte” dijo.

Sin embargo, este no es el único motivo: “Si lo pasan a una terapia intermedia deberé ir a quedarme ahí el día entero, y eso implica abandonar a mi hija de tres años, yo sé que hay madres que tienen hijos internados mucho tiempo y yo soy una, pero con todo el dolor de mi alma debo admitir que no es fácil dividirme entre tener una hija acá y un hijo allá, más cuando mi hijo está en coma, y cuando mi hija de tres años está acá despierta y me necesita también”, se lamentó Fernanda.

Debido a mis negativas y a que siempre tenemos una diferencia con la jefa de terapia, empezamos a tener problemas en el mismo hospital, diferencias, cambios repentinos de órdenes”, aseguró.

“Hoy por ejemplo, una enfermera le dijo a mi otra hija que los padres tenemos que ingresar a las once a diario o los chicos no iban a ser bañados por ellas, justo le dice estas cosas cuando me mordió un perro hace un mes y fui al hospital menos veces, las enfermeras nos hacen sentir que nos hacen un favor con bañarlos, medicarlos, etc,. Y hablamos de niños de terapia. Y no hablo solo por mí, sino que hablo de otras familias que viven lo mismo, estamos viviendo maltrato psicológico, por eso quiero hacerlo público, ellos se basan en que todo es orden del ministro de salud y del gobernador para hacernos esto”, remarcó.

Esta mamá, aseguró que no era la única viviendo este drama: “Somos tres mamás del sur, a veces no va una y está la otra, a veces viajamos las tres, por ahí coincidimos y por ahí no, esto significa escuchar a las enfermeras hablar después, hay una mamá que tiene tres chicos en Aguilares y es sola, a veces no tiene con quien dejarlos y no puede ir y le toca escuchar a las enfermeras hablar, como que no queremos ir a ver a los chicos, ellas no saben la situación de cada padre”, aseguró.

“Esto se suma al miedo de que vuelva a pasar lo mismo, si bien somos conscientes de lo que los médicos nos hablan y del daño que viene teniendo desde que ha nacido, es nuestro hijo, si uno se aferra a Dios y más aun creyendo en las palabras de ellos, también tengo miedo por mi otra hijita, quitarle la atención de su madre” reflexionó esta mamá tucumana.

Pienso que el Estado tendría que ayudarnos como padres, mi situación y las de otros padres es muy difícil y a veces pareciera que a nadie le importa y nadie se da cuenta, los médicos nos dicen que si nos entienden pero solo el que sufre las cosas sabe el dolor que como padre se siente” cerró esta tucumana”, cerró su mensaje, sabiendo que al igual que tantos otros padres y madres en la misma situación, todo se pone aún más complejo cuando la economía no acompaña, cuando no hay posibilidad de tener un cuidador, y cuando no hay un vehículo particular disponible.